

La pregunta que cabe es:
¿Qué hace el general (SP) correísta Fernando Proaño con estas armas y sin su respectivo permiso?.
Alguna vez les dije, sin poder formal, pues moral jamás lo tuvieron y sin uniforme, son presa fácil de irregularidades. Esperemos justifique el general Proaño el porte de esas armas, sino desde ya, que le caiga todo el rigor de la ley.
Para los que cumplieron órdenes ilegales e inmorales desde Carondelet vayan poniendo las barbas en remojo que esto es lo que les espera por miserables.
Hicieron daño a familias enteras por cada grito que les daban desde la Revolución Ciudadana corrían asustados en los pasillos de sus Comandancias a poner «patas arriba» a sus Fuerzas.
Se olvidaron de la razón de ser del soldado, del bienestar de su gente y perdieron el HONOR si es que alguna vez lo tuvieron.
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