PARTE I


 Dentro de todo anhelo militar, el comando de tropas es uno de los privilegios y responsabilidades que aspiramos alcanzar. Desde el nivel que corresponda y en las operaciones de alto riesgo a las que nos hemos visto sometidos; liderar tropas ya sea al mando de una “pasada” en un salto de paracaidismo, de un “team» en los hombres rana, de una patrulla en operaciones especiales de comandos, de una escuadra en un salto libre operacional; o, hasta los mandos que vamos alcanzando en la carrera como infantes de marina; bien sea, comandante de una compañía hasta el comando en un batallón; representa el máxime de los anhelos como soldado al servicio de la Patria. 
 Siendo retrospectivo, creo que mi especialidad conjugó en la praxis el real concepto de “líder”. No un concepto teórico que esperaba que me perfeccione desde un aula u oficina. Es allí, en el campo, cuando aprendí que el liderazgo o el comando, se perfeccionaba estando a la cabeza de estos grupos pequeños pero altamente eficaces, en donde compartíamos no solo un plato de comida, sino los sinsabores del miedo y del dolor en múltiples facetas. Quedarán en mi retina las vivencias de la semana del infierno con los hombres rana, el arrastre y sembrado con los paracaidistas, del campo de prisioneros en la fase final de curso de comandos, de la marcha de la muerte y la pista de máxima eficiencia en combate con los lanceros, y de los remojos en la patera con los jefes de salto. En todos como común denominador tuvimos el sueño, el hambre, la incertidumbre, el dolor y la sed; requisitos sin equanom para quienes habíamos optado por vivir a plenitud la vida de las “fuerzas especiales”. 
 Cuando habíamos completado esta formación y perfeccionamiento, nos tornamos en lobos hambrientos para servir en los batallones operativos. La carrera se iba fraguando en el día a día de las unidades de Infantería de Marina: patrullajes ribereños, controles anti delincuenciales, operaciones especiales puntuales y acciones con objetivos de alto valor; sumado a toda la gama de tareas de apoyo a la acción del Estado. El “tour” en los batallones como oficial subalterno no podía dejar de ser interesante y riesgoso, pero debía ser complementado con el paso por la escuela de IM dejando como legado grumetes extremadamente motivados, hoy ya cabos y sargentos, pero que, sin lugar a dudas, recordarán cada una de las vivencias propias del grumete IM: terrenos en la base de comandos con fases nocturnas interminables e instrucciones en base sin escatimar la calidad en la ejecución de las mismas con instructores de elevadísimo nivel, valor agregado de la misma Infantería de Marina. 
 Mientras tanto, la mística era alimentada por la conciencia en el entrenamiento militar, concebidos exclusivamente por el inolvidable BIMJAR, en donde apliqué y entregué todo mi bagaje como infante de marina entrenado para la guerra. Completé mi palmarés en las unidades flexibles y móviles materializando la trilogía aire, mar y tierra, con las largas jornadas que nos auto imponíamos y que eran aplicados en los “driles de combate”. Puedo decir, en honor a la verdad, que solo esperamos la orden de entrar en combate donde sea, cuando sea y bajos las condiciones más extremas, sea la amenaza convencional o asimétrica. Recuerdo que nos empleamos en las operaciones “Limpieza” en la frontera Nor-oriental con mucha efectividad. 

 El paracaidismo, sin llegar al fanatismo representó la motivación y el premio al sacrificio. No solo el hecho de lanzarse de un avión, como militar de banda, o como deportivo modalidad libre, sino el de emplearse como paracaidistas de salto libre operacional, en donde recién pude concebir el porqué de tanta exigencia en cada uno de los cursos de combate, y la respuesta fue sencilla: Con todo mi equipo, fusil, mochila, municiones y explosivos, una de los métodos de infiltración más efectivos y que facilitarían el factor sorpresa para un team de fuerzas especiales sería a través del salto libre operacional HALO-HAHO. Creo que todos quienes pudimos aplicar en campo podremos entender el porqué habernos adiestrado como paracaidistas comandos y hombres rana. El medio más eficaz en la ruta de aproximación al objetivo era éste, pero faltaba aproximarse y ejecutar acciones en el objetivo: para ello requisito sin equanom: ser comando.

