En un país donde reina el Laissez Faire, cualquier cosa que veamos puede ser un espejismo. Cuando los nazis comenzaron a aplicar la solución final, la situación reinante en los campos de concentración se testificaba a través de quienes eran los protagonistas de la ejecución de las tareas de la barbarie. No obstante para el pueblo alemán, a sabiendas de que se conocía lo que ocurría dentro de las concertinas y paredes de concreto, la demagogia política logró definir desde los inicios del nacionalsocialismo que unos eran buenos y otros eran malos. Y que debíamos hacer con los malos?, esa era la pregunta que invadía a la mayor parte de la población alemana de la época. No es que se haya indicado en 1935 que había un plan para exterminar a millones de judíos, roms y todos aquellos que no pertenecían a la raza aria. Fue un plan muy bien estructurado, cuyo fin ulterior, lograría afianzar al Tercer Reich y por ende su hegemonía en el mundo. Muchos de los delitos los “cometían” los judíos, es decir los malos. Por ello, los malos debían recibir este castigo. El punto de inflexión: la noche de los vidrios rotos. El castigo inicial sería enjuiciarlos, segundo, lincharlos mediáticamente, tercero, expulsarlos, cuarto, conducirlos a ghettos, y quinto enviarlos a lugares en donde se realicen trabajos forzados. Finalmente y dado que, los aliados se venían aplastantes desde Normandía, se decidió acelerar su suerte con la eliminación masiva o “solución final”.
He hecho esta cruda y macabra analogía con el fin de reflexionar en lo que actualmente ocurre en nuestra sociedad. En qué fase nos encontramos? Estamos ya en la etapa que todos lo que no somos parte de esta “Revolución” debemos ser “eliminados”?, o en su defecto, estamos aun a tiempo de acelerar el “desembarco” y cortar de raíz los planes que materializarían la “solución final”?. Esta analogía es más oportuna que nunca, lo juicios llueven en este país, el linchamiento mediático y los ataques ilegales a la oposición se han vuelto en el pan de cada día, todos los sectores han sufrido un desgaste terrible en enfrentar al status quo y su macabro plan. Finalmente, todo tiene un objetivo, y el objetivo es claro, enterrar sus pecados capitales, perpetuarse en el poder y sobre todo, anular los depósitos y remanentes morales de la sociedad, es decir a los buenos.
Deja un comentario