El eco de las arremetidas del Presidente

Presidente Correa arremete en el Coliseo Rumiñahui (30 de Agosto de 2016)
Fuente diario El Telégrafo, 01 de septiembre  2016

Durante su discurso en el Coliseo Rumiñahui por los 48 años de vida del Seguro Social Campesino, Correa aseveró que lo más indignante es que el Consejo de Disciplina no niega la falta, sino que desconoce al Jefe de Estado como la máxima autoridad de las FF.AA., pasando por encima de la Constitución: “Si insultan a un General ahí sí va la pena más alta, pero si se insulta al Presidente no hay problema. Rompieron la Carta Magna”, cuestionó. 

Recordó que cuando surgió el problema con el Instituto de Seguridad Social de las FF.AA. (Issfa) por el cobro de $ 41 millones extra por la compra del parque Samanes, terrenos que estaban a nombre de la institución, el Jefe de Estado envió un correo electrónico a los 40.000 soldados explicándoles las razones por las que se debitaría ese monto. Ante ello “nos contestaron centenas de uniformados y la inmensa mayoría con un gran cariño, algunos cuestionando y unos 16 malcriados ofendiendo. Este señor dice que no ha insultado al Presidente (…) Me dicen que pertenece a la primera antigüedad y aquí hay unas faltas de ortografía clamorosas. Le dice al Presidente de la República que la única violación cometida fue la de pedir la orden de dicho débito, es decir que está acusando al Mandatario de cometer ilegalidades”. 

Además, Correa leyó una parte de la carta en la que Ortega pregunta: “¿Por qué estos últimos años ha tomado decisiones que hasta los más jóvenes de la tropa las considerarían como un atentado contra nuestra moral y bienestar?, intenta dividir desinformando en las sabatinas”. 

Frente a ello enfatizó que “cuesta creer que esté escribiendo un oficial de la Armada, parece que está escribiendo el peor de los politiqueros”. 

Frente a la decisión del Consejo de Disciplina de las FF.AA. de no sancionar a Ortega, Correa presentó una acción de protección el 26 de agosto pasado en contra de los miembros de dicho Consejo: los capitanes de fragata Luis Ordóñez Eras; Luis Eduardo Kon Becerra; Marco Vinicio Cáceres Vásconez; Diego Fernando Rubio Espinoza; y el capitán de corbeta Zumárraga José Pontony Aguinaga. 

De acuerdo con el secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, dicha denuncia no pretende destituir a ningún funcionario, sino que se determine con claridad de que el Presidente de la República es la máxima autoridad de las FF.AA., y por lo tanto (Ortega) debe ser castigado aunque sea con la mínima sanción, o a cualquier oficial que lo ofenda, como pasa en cualquier parte del mundo. 

Otro de los temas sobre los que el Presidente reflexionó ayer fue que Ortega, en su contestación, objetó las investigaciones y procesos judiciales iniciados en contra de uniformados por delitos de lesa humanidad, suscitados en los años 80 en contra de civiles, algunos miembros del grupo conocido como Alfaro Vive Carajo. 

Indicó que la investigación en este sentido la impulsa la Fiscalía, un ente autónomo: “O sea a ellos (militares) no hay que juzgarlos (…) Ellos ya definieron a Alfaro Vive como terroristas. Tenemos fascismo dentro de nuestras filas. Es hoy o nunca que cambiamos este país; todos unidos a rechazar estas posturas intolerables en la patria democrática del siglo XXI”. 

Una vez que comenzaron los ataques del Presidente, no solo hubieron llamadas amenazantes o reacciones en redes sociales que secundaban lo que se vaticinaba en cada una de las expresiones del Mandatario. Mi abogado defensor relató un documento, CARTA ABIERTA al Comandante General de Marina de la cual nunca se tuvo respuesta.  

Enlace Ciudadano 490 (27 de Agosto 2016)

El presidente Rafael Correa se refirió a la presentación de la acción de protección para dejar sin efecto la resolución del Consejo de Disciplina Militar de la Armada de no admitir un pedido de sanción en contra del capitán Edwin Ortega, pedido por el Ministerio de Defensa, por responder supuestamente de forma irrespetuosa a un correo enviado por el mandatario. 

Correa manifestó que por cometer el “pecado” de cobrarle $ 41 millones al Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa) por el Parque Samanes y el “delito” de proponer reformas a la seguridad social de las FF.AA. varios oficiales pasivos y activos se dieron a la tarea de insultar al presidente por redes y ahora que se busca la sanción, hubo la consigna de dejarlos en la impunidad con el argumento de que el mandatario no es su superior, negando la Constitución y los fundamentos de la República. 

La situación es seria, pero se trata de ser o no ser, se trata de la Patria nueva o seguir en la Patria vieja. Quién manda aquí: el poder civil legítimamente electo, con legitimidad democrática. 

Correa recordó la sanción que el Ejército de Estados Unidos impuso a un marino por referirse de forma grosera al presidente Barack Obama en su cuenta de Facebook; calificó a Ortega de “malcriado” por decirle “mentiroso”, entre otras cosas; y de “tontería” que los militares señalen que rompió la cadena de mando por comunicarse directamente con la tropa, sin pasar por el general. 

Están negando la Constitución, están negando los fundamentos de la República… Vamos pueblo ecuatoriano, todos juntos a rechazar esta antipatria, todos juntos, no lo vamos a permitir… Aquí está en juego nuestra democracia, hago un llamado a la oposición sensata, seria, patriótica para más allá de nuestras diferencias defender los fundamentos de la misma República”, agregó. 

Exhortó también a rechazar el comportamiento “si es necesario” en las calles. “Estos soldados antipatriotas tendrán que salir de las Fuerzas Armadas y aquí yo me juego la vida”. 

Inmediatamente finalizada esta sabatina me comuniqué con el Mando con el fin que me den disposiciones referente a semejante linchamiento por parte del Presidente, a lo cual me dijeron que no me preocupe y que me bendecían – palabras del Vicealmirante Noboa, Comandante General de Marina, según el contralmirante Ronald Muñoz-. Por esto y aquello, decidí dar las declaraciones a diario El Universo. Posteriormente las tensiones bajaron un tanto en redes sociales y el apoyo popular comenzó a notarse. Sin embargo, el Presidente enardeció y dio la orden que se me persiga a como de lugar.

Enlace Ciudadano 491 (03 de Septiembre 2016)

El presidente de la República, Rafael Correa, analizó durante su enlace 491 la carta que el capitán de corbeta Edwin Ortega le envió en respuesta a un correo electrónico que remitió a los uniformados para explicar el descuento de $ 41 millones de las cuentas del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa) por el supuesto sobreprecio de los terrenos del parque Samanes. 

Correa admitió no haber leído la carta del oficial hasta la semana pasada, cuando el secretario de la Presidencia, Omar Simon, le alertó sobre la respuesta considerada como una falta de respeto de Ortega, a la cual calificó además como “un manifiesto político de los sectores más retardatarios de nuestras Fuerzas Armadas”. 

Con este argumento, Correa justificó la presentación de una acción de protección que dejó sin efecto la decisión de un Consejo de Disciplina de las Fuerzas Armadas de absolver al oficial. 

Explicó que el recurso “era para  contestar la mayor ridiculez de la historia que un consejo de disciplina de 4 o 5 oficiales de un consejo de disciplina de nivel medio hayan decidido cambiar la Constitución para dejar en la impunidad a insultadores y odiadores con la folclórica teoría de que el presidente no es autoridad militar, entonces se lo puede insultar”. 

Dentro del contenido de la carta, Correa analizó las acciones que el oficial considera como “atentados contra nuestra moral y bienestar” –de las Fuerzas Armadas–, como ‘intento de división desinformando en las sabatinas’, ‘el retiro de edecanes’, ‘el desgaste mediático de nuestra imagen cuando desinforma’, ‘entrega de colegios militares y liceos navales al Ministerio de Educación’, ‘cierre de agregadurías’, ‘fortalecimiento del SENAIN y debilitamiento de la Dirección de Inteligencia de las Fuerzas Armadas’ y ‘aceptación de las FARC como grupo en conflicto y mas no como terroristas’. 