 No podría dejar de señalar que el concepto del griego ideal, mente sana en cuerpo sano, resultó ser un factor clave de éxito en mi carrera como IM. No hubo día que no realice el acondicionamiento físico. Más allá de haberme adentrado en las disciplinas de pantalón militar, orientación militar y triatlón, me impuse metas cortas y sencillas, como las de aprovechar los sesenta minutos que teníamos al día con el personal, dirigiendo siempre la gimnasia anfibia, haciendo cantar en los trotes y creo, sin temor a equivocarme, haber encabezado todas las competencias y desafíos propios de las unidades que nos honramos con vestir el pixelado y las botas de campaña. 
 Podría seguir con mi pluma destacando las vivencias del oficial o tripulante infante de marina, más sin embargo mi intención es ser grato con la especialidad que me acogió por casi veinte, 20, años en donde de lo único que estoy seguro es que nunca me guardé absolutamente nada, entregando hasta la última gota de sangre, sudor y lágrimas. Claro que lloré, o quien no lo hizo? en las tiburoneadas, en las lagarteadas, en las gaseadas, en el box con los buddies, en las largas marchas sin pena ni gloria, en las pistas de acción y reacción, en los arrestos eternos en Barandúa, en los cambios intempestivos en los “ataques” a nuestras bases de patrulla, en el trato de los instructores…y cómo no, en las injusticias propias de aquellos que nos precedieron y no aprendieron de sus propias experiencias. Creo que tuve la suerte de haber pasado por todo esto, codo a codo con mis compañeros de tropa, en donde hubieron oficiales contados con los dedos de la mano que también creyeron en esta filosofía de vida. Si a esto se le puede llamar felicidad, pues sí, me siento afortunado como infante de marina, pletórico de mística y pleno en mis convicciones por haberme formado en todos los ámbitos que la sagrada institución me ofreció. 
 Más sin embargo, ya como segundo comandante y como comandante de unidades élites a nivel Batallón como el BIMLOR y el BIMUIL, mi vida profesional tomó otro giro. Fue la oportunidad para hacer lo que exactamente soñaba hacer cuando era alférez. Dejar un legado, en armonía con mis menos antiguos y empoderarlos en sus respectivas áreas. Sin temor a equivocarme, fui partícipe en crear un sentido de pertenencia por cada actividad o tarea. Creí que, en el servicio de frontera era posible tener un adecuado bienestar y como no! recordar nuestros inicios apuntalando nuestra historia y recordando a quienes nos precedieron. 
 No lo hice y tampoco jamás diré que soy el artífice del Centro Recreativo ni de la Villa Reliquia en San Lorenzo, o del bohío BIMUIL; pero de lo que si estoy seguro es que disfruté cada uno de mis días con las unidades élite como los RECON y GINTAC; en las cuales tuve el honor de participar desde sus orígenes. En materia de bienestar también disfruté viendo como íbamos evolucionando en que como soldados también teníamos derecho a internet inalámbrico, a televisión satelital, a una piscina impecable, a un gimnasio a la altura y con un ambiente de confianza y de respeto inigualables. “¿Cuántas cervezas mi comando podemos tomar?”. era la pregunta tan básica pero tan compleja que estaba en la mente por años de nuestra gente. La confianza era tal, que esta pregunta pasó a ser historia, pues dependía de cada soldado como cuidaba su cuerpo, cuánto descansaba, cuán bien se alimentaba, pues nuestro entrenamiento era por demás riguroso emparejado con las actividades de alto riesgo y operaciones reales. Siempre madrugábamos, fines de semana o feriados a nutrir el cuerpo y el espíritu matizados con largas jornadas de acondicionamiento físico y de charlas motivacionales y guías espirituales-religiosas. Llegamos a sentir a la franquicia como algo normal, algo rutinario para motivarnos, es más, siempre lo vi así, pues trabajábamos tan bien con resultados de impacto operacional que para nosotros la mística y amor al trabajo eran puestos a prueba todos los días.

PARTE II


 Cuando finalmente, me honraron como Comandante del Batallón de Infantería de Marina “Guayaquil”, BIMUIL, nada fue diferente, salvo que todos los días podría visitar a mis hijos, Y ésta es la respuesta del porqué en frontera debíamos sentirnos como en casa, con un buen trato y con la plena confianza en cada uno de nuestros actos, pues bastaba con la amenaza armada que cundía a diario nuestra labor como el estar lejos de nuestra queridas familias. Por ello en BIMUIL continuamos con la misma exigencia, con la misma labor. De ahí que, implementamos nuestro diario vivir apegados en este concepto: «Un bienestar adecuado sumado a un exigente entrenamiento físico militar y respaldado por una férrea disciplina, nos permite cumplir eficaz y eficientemente nuestra misión, como batallón de combate ribereño logrando alcanzar resultados de impacto operacional”. 

