Somos testigos al momento de un incesante intercambio de fotos y videos, muchos de ellos editados y reenviados, otros con mensajes cortos y largos, todos en común logran reflejar el deseo colectivo entre todos nosotros de un año lleno de bendiciones, amor y éxitos. Anhelo de todo corazón que así sea. Pero paralelo a esto, no puedo dejar de reflexionar cómo recibirán el nuevo año todos aquellos compatriotas que de una u otra forma fueron afectados por las erradas decisiones de un puñado de ecuatorianos a quienes confiamos lo más sagrado en una sociedad y Estado: el Mandato.
Sin ser pesimista ni pecar de optimista exagerado, como el que más, anhelo fervientemente que esta división de clases, de estamentos, de entidades, de tiendas políticas y de “vivos” y “no vivos” sea menos evidente en el 2017. Se ha hecho un daño terrible a la institucionalidad del Estado y lo más grave aún es el sentimiento tibio de que “no pasa nada” y de que todo se solucionará con un nuevo Gobierno.
Todos los deseos y parabienes tendrán asidero cuando dejemos de pensar de manera personalista y egoísta y dejemos nuestros propios intereses de lado, cuando asumamos el riesgo que a parte de familia, conglomerados, instituciones, clubes, etc; somos seres humanos que Dios nos envió al mundo a vivir en comunidad y que debemos luchar por el bien común.
Que el 2017, no nos muevan las imágenes de dolor «ajeno» que vienen de Siria o de un Nankints, de Venezuela o de un 30-S; sino que cuando conversemos con nuestros hijos o amigos y veamos que algo no está bien, llamemos al mal por su nombre y lo enfrentemos con la valentía y sinceridad que corresponde; sin pasar inadvertidos ante el dolor ajeno con la equívoca creencia de que a mí jamas me sucederá.
Que el 2017 sea un año no de éxitos, sino de aprovechar las herramientas y sucesos que Dios nos da y pone en evidencia, día tras día, para lograr ese éxito; y porqué no decirlo, inclusive, que aprendamos de esos caudillos y hechos para que entendamos la verdadera diferencia entre el bien y el mal. Solo dependerá de nosotros cuán positivo queramos el año nuevo y cuán productivo sea en beneficio no sólo de nosotros como núcleos familiares, sino de la sociedad en general. Que así sea!, Feliz 2017 y que el 2016 haya sido un año de aprendizaje. Un abrazo fraterno a todos!.

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