Sobre este último punto, Correa indicó: “Ahora qué dirá, ¿que Juan Manuel Santos firmó la paz con terroristas entonces, se imaginan?, sepan ustedes que a Nelson Mandela lo acusaron de terrorista…”. (I) 

El presidente de la República, Rafael Correa, se refirió este sábado al amparo constitucional que presentó en contra de la resolución del Consejo de Disciplina de la Armada en relación al caso del capitán de corbeta Edwin Ortega. Dicho Consejo inadmitió la denuncia planteada en contra del oficial, quien envió al Primer Mandatario un correo insultante.  

El Jefe de Estado resaltó la decisión de la jueza Vanessa Wolf quien dejó sin efecto, el jueves anterior, la resolución de dicho consejo y dispuso que sea uno nuevo el que juzgue a Ortega. Recordó que la Constitución determina que el Presidente de la República es la máxima autoridad militar, así como La Ley Orgánica de la Defensa Nacional. 

El Mandatario dijo que lo que está en discusión es que, para dejarlo en la impunidad y sin sanción, «se les ocurrió la simpática teoría de que el Presidente no es superior militar, en consecuencia, se puede insultar al Presidente y no pasa nada, pero si insultan a un coronel, ahí sí. ¿Cómo íbamos a permitir tamaño despropósito de cuatro o cinco de un Consejo de Disciplina cambiando la Constitución?», señaló.

Durante el Enlace Ciudadano 491, Correa desglosó punto por punto la carta que le envió Ortega, en la que se refirió a un «intento de dividir a las Fuerzas Armadas desinformando en las sabatinas». El capitán también opina en temas referentes al retiro de edecanes, habla de un supuesto «desgaste mediático», de la entrega de colegios militares y liceos navales al Ministerio de Educación, el cierre de agregadurías, el proyecto del Libro IV,  entre otros temas.  

«Todos debemos someternos a la ley y al Estado de derecho y según eso el poder militar debe estar sometido al poder civil, no al revés. Entonces, ese Consejo trató de cambiar no solo la ley, sino la Constitución, los principios mismos de la República, de la democracia, por eso tuvimos que presentar esa acción de protección», apuntó el Mandatario.  

De su lado, el ministro de Defensa, Ricardo Patiño, reiteró que el deber de los militares es proteger al pueblo ecuatoriano y al territorio nacional. Acotó que no deben pronunciarse políticamente. «Ellos no pueden hacer este tipo de declaraciones, cualquier militar en servicio activo, incluso para dirigirse a algún funcionario público de alto rango tiene  que pedir permiso en los correspondientes espacios orgánicos».  

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La Constitución nuestra establece con claridad que el Presidente de la República es la máxima autoridad”.

Durante todo este proceso, fue sumamente violento el ataque de los medios de comunicación del gobierno quienes desinformaron, constante y sistemáticamente, ocasionando, en lo particular, no solamente un daño a mi buen nombre, sino a mi honra y dignidad. Es de conocimiento público la arremetida que recibí de parte del Gobierno, encabezado por el Presidente de la República, varios ejemplos a continuación: 

  • El 31 de agosto del 2016, el Presidente ante comunidades indígenas en Coliseo Rumiñahui me señala de «FASCISTA» y que no debía ser aceptado en la Armada. 
  • El 27 de agosto del 2016, en la sabatina No. 490, el Presidente me tildó de «ANTI- PATRIA» y “SINVERGUENZA».
  • 03 de septiembre del 2016, sabatina No. 491 el Presidente me tilda de «MALCRIADO» y «RETRÓGADO» y que mi carta es un «MANIFIESTO POLÍTICO» y, también, que se juega la vida sino me sacan de las Fuerzas Armadas. 

Lo vivido en aquellos momentos fue indignante. Ver como un consejo de disciplina montado a la fuerza para juzgarme por segunda vez, poniendo en riesgo inminente años de esfuerzo como militar, profesión que requiere de mística, de profundo sentido patriótico, de ideales cívicos y de objetivos bien trazados. En definitiva, el plan de vida se desvaneció temporalmente y quien sabe si definitivamente por el despliegue del aparataje estatal de manera brutal en contra de oficiales que ejercemos nuestro derecho a la libertad de expresión.

Luego de esta sabatina, y dado que el Presidente estaba molesto por la resolución del primer consejo de disciplina, insistió en su linchamiento y esta vez leyó la carta punto por punto. Posteriormente se me sometería a un segundo consejo de disciplina.

Mi libre expresión

Entrevista Diario El Universo (29 de Agosto del 2016)

Edwin Ortega: Si mi carrera se ha terminado, sé que he cumplido mi deber

La jueza Alexandra Pérez aceptó el pedido de medidas cautelares que realizó el presidente Rafael Correa como parte de la  acción de protección para dejar sin efecto la decisión del Consejo de Disciplina de la Armada, que no aceptó la solicitud del Ministerio de Defensa para que el capitán Edwin Ortega fuera sancionado por responder, supuestamente de forma irrespetuosa, un correo electrónico que el mandatario envió a varios militares activos.

Ortega le reclamó sobre las acciones que, según él, han sido “atentados contra nuestra moral y bienestar”, como el débito de $ 41 millones al Seguro Social militar, los intentos de ‘división’, la ‘desinformación’ en las sabatinas para desgastar la imagen de las FF.AA., el retiro de edecanes, la entrega de los colegios militares al Ministerio de Educación y otras.

Con la decisión de la jueza, notificada el domingo al abogado de Ortega, Juan Vizueta, la resolución del Consejo queda en suspenso hasta que se resuelva la acción legal, que se interpuso el viernes pasado.

Ortega se lo veía venir, porque en la última sabatina ya se “dictó sentencia”: “Estos soldados antipatriotas tendrán que salir de las Fuerzas Armadas, y aquí yo me juego la vida”, dijo Correa.

En su sabatina, el presidente dijo que usted es un antipatriota, ¿es así?

En ningún momento le he faltado el respeto al señor presidente. Como militar con casi 20 años de servicio tengo claro lo que es el respeto a mis superiores, a mi país, a los principios institucionales y a las leyes y reglamentos. El mandatario creó un canal de comunicación cuando él nos envía un correo. Yo creí que era la oportunidad para darle a conocer, si lo podemos llamar así, mi malestar. Jamás me imaginé que habría estas consecuencias… Cuando él usa el término antipatriota da a entender que yo no he cumplido ni como miembro de la sociedad ni como ecuatoriano. Para mí, ese término va contra mi propia esencia al ser un oficial de Marina que ha labrado su carrera, con base en eso, hacer patria. He estado en la frontera, en operaciones especiales de alto riesgo, entregando mi vida, y que de pronto una persona de la cual se espera que haya aplausos me esté juzgando así frente a una gran teleaudiencia, es preocupante no solo para mí sino para todas las FF.AA.

¿Por qué le respondió al mandatario?

En mayo se presentaron situaciones delicadas respecto al débito al Issfa y el proyecto de reformas a la Ley del Issfa. Esos temas los tocó el presidente en el e-mail. Y se generó una situación muy peculiar en la Armada, pues recuerde usted que fueron cesados dos comandantes en pocos meses porque expresaron su desacuerdo. Al ser una institución piramidal, eso nos afectó… La carta fue una sorpresa para todos. Decidí exponerle mis preocupaciones, no fui el único. Yo pensé que sería letra muerta, que no llegaría a él.

¿Usted pensó que él no leería sus expresiones?

No. ¿Yo qué soy para el señor presidente? Pero a pesar de eso yo le escribí una carta a mi conciencia. Más allá de ser un militar, soy un ser humano que vibra, que siente, que ama, que odia, de carne y hueso, que se cae, que se levanta. Yo escribí con el corazón… Ayer (el sábado), el presidente dijo que lo que yo hice va contra la democracia. ¿Qué manera más democrática que contestarle al presidente por un canal que no representa riesgo alguno?…

¿Usted hubiese esperado que sus opiniones fuesen consideradas por Correa para corregir sus actos?

En democracia, esa es la idea… Lo que menos me imaginé es que esto sería considerado como algo ofensivo… Jamás he sido irrespetuoso con él.

Además de este e-mail, antes se conoció un audio en el que usted pedía que se declarara a Ricardo Patiño persona no grata para las FF.AA. Hay un proceso penal en marcha.

En mayo recibimos la visita del ex comandante de la Armada Ángel Sarzosa para hablar del Issfa. Al igual que con la carta, se abrió un canal de comunicación, alcé la mano y hablé. Jamás autoricé que me grabaran. El Telégrafo hizo público el audio y tendrá que atenerse a las consecuencias legales. Se abrió un proceso por una denuncia de un supuesto grupo ciudadano que argumenta que yo he cometido cuatro delitos del Código Penal. Ahora está en etapa indagatoria. Ya acudí a dar mi versión. Pero qué coincidencia que el mismo oficial que está procesado penalmente tenga también un proceso disciplinario cuando hay otros que también contestaron a la carta.

