Atónitos vemos cómo el Gobierno, la noche de hoy alejado de la realidad, física (lejos de nosotros), emocional (no sufre como nosotros) y espiritualmente (no cree en lo que nosotros creemos), toma decisiones; que si las medimos con la vara de solidaridad, sin duda alguna nos atreveríamos a aceptarlas sin reparo; pero si hacemos un alto para reflexionar en medio de tanto dolor podremos darnos cuenta que, también sin reparo alguno, que lo actuado por el Ejecutivo el día de hoy 10 de abril del 2020, cuando se han confirmado que los contagios superaron los siete mil casos y los fallecidos, casi trescientos, representa la entrega en bruto de lo que les corresponde hacer a ellos, al gobierno, a cada uno de nosotros, el pueblo.
Su mejor invento, la Cuenta Nacional de Asistencia Humanitaria en donde, con algo de vergüenza ha señalado que no será manejada por el gobierno sino por terceros. De la misma forma, se ha implementado una tabla para que colaboren los que más ganan, que en parte suena bien, pero a la postre, esto también tiene un sabor a injusticia, pues esos mismos empresarios, son los que sin necesidad de tener medidas impositivas han desembolsado recursos para combatir la pandemia. Parecería irrisorio, que quienes ganen más de 500 dólares mensuales a lo largo del año colaboren con 18 dólares prorrateados de dos en dos cada mes; este aporte va en beneficio de las personas que ya están recibiendo el bono de protección familiar, pasando de 950 mil a un millón 950 mil los beneficiados. Lo que hace entrever, en palabras criollas: “pasa el sombrero”, “haz vaca”, pero absolutamente nada de tocar los bolsillos a la burocracia dorada.
Hoy me referiré, solamente a las medidas que he citado, pues las otras: la de los arriendos, la del seguro de salud, del seguro de desempleo, la de las pensiones educativas, considero que son apenas las que te dicen cuando alguien quiere lavarse las manos: “pónganse de acuerdo y ya está”.
En cuatro de las siete decisiones de hoy, le lanza la pelotita a la Asamblea Nacional, ¿puede creer lo que hace señor Presidente?, es más o menos la analogía triste y dolorosa de escoger entre dos pacientes de COVID19 para uso de un ventilador disponible, aquel que puede vivir y el otro que está a punto de fallecer. Cada que le escucho nombrar a la Asamblea Nacional, siento que es como decir de “guate-mala a guata-peor”. Para darle un ejemplo, ayer a una sesión extraordinaria para el tema de su amigo solapado Paúl Granda faltaron 23 asambleístas; y a eso voy.
Por qué en vez de que nosotros hagamos vaca forzada, por qué no dispone usted, usted, nadie más que usted con un decretazo, que se les pague por horas de trabajo a los asambleístas, jueces, fiscales, embajadores y cónsules, por favor, tal como me escucha, por horas de trabajo; sólo allí imagínese señor Presidente tendría muchos más recursos que pasando el sombrero con una clase media deprimida y una clase pobre que ha pasado de la noche a la mañana a la pobreza extrema.
No le voy a decir como en otras ocasiones, que recupere lo robado, sino lo hizo en tres años peor en un mes, pero lo que si le pido es que considere en que los sueldos que recuperaríamos de la burocracia dorada (olvidaba el suyo y el de varios ministros que en esta emergencia han brillado por la ausencia) sean destinados a los médicos y auxiliares como bono adicional por su heroica labor, además quisiera de todo corazón que fuese para otros sectores más, cosa imposible, pero al menos decrete que sea direccionado a aquellos héroes por favor.
Señor Presidente Moreno, una vez más me equivoqué, pensé que usted al ver que se desangra su país, su Guayaquil, nuestro Ecuador, al fin dije, y en voz alta que usted iba a tomar las decisiones que darían cuenta de su gran corazón o de su solidaridad con las familias guayaquileñas y ecuatorianos en general, que a diario, vamos perdiendo a nuestros seres queridos. Pero, como siempre, a usted no logro atinarle una, esta vez no solo que estuve alejado de la realidad sino que jamas imaginé que en medio de esta crisis iba disimuladamente a pedirnos que hagamos vaca al estilo teletón, pero casi, casi forzada. Hubiera sido más fácil que nos permita seguir haciendo nuestras contribuciones, con más alegría y mayor control que el de nuestras conciencias; y que usted, algún día, quizá cuando nos venga, Dios no quiera, la segunda o tercera olas del COVID19 y los muertos se hayan contado por miles, haya decidido dar ejemplo de humanidad donando parte de su doble sueldo a esta cruzada y mandando a la casa a tanto insensible e inservible que lo rodea.

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