
Esta semana ha sido intensa, no solo en lo moral y lo económico, con más casos de corrupción, sino también en lo emocional, con la repentina muerte de un Prefecto. Resulta inverosímil lograr entender, cuando a lo largo de los últimos años, nos robaron todo, inclusive a muchos, hasta la esperanza. Una realidad de inefables que atentó al bolsillo y calidad de vida de todos los que nos labramos el pan de cada día en forma honesta, más aún en los últimos meses en el que murieron muchos por el COVID-19 gracias a no haber recibido una atención médica oportuna y de calidad.
A sabiendas de todo lo dicho, también en esta semana, hemos sido testigos como medios de comunicación de la pantalla chica y de recursos online, hacen mención de los eventuales candidatos o precandidatos a la Presidencia de la República. Y es lo de menos, estamos agradecidos su preocupación de mantenernos informados e incluso desinformados, no obstante, lo grotesco de todo esto, es que si nos detenemos a revisar quienes forman parte de esas papeletas digitales son los que muchos denominamos, “los mismos de siempre”, en otras palabras, una historia paupérrima de no acabar.
¿Por qué los mismos de siempre?.
Sin hacer mención a sus nombres haré mención a su breve trayectoria en lo ético y moral en resumidas cuentas.
Uno de ellos, conocido mafioso de compra y venta de carros y propiedades en su provincia; otro, hizo el negocio del siglo con su holding de empresas en la mega obra del puerto de aguas profundas de Posorja, otro, el rey del nepotismo y la corrupción y de la metida de mano en la justicia quien anhela volver a Carondelet; otro, de periodista a “lame botas” del correísmo; otra, testaferro de su hermano y reina de la corrupción; otro, empresario de dudosa reputación y desconectado de la realidad nacional, y que, a control remoto desde España quiere emplazarse en esta batalla; otro, de denunciólogo a denunciado, otra, de la dama de hierro del gobierno a una de las artífices del gran reparto de hospitales y cargos públicos; otro, de denunciólogo y camisetero al mayor embustero y oportunista peligroso que está al acecho de información del prójimo; otro, dueño de medio país con el banco del barrio, el negocio piramidal que ha permitido hacer lobby con los políticos más corruptos a cambio de mantener lucrativo su emporio; otro que miserablemente hace campaña con nuestros recursos aprovechándose de su cargo en una alta magistratura.
A Dios gracias, me faltaba uno más, aquel millonario del modelo exitoso, aquel que aparece aún en la tan anhelada lista de Odebretch y que nos quiere sorprender señalando que no participará en la campaña del 2021 debido a que prefiere dejar el paso libre a una de sus súbditas marionetas. No le quedó la experiencia de su Prefecto, quien partió al más allá llevándoselo consigo políticamente. Es de miserables no reconocer que la calidad moral y ética es la que le hubiera complicado la vida de pasar a segunda vuelta. En fin cada loco corrupto con su tema.
Y así, queridos ecuatorianos podemos seguir develando a quienes tendríamos en la papeleta electoral en las elecciones del 2021, con el sortilegio de que todos ellos, de una u otra forma han sido artífices como autores, cómplices y encubridores de la debacle económica, moral, social y de salud del Ecuador, muchos siendo parte del juego y pocos como parásitos de los gobiernos de turno en donde, como viles cobardes, han movido los hilos del poder tras bastidores. Pero todos, absolutamente todos con militancia activa en los movimientos que usted y yo conocemos que ni en la cancha, peor en la Asamblea Nacional con sus dignos representantes y bancadas han dado la talla para luchar en contra de la corrupción y recuperar lo robado.
Y, por supuesto, muchos de ellos en movimientos políticos que no son otra cosa que estructuras creadas para delinquir y otras, de antaño, cuyo dominador común ha sido el toma y daca de cargos y contratos en el sector público, cosa que ha degenerado ostensiblemente el concepto del servicio a los demás, mandatorio en todos los que anhelan hacer de la carrera política como fin altruista.
Movimientos políticos sin ideología… testaferros de la anti democracia, del desgobierno y de la corrupción.
Todos, como seres humanos, tenemos aciertos y desaciertos, virtudes y defectos; acciones positivas y pecados, hemos de alguna manera en el pasado tomado decisiones erradas de las cuales nos hemos arrepentido toda la vida, por una simple razón, porque somos de carne y hueso. Pero de lo que sino hay perdón de Dios, es que estos personajes hayan considerado al poder en la palestra pública y política como el vehículo para lucrarse y hacer daño a la sociedad.
No hemos aprendido y ¿por qué llego a esta conclusión?. Pues tenemos una prensa que de mañana, tarde y noche nos los mete en nuestras vidas en cada uno de sus espacios, pautados o no, con el objetivo de que a través de, el morbo vende, no solo vendan sino que también van arrastrando a un conglomerado que se limita a leer los memes en redes sociales o las primeras planas en los medios televisivos o escritos.
A lo dicho, se suma el Estado, pues, dada la coyuntura política, debe cobrar los favores que les hicieron para que hayan llegado al poder. Para ello esgrimen a sus “aliados” ubicándolos en puestos claves, lo que se conoce hoy como el “gran reparto”. Resulta que estos cuadros, no siempre forman parte de movimientos afines al gobierno, por ello es que, aquel contrapeso que debe existir en democracia se da solo entre ellos, con un balance entre lo que se da y lo que se recibe, mas no, de lo que realmente anhela el pueblo, los verdaderos mandantes.
Y para completar esta trilogía, a la prensa y Estado se suma el ecuatoriano común y corriente, aquel como usted o como yo, que no tiene otra fuente de información más allá de lo que alcanzan a publicitar los medios de comunicación. Muy pocos somos los que contrastamos las publicaciones, evitamos compartir lo troleado, ni siquiera le damos “like” a algo que esté alejado de la realidad o que difame a las personas. Siempre recurrimos a otras fuentes, especialmente aquellas que nos brinda la experiencia y que redunda en personajes probos que a través de sus investigaciones y editoriales nos hacen caer en cuenta que, en nuestro país no existen dueños de la verdad, y que quienes potencia la imagen de los falsos líderes y jefes de pies de barro, no son más que medios asalariados y empresas al servicio del poder de turno.
Como corolario, queridos ecuatorianos, permitámonos tener una nueva oportunidad, una oportunidad en la cual podamos romper las cadenas con los grupos de poder, aquí no se trata si son de izquierda o de derecha, pues quienes nos han robado no lo hicieron por ideología, lo hicieron por enriquecerse convenciéndonos con su ideología. Es momento de despertar, es momento de respaldar a gente valiente, honesta y capaz. gente que no se deba a momentos políticos ni coyunturas falsas, que se deba al pueblo ecuatoriano en toda la extensión de la palabra.
Está en tus manos, está en cada uno de nosotros dejar como legado a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un Estado que nos dignifique como seres humanos y que nos permita tener la oportunidad de un real buen vivir.

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