¿Cree que su carrera militar está terminada?

Soy creyente. He tenido situaciones de riesgo en mi carrera. Si estoy sano y mis hijos están bien, es a causa del un Ser Superior. ¿El presidente en su sabatina me sentenció? No lo sé. Pero sé que la mayoría de lo que él dice en las sabatinas se cumple. Si mi carrera se ha terminado, sé que he cumplido mi deber. Solo quiero que se dé cuenta de que deja a tres niños sin el trabajo de su padre y que sepa que nunca arengué a las tropas en el audio y que jamás lo insulté en la carta…

¿Esperaba que sus superiores lo defendieran?

Tengo una carrera que me he labrado en casi 20 años, los que me conocen saben de mi kilataje. Mis superiores obran a base de principios, leyes y reglamentos, y no tengo injerencia en ello. La batalla legal es mía. Mis jefes tienen mi respeto, mi subordinación.

¿Persiste su molestia por los actos del Gobierno?

No estoy molesto, estoy indignado. Porque las FF.AA. hemos evolucionado tras la firma de la paz en 1998. Somos entes pensantes y preparados, pero somos pueblo, somos ciudadanos… Estoy preocupado por lo que está pasando, no solo por mí, sino por mis hijos, por mi país. (I)

Entrevista Diario El Comercio (31 de Agosto 2016)

El capitán de corbeta Edwin Ortega sostiene que ha sido sometido a “un escarnio  social” por parte del presidente Rafael Correa en el último enlace ciudadano del sábado 27 de agosto. Según el Mandatario, el oficial le profirió insultos que no pueden quedar en la impunidad. Por eso presentó una demanda contra cinco oficiales del Consejo de Disciplina de la Armada, quienes no admitieron un proceso de sanción a Ortega. Según el capitán, el simple hecho de que el Primer Mandatario se refiera como antipatriota en una sabatina, es ya una sanción. “Aquí no solo ha sido una o tres sanciones las que he recibido, sino un escarnio social cuando el Presidente ha hablado en la sabatina”. Ortega considera que en “ningún momento le he faltado el respeto” al Mandatario. Recuerda que el 13 de mayo del 2016 recibió el correo de la cuenta del Presidente de la República le contestó al día siguiente. No sabe si este miércoles 31 de agosto irá a la audiencia por la acción de protección que presentó Correa para dejar sin efecto la resolución del Consejo de Disciplina de la Armada. El 2 de septiembre regresará a su puesto como comandante del Batallón de Infantes de Marina en Guayaquil, donde dirige a 300 infantes y a diez oficiales. 

¿En qué sentido le respondió al presidente Rafael Correa? 

Cuando se abre ese canal de información como un correo, le respondí de una manera respetuosa y tratando de hacerle notar cuál era la información que nos enviaba versus lo que realmente estaba ocurriendo dentro de las Fuerzas Armadas. 

¿Cuáles fueron los términos en que contestó el correo? 

En la mayor parte del ‘mail’ trato de indicarle al Presidente que no nos sentimos bien por una serie de situaciones que hemos visto. En ningún momento le he faltado el respeto o empleo términos ofensivos o calificativos. 

¿Por qué respondió? 

No creí que fuera una carta personal, me tomé un tiempo para averiguar si existían otros miembros de las FF.AA., quiénes habían sido también destinatarios de estos correos. Decidí responderle porque justamente al ser la máxima autoridad consideré que podía aclararnos. Pensé que no lo leería. 

¿En su respuesta le faltó el respeto al Presidente? 

Bajo ningún punto de vista, en ningún momento. Lo que puedo haber causado alguna molestia al señor Presidente, es que le exhorté a que sancionara la corrupción. Pero ¿a quién más le puedo pedir esto?

 ¿Considera al Presidente como su Comandante en Jefe? 

Es el Presidente de la República y la frase Comandante en Jefe es subliminal. Es una frase filosófica que abarca aspectos en un sentido patriota. Cuando uno suele escuchar la frase Comandante en Jefe es para señalar el liderazgo que embiste a una autoridad, que en este caso es el señor Presidente. Sí lo considero como mi autoridad, como la autoridad máxima del país. 

¿Le faltó el respeto a la autoridad? 

No, no le he faltado el respeto ni a la persona, ni a la autoridad ni al señor Presidente. 

¿Se rompió la cadena de mando? 

Nunca se ha roto. En ese sentido cuando nos envía un correo un superior, si es una autoridad civil o militar, nos da la potestad de establecer un diálogo en este caso mediante un correo electrónico, no se ha roto la cadena de mando. 

¿Ha hecho esto con otro superior que le haya enviado correos? 

Por supuesto, porque para uno en las FF.AA. recibir un correo de un superior así sea de un año, se siente complacido porque se abre ese canal que muchas veces la rigidez o las formas militares nos limitan a poder expresarnos con mayor amplitud o flexibilidad. El Consejo Militar dice que no hay falta pero su caso va a la vía judicial 

¿cree que se lo está juzgando dos veces?

Estoy indignado por el trato que he recibido. Aquí no solo ha sido uno o tres sanciones, ha sido un escarnio social cuando el Presidente habla en la sabatina. Considero que por el simple hecho de hablar en una sabatina, ya estoy siendo sancionado. 

¿Por qué? 

Dentro de los reglamentos militares cuando un superior se expresa de esa manera ya está sancionado porque eso se denomina censura simple. El Presidente lo realiza en una sabatina por este motivo temo por mi integridad y por mi vida, desconozco la popularidad que en este momento tenga el Primer Mandatario pero tengo entendido que es muy alta y prácticamente llega a todo el pueblo ecuatoriano. 

El Presidente le dijo un antipatria en su sabatina?

Justo por eso he accedido a las entrevistas a sabiendo de las repercusiones que pudiera tener en mi vida militar. Ante todo soy un hombre de honor y un militar de carrera. Considero que el Presidente conmigo está siendo injusto. Incluso, soy el jefe de una tropa que daría la vida por el Presidente y mis subalternos han sido testigos como él ha tratado a su Comandante. Creo que ni el peor de los delincuentes debería ser tildado de esa manera. ¿Después de esto, daría la vida por el Presidente? 

Por supuesto que sí, porque nosotros somos leales y damos la vida por el Ecuador. Yo le puedo demostrar a él que tanto él como yo somos patria y yo defiendo a mi patria. 

El presidente también dijo que usted se debería ir de las FF.AA. 

Si esa ha sido la sentencia, creería que el Presidente estaría siendo mi juez. Entonces ¿a qué tipo de justicia estaría siendo sometido? Lo único que me quedaría por decirle es que Dios le bendiga en su mandato y que todas las acciones que realice quedarán registradas para la historia y principalmente para mis hijos. 

¿Ofrecerá sus disculpas? 

No, porque las disculpas es cuando se ha hecho algún daño o se ha hecho algo incorrecto o algo que la conciencia le conmine a pedirlas pero yo estoy con la conciencia tranquila. No he causado ningún tipo de daño.

Entrevista al Portal Web Focus Ecuador

Capitán Ortega le responde a Correa: “No le he faltado el respeto” 

Por mi dilecto amigo periodista de investigación Marlon Puertas.

El Capitán de corbeta de la Marina, Edwin Ortega Sevilla, por primera vez responde  públicamente al presidente Rafael Correa, quien busca que se lo sancione -antes en el campo militar, hoy en el campo civil- por haberle contestado un correo en términos que el mandatario considera ofensivos. Un capítulo más de la larga disputa entre el gobierno y los militares, que ha llegado a un nivel de tensión sin precedentes. De eso y más habla el Capitán Ortega, en exclusiva para Focus.

Todo esto comienza porque el presidente Correa sostiene que usted lo ofendió cuando le respondió un correo electrónico. 

¿Usted ofendió al presidente?

Bajo ningún punto de vista. Si hablamos de ofensas, deben estar registradas como tal en algún diccionario, o que tienen algún valor para impactar emocionalmente a la otra parte. En este caso, cuando se abre la vía de comunicación mediante el correo electrónico, la ofensa no existe. Considero que en ningún caso he faltado el respeto a la autoridad del señor presidente. 

