Carta al Ministro de Defensa:
Señor General Oswaldo Jarrín R.
En su despacho:
La mayor preocupación, es cuando vemos a hombres justos caer en el sistema, como lo dijo Jesucristo en (Mt 5.10) “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia” El máxime de las derrotas se ejemplifica cuando vemos a valerosos caer en acción lo que va en detrimento de la moral de las tropas y la consecución del efecto deseado, lograr la destrucción del enemigo.
Señor general Oswaldo Jarrín, he visto muy de cerca sus pasos a lo largo de los últimos años de su carrera. Su accionar en la Brigada de Selva NAPO en el 2000 cuando culminaba su brillante generalato (me encontraba con mi curso de comandos en Shangrilá) y luego su ascenso en la política gracias a que fue nombrado Ministro de Defensa por el gobierno de Alfredo Palacio en el 2005. A su interesante profesionalismo habría que sumarle su elevada preparación académica y las largas jornadas dadas a la docencia militar en los centros de más alta graduación como son las academias de guerra, el Instituto de Altos Estudios Nacionales y prestigiosas universidades del país y de la región.
En otras palabras, me fue, más que placentero, reconfortante, saber que el gobierno del presidente Moreno designaba como flamante ministro de Defensa, luego de casi once años, de civiles, poetas, guerrilleros, seudo socialistas, en una de las carteras de mayor relevancia en la estructura del Estado.
Quiero hacerle dos preguntas, y quiero que me las conteste de manera pública, son preguntas de soldado a soldado, independientemente que usemos o no uniforme, creo que la esencia se mantiene, verdad?: ¿Por qué cada que se dirige a la nación debe estar acompañado de un show mediático en donde haya de por medio: o una ceremonia militar, pintorescos helicópteros, lanchas, buques o escenas que den cuenta de una victoria del pasado? ¿Dónde quedó la esencia del soldado que tiene como misión rescatar de las fauces del socialismo del siglo XXI a una de las instituciones que goza de mayor credibilidad de nuestro tan maltratado Ecuador?.
Creo que usted tendrá sus razones para exponer al país, al estilo estado de propaganda de la revolución ciudadana, equipos y personal que ni en fondo ni en forma son lo que son. Mire general, yo amo tanto como usted la vida castrense, la añoro. La diferencia es que el bastón de mando, sin mayores sobresaltos, ergo con mucho esfuerzo sin lugar a dudas, vino a vuestra diestra; mientras que, yo tuve que forzosamente dejar mis bastón de mando y recurrir en democracia a mi pluma en búsqueda de justicia día tras día, mes tras mes y año tras año.
Es entonces que, está a tiempo de hacernos llegar el mensaje humilde pero real, discreto pero con el efecto multiplicador de que lo que está haciendo es lo correcto.
Le comento, en honor a la verdad, que usted ante mí ha perdido gran parte de su credibilidad. En abril de este año, 2018, fui a dejar dos oficios en el ministerio de Defensa, oficios que ni siquiera han tenido respuesta ni trámite. Sí, aquellos en los que le recordaba la inmoral fiesta que lideraron, nada más ni nada menos, los almirantes Renán Ruiz y Mauricio Alvear, oficiales almirantes que comandan la Armada Nacional, fiesta a la que también asistieron mas de una veintena de oficiales superiores y subalternos, y que no se requería de fotos ni videos para probar lo pobreza espiritual, moral y de liderazgo que hoy por hoy impacta a ciertos mandos de Fuerzas Armadas.
Tampoco ha cesado de sus funciones al General Merizalde, oficial que en los aciagos meses de febrero, marzo y abril no cumplió a cabalidad su misión como Jefe del Comando Conjunto en la conducción de las Fuerzas en la crisis que hasta hoy persiste y que dejó más que muertos interrogantes en la frontera norte.
No le pido que haga caso a mis comentarios, pero sí que me conteste con la hombría de bien y entereza de carácter que debe ser parte de todo buen soldado, más aún de los retirados, pues el tiempo para reflexionar sobra.
En fin, espero lea esta carta o que mis detractores se la hagan llegar lo menos distorsionada posible. Usted tiene el peso de una historia de gloria, y el capital a recuperar tras una década de humillaciones, vilipendios y descréditos por parte de una mafia que aún se encuentra enquistada en el poder y de la cual, mandos obsecuentes, con su silencio sepulcral se convirtieron en cómplices y encubridores de aquellos mafiosos de la organización criminal que se hizo llamar revolución ciudadana, y que hoy los llamo los depredadores ecuatorianos, pues todo lo que tocaron, o lo destruyeron o lo hicieron desaparecer.
General Jarrín, usted ha madurado como pocos en el ámbito administrativo militar, ha tenido la dicha de trabajar en varios puestos desde que fue general en servicio activo en la estructura del Ministerio de Defensa, lo conoce como la palma de su mano, por lo que me niego a creer es que a estas alturas de su vida y en un momento tan crítico como el que vive la seguridad interna y externa se permita rodearse de jefes aduladores y mediocres que lo único que aspiran es el calenturiento y cómodo sillón de “jefe” y que les rindan honores y pleitesía que en la mayoría de casos merecen sus charreteras y más no su liderazgo militar.
PD1: Cuando use el jockey con laureles de general o almirante, trate de hacerlo desde las unidades de combate y con el uniforme, mostrando al país lo que realmente ocurre dentro de la institución militar; usted es general y está autorizado en ciertos eventos, pues no combina ni conviene hacerlo ante cámaras, demostrando que ese capital y saldo en rojo de lo sufrido por nuestras gloriosas Fuerzas Armadas ya ha sido recuperado, pues, mi general, usted y yo sabemos, que no es así y que faltan años y el recurrente baño de verdad para lograrlo.
PD2: de todos sus artículos hay uno en particular, el que más me llama la atención, escrito en la columna de Diario El Comercio en el 2016, refiriéndose a mis jefes y a mí, textualmente lo cito en su último párrafo: «EL CONTROL POLÍTICO, DEMOCRÁTICO DE LAS FF.AA. PRESUPONE SUBORDINACIÓN LEGAL A LAS AUTORIDADES POLÍTICAMENTE ELEGIDAS, SIN HUMILLACIÓN, NI INVENTÁNDOSE UNA PUGNA DE PODER ENTRE UN CAPITÁN Y LA MÁXIMA AUTORIDAD DE LAS FF.AA. PEOR EFECTO TENDRÍA ESE EJERCICIO DE CITAR A LA UNASUR PARA DEFENDER LA DEMOCRACIA».
Las fichas se movieron general, es hora de cumplir su palabra, más aún cuando escrita se torna en meditada, reflexionada e irrefutable para uno mismo.
Quito, 28 de agosto del 2018
Cap. (SP) MSc. Edwin Ortega Sevilla
Analista Militar
Foto: Diario El Telégrafo

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