 La vida militar continúa, al menos unos meses más podré servir como oficial de marina administrativo, pero creo que como soldado infante de marina ya no habrá marcha atrás. Mi confianza plena en mis oficiales, suboficiales y personal permitieron cumplir la misión sobrepasando las expectativas del Mando. 

Los meses de inestabilidad y de atropellos a la noble Institución vividos el año pasado y mi lucha desigual contra el Estado a través del Presidente Correa me hicieron ver la vida de diferente manera. Antes me aferraba al uniforme, a quizá alcanzar un grado, una agregaduría o un par de palas doradas con la simple esperanza de que lo único que se requería era hacer bien las cosas; pero, la realidad es otra y creo fervientemente que mi forma de pensar y actuar jamás me permitirá creer en el método de la COYUNTURA o la PALANCA como la herramienta principal para alcanzar un fin ulterior. La única forma y la que siempre he concebido, es por medio de méritos y un elevado esfuerzo personal. Hoy quedo convencido, que mis decisiones fueron y son las más acertadas, más aún cuando observamos cómo ha sido destruido nuestro país y sus más estoicas instituciones; y que, todo obedece a factores de un poder mal empleado siendo su caja de Pandora el mal, sus secuaces y todos aquellos uniformados que permitieron allanar el camino de FFAA al caos y decadencia política. Cuestiones como ésta golpearon las puertas de mi vida profesional, y como golpe de timón, sin cambiar el diseño del buque, han facilitado un cambio de rumbo.
 Hoy por hoy; y persuadido en que tendrán que pasar muchos años para que mi noble Institución logre recuperarse por completo, creo no estar totalmente convencido como para creer que esto vaya a ser tan fácil como el daño causado por políticos y gente de poder, pues es evidente el desgaste que siento al haber sido parte de esa estaca que afincó todo el peso de la aplanadora Estado, sumado a decisiones en cada uno de los niveles, que por hacerme daño a mi, fueron en detrimento y desgarre de las fibras más íntimas del centro de gravedad institucional: EL HONOR. Y, a costa de mi carrera y de mi propia vida, aguanté poniendo mi pecho a las balas que arteramente se cernían alrededor de nuestro seguro social y estabilidad del mando naval. Lo hice y lo volvería hacer con tal de ver buques navegar, aviones volar, submarinos en inmersión e infantes de marina patrullar. Los intentos de dividirnos son evidentes, sino los resultados que ellos esperaban, la brecha entre nosotros está marcada hace rato. 

 Hay oficiales jóvenes y sanos de corazón y mente como para enfrentar tan titánica labor, la de ver una Marina de Guerra proa avante, respetada y plena en recursos y equipamiento para enfrentar cualquier tipo de amenaza y riesgos. Mientras tanto, la lucha del año pasado y la que tendré que enfrentar por algunos años más requerirán el mayor de mis esfuerzos, en pro de la justicia y de quienes como yo conocen el sinsabor del atropello de los derechos humanos y de la deshonesta batalla que un individuo patrocinó con el fin de satisfacer su ego, su sed de odio y venganza con el fin de enmascarar sus mismísimos pecados capitales.
 Desde otra plataforma y con la misma concepción de servicio a los demás, podré desenvolverme y trabajar como siempre. Me quedo con la satisfacción del deber cumplido, de haber plasmado mis quimeras, de haber servido con honestidad y de haber logrado llegar a los límites de mi humanidad como soldado de fuerzas especiales infante de marina. Adiós Infantería de Marina!, quedan en mi mente los mejores recuerdos, de mis instructores el respeto, de mis alumnos la consideración, de mis compañeros de cursos y de vivencias la amistad, de mis maestros la sabiduría y de todos quienes me conocieron en esta noble especialidad, al menos, mis locuras. 
 La nobleza de mi corazón solo da para valientemente y sin remordimientos dar un paso a un costado y quedarme en mi mente y alma con lo mejor que tiene la Fuerza de Infantería de Marina: su gente. Creo que mi amor y respeto imperecederos a ustedes los he acabado de demostrar en la batalla asimétrica de un nefasto 2016; empero, también quiero demostrarlo de otra forma, sacrificando mis más caros anhelos profesionales y castrenses, renunciando a mi misma carrera a cambio de días mejores, negándome a privilegios torcidos y jerarquías no honradas a cambio de, en algún futuro no muy lejano, ver una Armada próspera y renovada, QUE ASÍ SEA!.
PARTE III