El presidente no acepta el fallo del Consejo de Disciplina de la Armada que no admitió su pedido para que lo sancionen a usted. Y ahora acude a la justicia ordinaria, buscando sanción. ¿Cómo toma usted esta acción del presidente?

Considero que el fallo de un Consejo de Disciplina es justamente dentro del marco militar, porque soy militar. Es por eso que me sometí a este Consejo de Disciplina. Y si yo le hubiese insultado al señor presidente, mi castigo no hubiese sido únicamente en el campo legal, sino un escarnio moral. Bajo ningún punto de vista yo le he insultado al señor presidente. 

Ha sido presentado un recurso de acción de protección. No entiendo por qué ahora se abre un recurso de protección cuando antes se creyó en la justicia militar y ahora ya no se cree en la justicia militar. Si es que hubiera sido un delito, o qué es lo que hubiera pretendido el señor presidente que se logre configurar respecto a mi accionar, entonces para qué juzgarme dentro de los canales militares. 

¿Un juez civil puede desechar una resolución militar, en este caso del Consejo de Disciplina de la Armada?

Más allá de lo que decida la señora jueza, lo importante es que ya no se cree en las decisiones dentro del marco militar. Yo no he sido juzgado por una sola persona, hubo un cuerpo colegiado en el cual yo fui investigado. Es un proceso que se dio desde la Comandancia General de la Marina a un documento y quisiera enfatizar algo: el Consejo de Disciplina no solamente recurre a un aspecto por el cual inadmiten mi proceso, es inadmitida la sanción. También lo es por dos o tres causales más y eso se está obviando. Ha habido no solamente el dilema — por así decirlo- de quien es la máxima autoridad o quien es el máximo jefe militar, sino que además se habla del debido proceso y de la prescripción. 

“¿A quién más le puedo pedir que se combata la corrupción que a nuestro mandatario? Con todo respeto, yo le pedí que se combata la corrupción porque sí hay corrupción en el país. Es evidente” 

El presidente ha comparado su situación con la de un sargento norteamericano que escribió un comentario en su Facebook en contra del presidente Obama y fue sancionado. Y dice que lo que usted hizo es más grave, porque fue una contestación directa.

El caso del militar norteamericano, primero habría que observar la fuente. Habría que evidenciar si es que en verdad fue sancionado o en su defecto fue censurado, o dado la baja de las fuerzas armadas norteamericanas. Pero existe una diferencia diametral en lo que implica una comunicación privada, en la que en este caso, yo no la he hecho pública, sino quien pidió que se instaure un Consejo de Disciplina y se proceda a una sanción. Cuando pasa eso, los documentos son no confidenciales y tarde o temprano la opinión pública iba a conocer de este intercambio de correos entre el señor presidente y mi persona. Yo no fui quien los hizo públicos. Y la Constitución habla del derecho a la privacidad en la correspondencia. Entonces, comparando los dos casos, no tiene nada que ver porque tengo entendido también que en el Facebook uno comparte, cuando comparte, con sus amigos, pero si se hizo público algo ha sido porque así lo ha querido, en este caso, el militar norteamericano. Pero repito, habría que analizar la fuente. 

El presidente de la República leyó parte de su correo y afirma que lo ha insultado, le ha dicho mentiroso y, además, lo mandó a combatir la corrupción. ¿Usted hizo todo eso?

Yo no he autorizado que se haga público mi correo, sin embargo lo han hecho público, y no solamente el señor presidente, sino algunos medios de comunicación. En todo caso, soy ciudadano y en la Constitución no sé que diferencias existen con un ciudadano común. Él lo ha manifestado: que Fuerzas Armadas no son otra república, que el ISSFA no es otra República. Y si se abre un canal de comunicación con la máxima autoridad del país, es como cuando uno le puede escribir por Twitter. ¿A quién más le puedo pedir que se combata la corrupción que a nuestro mandatario? Con todo respeto, yo le pedí que se combata la corrupción porque sí hay corrupción en el país. Es evidente. Creo que no he hecho sino como ciudadano de bien, solicitar eso al señor presidente. 

¿Y eso no constituye un insulto?

No, no, lo hago de una manera respetuosa, como me enseñaron en las Fuerzas Armadas y eso es quizá lo que le ha molestado al señor presidente, de que un militar de rango medio le diga de una manera democrática, porque lo hago solo a él, no le estoy diciendo a nadie más. 

Y le he escuchado al señor presidente, en más de una ocasión, que él se refiere que si un subalterno le ofende a un superior, o en su defecto el señor ministro de Defensa manifestó el otro día, no le saluda a un superior, tiene que ser sancionado de acuerdo al reglamento de disciplina militar, es así, porque nos enmarca el reglamento de disciplina militar. En este caso, cuando supuestamente se configura la falta, los asesores legales del señor presidente y del señor ministro de Defensa debían indicarles que esto se configuraba como un delito de los que se establece en el COIP, porque ellos bien conocen que el reglamento de disciplina militar enmarca a los militares. Mire usted, cuando se filtra el audio, no dudaron en llevarme a la Fiscalía, el audio inclusive fue mutilado y fue considerado como un instrumento probatorio cuando es ilegal según el artículo 470 del Código Integral Penal. Y, en segundo lugar, no he sido el único que ha respondido las cartas. También habría que contextualizar a todos los miembros de Fuerzas Armadas que hemos procedido a contestar un correo que nos permitieron cuando el señor presidente nos abrió ese canal de comunicación. 

El presidente lo calificó a usted y a otros oficiales de antipatriotas. Esa palabra es dura para un militar.

Más aún viniendo de nuestro jefe de Estado. Es muy dura, porque él justamente ha visto nuestro trabajo en la frontera, ha visto nuestro trabajo en la zona cero, ha sido testigo a través de su seguridad presidencial de nuestro profesionalismo. 

Para nosotros hacer patria es desprendernos de nuestras comodidades, alejarnos de nuestras familias. No sé en que sentido yo he sido un antipatriota, cuando tengo casi 20 años de carrera militar y a lo único que me he dedicado es a estar en repartos operativos y en cumplir con velar la integridad territorial y el mantenimiento de la soberanía nacional. 

“Yo también hago patria, a mi manera, de una forma que quizá él no lo esté reconociendo cuando me tilda a mí de esa forma que me indigna, de antipatriota” 

Hay quienes critican al presidente porque dicen que asume que si se lo ofende a él, se ofende a la patria entera. ¿Usted que cree?

El señor presidente es parte de la patria, así como yo también soy parte de la patria. La patria es un término subliminal, quimérico, que engloba al Estado y a la nación. Es algo que nos llena, nos embulle, nos arenga. Entonces no puedo juzgar al señor presidente, él es patria, porque es nuestro primer mandatario y en él está el peso de sus mandantes. Pero yo también hago patria, a mi manera, de una forma que quizá él no lo esté reconociendo cuando me tilda a mí de esa forma que me indigna. 

¿Usted considera al presidente de la República su Comandante en Jefe?

Cuando era cadete del colegio Militar, guardiamarina en la escuela Naval, siempre se escuchó lo de Comandante en Jefe y vamos a hacer una analogía con el término patria. El señor presidente se le llamaba cuando nosotros le veíamos presente en nuestras ceremonias, cuando nos arengaba positivamente, no me refiero a él específicamente sino a la figura de presidente, cuando iba a las unidades militares, nos visitaba, nos daba palmadas. Todo eso en la conciencia de ese niño, de ese cadete, de ese guardiamarina de la Marina, queda grabada la frase Comandante en Jefe. Tengo entendido que no está plasmado en ninguna ley, pero por eso hice analogía con el término patria, que es la filosofía de Estado más Nación, para arengarnos en el espíritu de ecuatorianos. Pero acá el Comandante en Jefe es la figura que la vemos como nuestro protector, como el civil que se siente orgulloso de sus soldados. 

Algo casi simbólico.

Sí, simbólico. 

En el caso particular de Rafael Correa, ¿siente que es su Comandante en Jefe?

Personalmente, para mí, es el señor presidente de la República. 

Ahora el presidente arremetió en contra de los integrantes del Consejo de disciplina de la Armada, al que calificó de espurio y otros epítetos. Y pide sanciones para ellos también.

Tengo el honor de conocer a cada uno de los miembros del Consejo, son oficiales de carrera, primeras antigüedades, son de mi unidad, de la Infantería de Marina, gente valerosa, gente que cumple tareas de alto riesgo. Son preclaros representantes de cada una de sus especialidades. Al ser miembros del Consejo no tengo contacto con ellos hace un mes, cuando fueron notificados para juzgarme. No obstante, jamás los tildaría con el epíteto más leve, peor de la forma en que se los ha tratado. Son soldados dignos que si el señor presidente no ha estado de acuerdo con ellos, no es la forma, de manera pública, ante todos los ecuatorianos, que se les denigre de esta forma. Porque no solamente son soldados, son padres, esposos, hermanos. No considero que sean juzgados de esa forma, más aún de quien tiene la primera investidura del país se venga de esa manera a tratar a mis compañeros de armas. Y al ser mis compañeros de armas, no tenía la menor duda que si era yo sancionado, aceptaba la sanción. Porque sé la calidad de oficiales que existen en la Armada, sé el concepto que para nosotros implica la justicia y permítame dar una frase pequeña que aprendemos en la Escuela Naval y que por eso siempre confié ciegamente en el Consejo de Disciplina que iba a brillar la verdad: “El buque de guerra es un claustro heroico, no entreís en esa religión si no te sentís con la vocación sublime, pues mientras seaís allí depositario de la bandera de la patria, cualquier debilidad humana podrá arrastraros al deshonor”. Y eso fue a lo que ellos los llevó a actuar como han actuado. 

El presidente dijo que inadmitir el pedido de sanción a usted, respondió a una consigna de altos mandos.

Dentro de la Armada Nacional nos manejamos con criterios muy altos en los estándares de justicia y equidad. Dado esto, jamás yo he escuchado un comentario desfavorable contra el señor presidente, menos aún que haya habido influencia en el Consejo de Disciplina. Jamás. La confianza fue ciega en la justicia, nosotros creemos todavía en esos intangibles, en esos valores que no pueden ser atropellados. 

“Soy ciudadano, tengo libertad de expresión dentro de los términos que corresponden pero, obviamente, si no me mandaba el correo el señor presidente yo no le hubiera respondido” 

También se refirió a que esta situación actual obedece a una pugna de poderes, que ha sido un proceso largo porque está promoviendo reformas como a las jubilaciones militares y al ISSFA. Que están midiendo fuerzas…

Bajo ningún concepto. Soy ciudadano, tengo libertad de expresión dentro de los términos que corresponden pero, obviamente, si no me mandaba el correo el señor presidente yo no le hubiera respondido. Porque es larguísimo llegar donde él. Tengo que seguir un procedimiento que se llama el órgano regular. Y de hecho, viendo la actitud del señor presidente los últimos años, créame que no me hubiera atrevido jamás a pedirle algo. Sino que creí que fue una actitud positiva de él, de darnos esa apertura y por eso es que algunos oficiales contestamos los correos. El correo toca temas álgidos como él mismo los llama, el ISSFA, el débito de los USD 41 millones. Él nos hizo llegar esa información y nosotros respondimos en base a lo que conocemos. Quizá se pueda ver como que alguien ha influido en nosotros, como que hay esa pugna, pero no, todo fue personal, todo fue respetuoso y dentro de los cánones militares. 

Y es verdad, cuando el señor presidente indica que es un proceso desde hace algún tiempo?

Por supuesto que sí. Y como somos una institución piramidal, todo lo que ocurre con nuestros comandantes somos sensibles y llega inmediatamente la noticia hasta el último de los soldados. En mí llamó mucho la atención, no soy político ni militar de alta jerarquía, no me corresponde juzgar esas decisiones, pero él tiene razón al decir que hemos sufrido un proceso no sé si para bien o para mal, pero han habido cambios y cuando se hacen públicos esos sentimientos, en los términos del señor presidente, como sinvergüenzas, consejo espurio, etc…¿qué puedo decir? 

El presidente sostiene que busca hacer respetar el Estado de Derecho. Supongo que los militares buscan lo mismo.

Yo entiendo el Estado de Derecho, primero, como respeto al prójimo. Que se cumpla todo lo que está escrito en la ley, eso es el Estado de Derecho. Fui al Consejo de Disciplina como demostración de respeto al Estado de Derecho. Cada que quiero hablar pido permiso a mis superiores, eso es Estado de Derecho. El señor presidente me ha insultado desde hace una  semana, me dice malcriado, que no sabe mi nombre, que ese tipo…porque es mi superior. Para hablar con él yo tendría que seguir un órgano regular, eso es Estado de Derecho, el cumplimiento irrestricto a la ley. Estoy seguro que dentro de nosotros esa forma de pedir o de comunicarnos con un superior, sea militar o una autoridad civil, ha sido, es y será la forma más democrática, que es el diálogo. Y la comunicación que él mismo me dio la oportunidad de poderle responder, vía democrática, bajo un Estado de Derecho, que ahora, no sé porqué está tomando represalias cuando usted mismo genera un correo. Jamás me hubiera imaginado que contestarle de esta forma ese correo me hubiera traído tantos problemas. Señor presidente, tengo familia, tengo tres hijos, tengo una carrera, voy a cumplir veinte años de servicio, le invito a que usted nos dé ejemplo de lo que implica un Estado de Derecho. 

Correa ha pedido al pueblo estar atento a este caso.

Por supuesto, tiene que estar atento. Una vez más, lo que en su momento fueron políticos, doctores, abogados, ahora somos los soldados los que estamos siendo juzgados. Entonces el pueblo debe estar atento porque los ciudadanos somos testigos de lo que ocurre en nuestro país. Creo que ese llamado es muy adecuado, en los términos de él, muy efusivo, pero desde mi nivel yo digo, sí, pueblo ecuatoriano estemos atentos. 

¿Atentos de ambas partes?

No hay partes, somos un solo pueblo. Sería ilógico hablar de partes. Aquí es nuestro señor presidente, somos los señores militares, es el pueblo ecuatoriano, todos vamos al bien común, apuntamos a un solo objetivo y mejores días para el Estado. Así que el atentos, más allá de que sea objetivo u subjetivo, es correcto. Y no solo estar atentos a este tema, sino a muchos otros temas que tienen mucha mayor importancia que el mío. Mire, mañana yo podré ser encarcelado, juzgado, podré ser dado de baja, mis hijos se quedarán sin su pan de cada día, pero en ningún momento le he faltado el respeto al señor presidente. Lo único que hice fue hacer el ejercicio de mi libertad de expresión e indicar lo que, a mi modo de ver como ciudadano, consideré de que el señor presidente podía darme solución. No creí jamás que el señor presidente lo iba a ver mal, como un acto ofensivo hacia él. Y bueno, estar atentos, en el buen sentido. 

¿Están atentando contra los principios de la democracia? Fue otra acusación que lanzó el presidente en la última sabatina del 27 de agosto.

Como estamos en un Estado de Derecho habría que comprobarse que estamos atentando contra los principios de la democracia. Creo que los principios de la democracia son la equidad, los derechos humanos, la libertad de expresión. La transparencia pública. No sé en que hemos atentado en esos principios. 

El presidente ha dicho que no le importa quedarse solo con mandos medios, si fuese necesario. ¿Cómo quedaría la institucionalidad de Fuerzas Armadas en ese caso?

Como capitán de Corbeta y en mi formación militar, he aprendido que en la institución armada existen niveles, nivel político estratégico, nivel operacional, nivel táctico. En el primer nivel están nuestros comandantes, nuestros Almirantes, los capitanes de Navío más antiguos. Cuando se indica que se gobernará solo con Tenientes, el perjudicado sería el Estado ecuatoriano, porque las unidades las comandan oficiales de ese rango. Ni se diga los grandes repartos. 

Usted tiene una denuncia presentada en la Fiscalía que lo puede llevar a la cárcel, derivada del inicio de este conflicto cuando se filtró un audio suyo. ¿Qué le diría al presidente si lo tuviese frente a frente?

Que admiro su pasión por el trabajo, que valoro muchas de sus obras y respeto su actitud en muchas de las acertadas decisiones que ha tomado a lo largo de estos años. Como ciudadano me puedo expresar de esta forma. Sin embargo, como militar, creo que más allá de lo que corresponda, pido que no merecemos ser tildados de espurios, no merecemos ser tildados de malcriados, de sinvergüenzas. Pido de favor que nosotros no somos políticos, jamás hubiéramos querido un nivel de confrontación como al que se ha llegado y, sí, claro, cualquiera que haya sido citado a una unidad de delitos de la Fiscalía, yo he sido sentado en la Unidad de Lavado de Activos como cualquier delincuente, creo que le afectaría a cualquiera. Pero estoy con la frente en alto, no he faltado el respeto a nadie, no he cometido ningún delito y, bueno, si es que se acaba mi carrera y la justicia decide que debo ir tras las rejas…solamente toca tener fe en la justicia. 