El día de hoy me he despedido de mi personal, con el que milité el pasado 2016, y con quienes me sentí seguro enfrentando el vendaval externo y las infamias internas. Fui breve: «Buenos días señores oficiales y señores tripulantes IM, aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos por el trabajo y lealtad demostrados en el 2016 en pro del BIMUIL. Fue sin duda un año atípico en el cual la historia regentará lo que se hizo y se dejó de hacer en bien o en mal. Me permito augurar éxitos al Sr. Comandante entrante, CPFG-EM KON L. y seguro estoy que el sitial que tiene actualmente el BIMUIL será superado a través de su comando. Aprovecho también el espacio para señalar que el recurso humano es lo fundamental en FFAA. Por ende no hay como engañarlo. Ni planes ni fusiles ni las mejores instalaciones lograrán ser eficaces o adecuadamente empleados si nuestros soldados están desmotivados. Al mal hay q llamarlo por su nombre y al bien de igual manera. Recordemos que todo es pasajero y lo único que quedará será la amistad y el cómo obtuvimos cada cuestión en la vida. No hay nada oculto, así que a labrarse lo que corresponda sin atropellos, sin palancas y con su esfuerzo personal. Les deseo lo mejor como infantes de marina. En los próximos meses he decidido dejar la noble Institución por lo que mi paso por CUINMA hoy ha llegado a su fin. Respeto mucho mi institución como para seguirla exponiendo y exponiéndome a actitudes mediocres, parias y abusivas en donde se ha evidenciado el flagrante interés de mantenerse en su zona de confort de ciertas personas solamente x congraciarse con el poder. Queda el factor humano que es lo único por lo q debemos luchar y dejar de lado intereses personales. Un fuerte abrazo y HONOR hasta la muerte. Atte Cap. Edwin Ortega Sevilla. bendiciones a todos!».

5 responses to “Adiós a la gloriosa Infantería de Marina”

  1. Avatar de Jose Quinde F.
    Jose Quinde F.

    No soy ni fui un IM. Pero conozco i se cuan de verdad hay en ese mensaje…..

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    1. Avatar de Marcos romo
      Marcos romo

      Siempre hay Dios y como sgto im de ecuador hay dicho de un Gallardo vencer o morir eso somo valla tranquil o menos capital Ortega siempre hay compañero que está listo para defender muestra patria Ecuador viva a la gloriosa Im

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  2. Avatar de MARITZA CARDENAS
    MARITZA CARDENAS

    Cuando el honor y la gloria son la esencia del SER, con orgullo se puede decir que » USTED CUMPLIÓ CON SU DEBER» !

    Todo el pueblo ecuatoriano le apoya y en la Sociedad Civil encontrará un mar de oportunidades que se abrirán a sus pies!

    Quienes ayer lo cuestionaron y no lo apoyaron en tan prestigiosa institución militar, hoy solo demuestran que son SERES SERVILES al SOCIALISMO DEL SIGLO XXI que ha sumergido a Ecuador en la peor crisis SOCIOPOLÍTICA Y ECONÓMICA y que solo piensan en sus propios intereses y NO EN EL BIENESTAR DE LA PATRIA!

    Dios lo bendiga a Usted y a su honorable familia!!

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    1. Avatar de capitanortega

      Me honran sus palabras Maritza, seguimos en la lucha. Un fuerte abrazo!

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  3. Avatar de COMANDO LOCO
    COMANDO LOCO

    PERO DICES QUE YA TE VAS Y NO TE VAS QUE CLASE DE SOLDADO DE HONOR HABLAS QUE SEGÚN TU DICES SER, SI NO DEMUESTRAS TU PALABRA DE HONOR, PIENSO QUE ERES UN SOLDADO QUE SE CREE EMPERADOR Y QUISISTE SUBIRTE A UNA NUBE ERRADA, VIVE LA REALIDAD Y DEMUESTRA TU LEALTAD A LA INSTITUCIÓN A LA QUE PERTENECES, UNA COSA ES SER Y NO PARECER.

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