Una vez más el poder político atenta contra los militares

EO: No bastó con que la fiscalía haya abierto una indagación previa en contra del Capitán Edwin Ortega Sevilla, por supuestos cuatro delitos que nunca cometió, y al contrario, fue él quien ha sido vejado por los medios de comunicación oficialistas a través de un linchamiento mediático sin límites. ¿Y por qué? Por expresar, como un ciudadano común y corriente pero como militar, dentro de los cánones militares, ante sus superiores sus anhelos por mejores días para nuestras FF.AA. 

Dentro de este escenario se agregan otros elementos, entre otros, el irrespeto al mando militar en todo sentido, ahora inclusive por parte del Ministro Coordinador de Seguridad, César Navas, un ex marino que en vez de ser grato por la institución que lo acogió y lo formó, con discursos seudo socialistas quiere dar una bofetada a su capital humano a través de su férrea defensa al nuevo proyecto de Ley del ISSFA. Se ha convertido en poco más de un lustro en un servil nuevo acomodado por la Revolución Ciudadana y que será recordado por sus poco discretos actos e infausto comportamiento con las Fuerzas Armadas y Policía Nacional.

Hasta la fecha no se han pronunciado en la Asamblea referente al proyecto de Ley del ISSFA los Comandantes Generales de Fuerza, y más aún, después de los hechos bochornosos en que el Ministro de Defensa manda a callar a gritos al General González, ex Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. Todo esto ha conllevado a una ¨cacería de brujas”, puertas adentro, cuando seis distinguidos oficiales en los grados de mayores y capitanes están siendo llamados a Consejos de Disciplina (Proceso empleado dentro de FF.AA para determinar la existencia o no de una falta, producto de la presunción del cometimiento de una falta atentatoria). 

Hace más de dos meses, los capitanes de corbeta: Edwin Ortega, José Luis Peñafiel, tenientes de navío: Óscar Barrionuevo, David Ruales, Juan Torres y Daniel Realpe recibieron, al igual que todos los miembros de las FF.AA., en sus correos personales un mail del Presidente Correa en el que agradecía la participación de las FF.AA por su empleo en la zona cero durante la emergencia del terremoto del 16 Abril de este año y señalaba algunos argumentos con tintes políticos referente al manejo del ISSFA y del débito de los 41 millones por el caso de la compra de los terrenos Samanes. Por la misma vía, y de manera personalizada los oficiales contestaron a dicha carta, lo que ha generado que el Ministerio de Defensa Patiño, de manera arbitraria, sin seguir el órgano regular a través del Comando Conjunto de las FF.AA, ha procedido a oficiar a la Fuerza Naval y requerir se inicien los Consejos de Disciplina por haber cometido la falta atentatoria contra la subordinación tipificada en el Art. 36 del Reglamento de Disciplina Militar en que se señala textualmente “Hacer públicos por cualquier medio, escritos contrarios a la disciplina militar o que estén dirigidos contra la Institución, autoridades o subordinados militares, juzgando su conducta, el desempeño de su cargo o función, valiéndose de pasquines, seudónimos o tomando el nombre de otras personas, debidamente comprobados, siempre que tal actitud no constituya delito”. 

Se hace referencia también a que como agravantes se deberá considerar que nos encontramos en Estado de Excepción, lo que implica que se eliminarían todos los atenuantes de los procesados y deberían ser sancionados con la máxima pena, es decir con la baja o separación de la Institución.

Por todo lo que se observa, en ambos procesos, y en los cuales, coincidencialmente el Cap. Edwin Ortega se encuentra inmerso, daría a entenderse que en este caso en particular, es una persecución política, pues será el primer oficial en ser procesado tanto en la parte penal fuera de la Institución como dentro de la Armada mediante procesos disciplinados internos.

Toda la persecución a oficiales y personal de tropa es debido a todos los hechos que a la luz de la opinión pública han sido evidenciados con reclamos respetuosos y disciplinados de los desatinos y arbitrariedades del Gobierno en contra de la institución armada, y que, al ver el flagrante afán de desinstitucionalizarlas y ante la impotencia de los Mandos de reaccionar de manera oportuna e inteligente; lograron encontrar los medios adecuados, como la respuesta al mail que recibieron del Presidente, y al abrirse el canal directo de comunicación que éste mismo implementó, respondieron ante tantas incongruencias y oprobios en contra de los militares. 

Al parecer el Ministro de Defensa en su decisión de reducir a los Mandos como unos cortesanos ante su Majestad, éstos inmoralmente y sin asesorarse como corresponde en materia legal, no han hecho otra cosa que emplear su poder internamente para acallar al último bastión que queda de Fuerzas Armadas, su capital humano; en vez de hacerlo ante quienes realmente están destruyendo a las FF.AA..

Confiemos en que la luz brillará en las mentes de oficiales de alta jerarquía que asesorarán oportunamente a sus jefes militares a fin de no seguir cometiendo arbitrariedades que a la postre degenerarán en actos administrativos, en comparecencias y en futuros juicios por haber atentado contra la libertad de expresión, no solo a subordinados, sino a ciudadanos comunes y corrientes como nosotros.

¿Hasta cuándo Catilina abusas de nuestra paciencia?

AM: El Ecuador ha tenido unas Fuerzas Armadas patriotas y profesionales, con capacidad disuasiva, ligadas a su pueblo, no han sido de élites, tampoco represivas y menos corruptas. Los militares han estado vinculados a la suerte de su pueblo. Por ello han sido admirados, queridos y respetados. Han cumplido con fidelidad su deber en la paz y en la guerra; razón para que sean una de las instituciones de mayor prestigio del país.

Siendo las Fuerzas Armadas una institución histórica y esencial para la sobrevivencia del Ecuador, es vital que se mantenga en el más alto nivel su capacidad operativa y sea reconocida su importancia y respetabilidad en la vida del Estado.

Sin embargo en el gobierno del Presidente Rafael Correa de la llamada revolución ciudadana del Socialismo del Siglo XXI, las descalificaciones, desafíos y provocaciones han sido recurrentes en contra de los mandos y de los miembros en servicio activo y pasivo de las Fuerzas Armadas. Con un maniqueísmo perverso, ha tratado de enfrentar a la tropa con los oficiales; acción peligrosa en una institución jerarquizada porque fractura su estructura vertical y constituye un atentado a la moral, disciplina y confianza de sus miembros.

Uno de los tantos detonantes en el irresponsable enfrentamiento gobierno-militares, fue la orden arbitraria del Presidente de debitar 41 millones de dólares del Issfa por un supuesto sobreprecio por la venta de terrenos de Los Samanes arrogándose así las funciones de juez. La defensa del patrimonio de la seguridad social militar por parte del Alto Mando no se hizo esperar y eso motivó su relevo vía tuiter. El pedido al Presidente de rectificación por parte del Comandante General de la Marina, por las declaraciones hechas sobre los liceos navales que contenían datos alejados a la verdad, este “atrevimiento” le costó al Comandante de la Marina su salida de la institución.

Una carta personalizada enviada por el Presidente a los “soldados de mi patria” es un hecho inusual e inédito que rompe la cadena de mando y desconoce, en forma deliberada, que los miembros de Fuerzas Armadas están jerarquizados y tienen sus mandos naturales. Esta relación epistolar que creó el Presidente motivó respuestas. Ahora los oficiales que le respondieron sufren las represalias por tal “atrevimiento”, con juicios y consejos de disciplina. Esto es similar a lo que ocurre en la sociedad civil donde cualquier ciudadano que se atreva a desafiar a la suprema autoridad es enjuiciado.

Los Consejos de Disciplina instaurados en contra de los “atrevidos” oficiales, han inadmitido por unanimidad el trámite de sanción planteado por el Ministerio de Defensa porque han considerado que no hubo irrespeto a un superior militar. Esta decisión ha provocado la furia del Presidente y ha planteado una insólita acción de Protección en contra de los oficiales miembros del Consejo de Disciplina. De acuerdo a los juristas, la acción de protección es una figura jurídica que permite a los ciudadanos parar los abusos del Estado. ¿En este caso, el Estado pide al propio Estado que lo proteja del Estado? Un estadista jamás puede actuar impulsado por odio, capricho o venganza.

La acción de protección se encuentra establecida en la Constitución, Art. 88.-“La acción de protección tendrá por objeto el amparo directo y eficaz de los derechos reconocidos en la Constitución y podrá interponerse cuando exista una vulneración de derechos constitucionales por actos u omisiones de cualquier autoridad pública no judicial; contra políticas públicas cuando supongan la privación del goce o ejercicio de los derechos constitucionales y cuando la violación proceda de una persona particular, si la violación del derecho provoca daño grave, si presta servicios públicos impropios, si actúa por delegación o concesión, o si la persona afectada se encuentra en estado de subordinación, indefensión o discriminación”.

En estos turbulentos momentos que vive el país, vale la pena recordar a Cicerón que puso en su boca la indignación popular: “¿Hasta cuándo Catilina abusarás de nuestra paciencia?, ¿Por cuánto tiempo más todavía se va a burlar de nosotros esa locura tuya? ¿A qué extremos va a llegar tu audacia sin freno? Ni el temor del pueblo ni la afluencia de todos los hombres de bien, ¿nada de eso ha conseguido perturbarte? ¿No sientes que tus planes están a la vista de todos? ¿No te das cuenta de que tus maquinaciones están descubiertas?”.

Un temporal hasta pronto a la Infantería de Marina

EO: Dentro de todo anhelo militar, el comando de tropas es uno de los privilegios y responsabilidades que aspiramos alcanzar. Desde el nivel que corresponda y en las operaciones de alto riesgo a las que nos hemos visto sometidos; liderar tropas ya sea al mando de una pasada en un salto de paracaidismo, de un team en los hombres rana, de una patrulla en operaciones especiales de comandos, de una escuadra en un salto libre operacional; o, hasta los mandos que vamos alcanzando en la carrera como infantes de marina; bien sea comandante de una compañía hasta el comando en un batallón; representa el máxime de los anhelos como soldado al servicio de la Patria.

Siendo retrospectivo, creo que mi especialidad conjugó en la praxis el real concepto de “líder”. No un concepto teórico que esperaba que me perfeccione desde un aula u oficina. Es allí, en el campo, cuando aprendí que el liderazgo o el comando, se perfeccionaba estando a la cabeza de estos grupos pequeños pero altamente eficaces, en donde compartíamos no solo un plato de comida, sino los sinsabores del miedo y del dolor en múltiples facetas. Quedarán en mi retina las vivencias de la semana del infierno con los hombres rana, el arrastre y sembrado con los  paracaidistas, del campo de prisioneros en la fase final de curso de comandos, de la marcha de la muerte y la pista de máxima eficiencia en combate con los lanceros, y de los remojos en la patera en Latacunga con los jefes de salto. En todos el común denominador fue el sueño, el hambre, el dolor y la sed; requisitos sin equanom para quienes habíamos optado por vivir a plenitud la vida de las “fuerzas especiales”.

Cuando habíamos completado esta formación, nos tornamos en lobos hambrientos de servicio en los batallones. La carrera se iba fraguando en el día a día de las unidades de Infantería de Marina: patrullajes ribereños, controles anti delincuenciales, operaciones especiales puntuales y acciones con objetivos de alto valor. El “tour” en los batallones como oficial subalterno no podía dejar de ser interesante y riesgoso, pero debía ser complementado con el paso por la escuela dejando como legado grumetes extremadamente motivados, hoy ya cabos y sargentos, pero que sin lugar a dudas recordarán cada una de las vivencias propias del grumete IM: terrenos en la base de comandos con fases nocturnas interminables e instrucciones en base sin escatimar la calidad en la ejecución de las mismas con instructores de elevadísimo nivel, valor agregado de la misma Infantería de Marina.

Podría seguir con mi pluma destacando las vivencias del oficial o tripulante infante de marina, más sin embargo mi intención es ser grato con la especialidad que me acogió por casi veinte, 20, años en donde de lo único que estoy seguro es que nunca me guardé absolutamente nada, entregando hasta la última gota de sangre, sudor y lágrimas. Claro que lloré, o quien no lo hizo? en las tiburoneadas, en las lagarteadas, en las gaseadas, en el box con los buddies, en las largas marchas sin pena ni gloria, en las pistas de acción y reacción, en los arrestos eternos en Barandúa, en los cambios intempestivos en los “ataques” a nuestras bases de patrulla, en el trato de los instructores… creo que lo mejor que me ha pasado fue haber pasado por esto, codo a codo con mis compañeros de tropa, en donde hubieron oficiales contados con los dedos de la mano que también creyeron en esta filosofía de vida. Si a esto se le puede llamar felicidad, pues sí, me siento afortunado como infante de marina, pletórico de mística y pleno en mis convicciones por haberme formado en todos los ámbitos que la sagrada institución me ofreció.

Más sin embargo, ya como segundo Comandante y como Comandante de unidades élites nivel Batallón como el BIMLOR y el BIMUIL, mi vida profesional tomó otro giro. Fue la oportunidad para hacer lo que exactamente soñaba hacer cuando era alférez. Dejar un legado, en armonía con mis menos antiguos y empoderarlos en sus respectivas áreas. Sin temor a equivocarme, fui partícipe en crear un sentido de pertenencia por cada actividad o tarea. Creí que, en el servicio de frontera era posible tener un elevadísimo bienestar y como no! recordar nuestros inicios apuntalando nuestra historia y recordando a quienes nos precedieron.

No lo hice y tampoco jamás diré que soy el artífice del Centro Recreativo ni de la Villa Reliquia en San Lorenzo, o del bohío BIMUIL pero de lo que si estoy seguro es que disfruté cada uno de mis días con las unidades élite como los RECON y GINTAC. Disfruté viendo un día común y corriente a los soldados con internet, con televisión satelital, con una piscina impecable, con un gimnasio a la altura de nosotros y con un ambiente de confianza y de respeto inigualables. “¿Cuántas cervezas mi comando podemos tomar?”. era la pregunta tan básica pero tan compleja que estaba en la mente por años de nuestra gente. La confianza era tal, que esta pregunta pasó a ser historia, pues dependía de cada comando como cuidaba su cuerpo, cuánto descansaba, cuán bien se alimentaba, pues nuestro entrenamiento era por demás riguroso emparejado con las actividades de alto riesgo y operaciones reales. Siempre madrugábamos, fines de semana o feriados a nutrir el cuerpo y el espíritu matizados con largas jornadas de acondicionamiento físico y de charlas motivacionales y guías espirituales-religiosas. Llegamos a sentir a la franquicia como algo normal, algo rutinario para motivarnos, es más, siempre lo vi así, pues trabajábamos tan bien con resultados de impacto operacional que para nosotros la mística y amor al trabajo eran puestos a prueba todos los días.

Cuando finalmente, me honraron como Comandante del BIMUIL, nada fue diferente, salvo que todos los días podría visitar a mis hijos. Y ésta es la respuesta del porqué en frontera debíamos sentirnos como en casa, con un buen trato y con la plena confianza en cada uno de nuestros actos: bastaba con la amenaza armada que cundía a diario nuestra labor como el estar lejos de nuestra queridas familias. Por ello en BIMUIL continuamos con la misma exigencia, con la misma labor. De ahí que, implementamos nuestro diario vivir apegados en este concepto: «Un bienestar adecuado sumado a un exigente entrenamiento físico militar y respaldado por una férrea disciplina, nos permite cumplir eficaz y eficientemente nuestra misión, como batallón de combate ribereño logrando alcanzar resultados de impacto operacional”. 

La vida militar continúa, al menos unos meses más podré servir como oficial de marina, pero creo que como soldado infante de marina ya no habrá marcha atrás. Mi confianza plena en mis oficiales y suboficiales permitieron cumplir con elevadísimo nivel y calidad lo requerido por el Mando.

Los meses de inestabilidad y de atropellos a la noble Institución vividos el año pasado y mi lucha desigual contra el Estado a través del Presidente Correa me hicieron ver la vida de diferente manera. Antes me aferraba al uniforme, a quizá alcanzar un grado, una agregaduría o un par de palas doradas con la simple esperanza de que lo único que se requería era hacer bien las cosas; pero, la realidad es otra y creo fervientemente que mi forma de pensar y actuar jamás me permitirá creer en el método de la coyuntura o la palanca como la herramienta principal para alcanzar un fin ulterior. La única forma y la que siempre he concebido, es por medio de méritos y un elevado esfuerzo personal. Hoy quedo convencido, que mis decisiones son las más acertadas, más aún cuando observamos cómo ha sido destruido nuestro país y sus más estoicas instituciones; y que, todo obedece a factores de un poder mal empleado siendo su caja de pandora el mal, sus secuaces y todos aquellos uniformados que permitieron allanar el camino de FF.AA. al caos y decadencia política. Cuestiones como ésta golpearon las puertas de mi vida profesional, y como golpe de timón, sin cambiar el diseño del buque, han facilitado un cambio de rumbo.

Hoy por hoy; y persuadido en que tendrán que pasar muchos años para que mi noble Institución logre recuperarse por completo, creo no estar totalmente convencido como para creer que esto vaya a ser tan fácil como el daño causado por políticos y gente de poder, pues es evidente el desgaste que siento al haber sido parte de esa estaca que afincó todo el peso de la aplanadora Estado, sumado a decisiones en cada uno de los niveles, que por hacerme daño a mi, fueron en detrimento y desgarre de las fibras más íntimas del centro de gravedad institucional: EL HONOR. Y, a costa de mi carrera y de mi propia vida, aguanté poniendo mi pecho a las balas que arteramente se cernían alrededor de nuestro seguro social y estabilidad del mando naval. Lo hice y lo volvería hacer con tal de ver buques navegar, aviones volar, submarinos en inmersión e infantes de marina patrullar. Los intentos de dividirnos es evidente, sino los resultados que ellos esperaban, la brecha entre nosotros está marcada hace rato.

Hay oficiales jóvenes y sanos de corazón y mente como para enfrentar tan titánica labor, la de ver una Marina de Guerra proa avante, respetada y plena en recursos y equipamiento para enfrentar cualquier tipo de amenaza y riesgos. Mientras tanto, la lucha del año pasado y la que tendré que enfrentar por algunos años más requerirán el mayor de mis esfuerzos, en pro de la justicia y de quienes como yo conocen el sinsabor del atropello de los derechos humanos y de la deshonesta batalla que un individuo patrocinó con el fin de satisfacer su ego, su sed de odio y venganza con el fin de enmascarar sus propios pecados capitales.

Desde otra plataforma y con la misma concepción de servicio a los demás, podré desenvolverme y trabajar como siempre. Me quedo con la satisfacción del deber cumplido, de haber plasmado mis quimeras, de haber servido con honestidad y de haber logrado llegar a los límites de mi humanidad como soldado de fuerzas especiales infante de marina. Adiós Infantería de Marina!, quedan en mi mente los mejores recuerdos, de mis instructores el respeto, de mis alumnos la consideración, de mis compañeros de cursos y de vivencias la amistad, de mis maestros la sabiduría y de todos quienes me conocieron en esta noble especialidad, al menos, mis locuras.

La nobleza de mi corazón solo da para valientemente y sin remordimiento dar un paso a un costado y quedarme en mi mente y alma con lo mejor que tiene la Fuerza de Infantería de Marina: su gente.

“Jodido por contestar un mail a Rafael Correa”

 

Martín Pallares lo relata así en 4 Pelagatos: “Rafael Correa escribe una carta a miles de militares y uno de ellos le responde. Le dice que no está de acuerdo ni con el contenido de la carta ni con el hecho de que se la haya enviado. Resultado: un proceso disciplinario cuyo objetivo es separar al militar de las FFAA. A Correa no se le responde. A Correa se le escucha y punto.

Este es el caso del capitán de corbeta Edwin Luis Ortega Sevilla que el 13 de mayo del 2016 recibió en su correo electrónico, al igual que miles de sus colegas, una carta del presidente Correa en la cual justificaba su posición sobre el proyecto de reformas a la seguridad social militar. Como Ortega no estuvo de acuerdo ni con el contenido de la carta ni con lo que Correa está haciendo con los militares, pulsó el botoncito de reply y le contestó. Le hizo saber que no estaba de acuerdo con lo que decía, le pidió que no afecte a las FFAA mintiendo en las sabatinas y, además, le expresó claramente la antipatía que siente por él.

Un acto como ése, en el esquema correísta, no se entiende y, peor aún, se perdona. Precisamente por eso se espera que hoy inicie un proceso disciplinario pedido por el Ministerio de Defensa y por la Comandancia de la Armada que acabará, según amplios sectores castrenses, con la separación del capitán de las FFAA. Militares en servicio activo que estuvieron en contacto con 4Pelagatos sostienen que Ortega es visto dentro del Gobierno como un caso especial en las FFAA por tener un liderazgo marcado entre sus compañeros y por ser un declarado crítico de la forma en que el Ministerio de Defensa ha estado manejando el tema de las reformas a la seguridad social militar. Un audio suyo en el que le rendía informes a su superior transmitiéndo su desacuerdo con el proyecto ya circuló en redes sociales y su contenido fue publicado en el diario de gobierno El Telégrafo.

El Consejo de Disciplina se hará por pedido del vicealmirante Fernando Noboa Rodas, comandante general de la Armada y personaje cercano al presidente Correa, como él mismo lo manifestó en su última sabatina. Además por recomendación de la oficina jurídica del Ministerio de Defensa.

¿Cuál es la acusación contra Ortega? Que “a través de su correo electrónico habría realizado un acto de manifiesta indisciplina contra un superior como lo es el Presidente de la República”. Además, el Ministerio de Defensa, a través de su oficina jurídica, pide al Comité disciplinario que a la sanción que se imponga a Ortega se le aplique dos agravantes: “la jerarquía del ofendido, que en este caso es la máxima autoridad de las Fuerzas Armadas; y la vigencia de un estado de excepción” declarado a raíz del sismo del 16 de abril.

La defensa de Ortega sostiene que el procedimiento que se está siguiendo no es el legal y que se está afectando el debido proceso. Así como los derechos de petición, de expresión y de réplica ya que lo que ortega hizo fue un acto privado, no a través de redes sociales: “Los correos utilizados son del señor Presidente de la República y del señor CPCB-IM Ortega Edwin, es decir son los dos únicos actores intervinientes”.

¿Pero qué dijo Ortega a Correa que tanto lo ha molestado? En su respuesta, Ortega comienza diciendo que su carta le producido gran sorpresa “porque es la primera vez que alguien de su investidura envía un mensaje masivo. Digo esto porque mis líderes siempre se han referido de manera personal a cada uno de nosotros, signo de respeto y consideración, sea una felicitación, llamada de atención u orden”.

Más adelante, Ortega responde al agradecimiento que Correa enviaba a los militares por su trabajo en la zona afectada por el sismo afirmando que ese trabajo lo hicieron no por un favor sino por una misión que tienen con el país. Cuando Correa en su misiva afirma que él y su gobierno decidieron “recuperar la Patria para todos”, Ortega le responde así: “¿Recuperar de qué, disculpe? ¿Había algún enemigo apoderado de nuestra nación?”.

Luego de argumentar las razones por las que no está de acuerdo con las reformas a la seguridad social, Ortega hace un listado de las cosas que Correa ha hecho y que, según él, han afectado a las FFAA. Entre ellas está la forma en que ha hablado de la vida militar en las sabatinas, el retiro de edecanes, el desgaste mediático de la imagen de los milites y la entrega de colegios militares al Ministerio de Educación, entre otros.

Y cierra su contestación con un mensaje más personal que seguramente es lo que más molestó a Correa. “De acuerdo Presidente, no compañero Presidente porque usted es el Jefe de Estado y no es mi compañero, no estoy a su nivel… Su investidura merece respeto y tiene mi respeto formal, pues el respeto moral está en entredicho. Discúlpeme pero eso es lo que siento. En mí no ha influido nadie, la única influencia que he tenido son estos diez años de su Mandato que se resumen en un atentado flagrante a nuestros principios y valores militares. Le ruego, pare de desinstitucionalizarnos, pare de agredir a nuestros Comandantes, respete nuestras tradiciones. Y por favor… Pare de mentirnos que el país necesita la verdad y que se sancione tanta impunidad y corrupción”.

El caso de Ortega no es único. Se espera que otros cinco oficiales sean procesados, igualmente, por haber expresado su opinión en redes sociales sobre la posición del Gobierno frente a la seguridad social. Se trata de los oficiales David Ruales, José Peñafiel, Daniel Realpe, Juan Barrionuevo y Juan Torres.

El mensaje es claro: si no están de acuerdo, tráguense sus palabras”.