Una vez que fui sancionado con diez días de arresto de rigor, y en medio de mis reclamos a esta sanción ilegal e ilegítima, la andanada de sanciones no se hicieron esperar. Esta vez todas confluían en el contralmirante Lenin Sánchez. Cumpliendo o no disposiciones superiores no dudó, en forma implacable, de que se ejecuten cada uno de ellas.
Paralelamente a la batalla legal que vivía con los diez días de arresto de rigor por supuestamente haberle faltado al respeto al Presidente del Ecuador, se iniciaban procesos, uno tras otro. Todos devenían de una sola causa, mi defensa. Los efectos, más de diez procesos disciplinarios adicionales.
Es importante, no a manera de cansar a los lectores, más bien de ilustrarlos, detallar cada uno de los procesos en los que hasta esa fecha me había visto envuelto.
El verdugo mayor: contralmirante Lenín Sánchez
Tentativa de sanción por otro supuesto audio que circuló en redes sociales
Con oficio ARE-CUINMA-2016-0121 del 13 de julio del 2016 se me solicita que conteste a una serie de preguntas por un supuesto audio que circulaba en las redes sociales queriéndome incriminar, más aún con supuestas evidencias ilegalmente obtenidas.
Mediante el oficio BIMUIL-CDO-2016-0077-O del 14 de julio del 2016 contesto que no me puedo auto incriminar y que no existen pruebas de que ese audio sea de mi autoría. Para aquella época, inicios de junio, no prosperaron los intentos de sanción, pues no había la presión del sector político a la Institución para perseguirme, inclusive el contralmirante Sánchez emitió informes favorables sobre mi carrera militar como el detallado en el Oficio No. ARE-CUINMA-CDO-0118-O del 22 de Julio del 2016 a pedido del Inspector General de la Armada, vicealmirante Carlos Vallejo Game. Falta grave de siete días de arresto simple por dar declaraciones a diario El Universo
Se coartó mi libertad de expresión de manera flagrante. Inmediatamente se abrió el proceso disciplinario por las entrevistas concedidas a diario El Universo y al portal Focus, en donde me ratifiqué en que consideraba que no falté el respeto al Presidente de la República. «Con todo respeto, yo le pedí que se combata la corrupción porque sí hay corrupción en el país. Es evidente. Creo que no he hecho sino como ciudadano de bien, solicitar eso al señor Presidente«, le dije al portal web FOCUS. Y agregué que «para nosotros hacer patria es desprendernos de nuestras comodidades, alejarnos de nuestras familias. No sé en qué sentido yo he sido un antipatriota, cuando tengo casi 20 años de carrera militar y a lo único que me he dedicado es a estar en repartos operativos y en cumplir con velar la integridad territorial y el mantenimiento de la soberanía nacional«. Defendí a los integrantes del Consejo de Disciplina de la Armada en estos términos: «Son soldados dignos que si el señor presidente no ha estado de acuerdo con ellos, no es la forma, de manera pública, ante todos los ecuatorianos, que se les denigre de esta forma. Porque no solamente son soldados, son padres, esposos, hermanos. No considero que sean juzgados de esa forma, más aún de quien tiene la primera investidura del país se venga de esa manera a tratar a mis compañeros de armas. Y al ser mis compañeros de armas, no tenía la menor duda que si era yo sancionado, aceptaba la sanción».
Pero el tono de mis declaraciones a El Universo fue distinto. En ellas, yo manifiesto mi preocupación por mi familia y el futuro de mi carrera: «Soy creyente. He tenido situaciones de riesgo en mi carrera. Si estoy sano y mis hijos están bien, es a causa de un Ser Superior. ¿El presidente en su sabatina me sentenció? No lo sé. Pero sé que la mayoría de lo que él dice en las sabatinas se cumple. Si mi carrera se ha terminado, sé que he cumplido mi deber. Solo quiero que se dé cuenta de que deja a tres niños sin el trabajo de su padre y que sepa que nunca realicé arengas alguna a las tropas en el audio y que jamás lo insulté en la carta».
A sabiendas del acoso y linchamiento mediático a los que estaba sometido, el contralmirante Sánchez abre el proceso respectivo y me sanciona con siete días de arresto simple con oficio ARE-CUINMA-2016-0117 del 21 de octubre del 2016. Dicha sanción no prosperó debido a que el ente superior, el Comando de Operaciones Navales desestimó la sanción debido a que reconocieron que operó la prescripción. No obstante, a pesar de que la ley lo prohíbe el contralmirante Sánchez sin ser competente impugnó dicha resolución; demostrando una vez más su afán de sancionar y atropellar mis derechos desconociendo totalmente de la normativa militar.
Falta leve de 02 días de arresto simple (salir al gate a recibir al Dr. Vizueta)
Mediante el oficio N° ARE-CUINMA-CDO-088-2016-O del 28 de septiembre del 2016 se abre otro proceso, esta vez por supuestamente haber dado declaraciones en las afueras de la Base San Eduardo. Posteriormente, mediante oficio N° ARE-CUINMA-CDO-2016-0244-O de 10 de octubre del 2016 se me cita al proceso, aduciendo que al salir al recibir a mi abogado había dado declaraciones a la prensa, cuando lo primero que hice fue manifestar a los periodistas que al no poder dar declaraciones me sentía orgulloso, pues al ser el día de mi segundo consejo de disciplina había una grata coincidencia por ser el Día de la Bandera (expuse una estrofa del Himno a la Bandera). Mediante oficio N° ARE-BIMUIL-CDO-2016-137-O de 13 de octubre de 2016, envié mi contestación dentro de los parámetros legales, haciendo énfasis en la prescripción que había operado en razón del tiempo transcurrido cualquier acción sancionaría por una supuesta falta leve que se pretendía imputar.
Interpuse el reclamo respectivo, sin embargo, mediante resolución N°ARE-CUINMA-CDO-111-2016-O, se ratifica en la sanción sin considerar que el derecho a sancionar ya había prescrito.
Con oficio No. ARE-COGMAR-JUR-2017-0046-O del 25 de enero del 2017, legalizado por el contralmirante Renán Ruiz Cornejo, Comandante General de Marina, luego de agotar las tres instancias que me ampara la ley, y en las cuales manifesté que operó la prescripción, que existieron vicios de fondo y forma; disponiendo se ejecute la sanción.
Lo más grave es que durante el proceso el contralmirante Sánchez con oficio Nro. ARE- CUINMA-CDO-2016-0278-O; Guayaquil, 15 de noviembre de 2016 y con Oficio Nro. ARE-CUINMA-JEM- 2016-0169-O; Guayaquil, 15 de noviembre de 2016, y el capitán de fragata Luis Ordóñez Eras, Segundo Comandante del Cuerpo de Infantería de Marina, no me permitieron agotar las instancias de reclamo que me asisten; más bien dispusieron mi arresto inmediato, por lo que tuve que presentar de manera urgente al superior jerárquico de ellos con oficio No. ARE-BIMUIL-CDO-2016-0097-O Guayaquil, 16 de noviembre de 2016 con el fin de que se verifique la violación de mis derechos básicos en dichos procesos, como la indefensión y falta de notificación de importantes resoluciones emitidas en mi contra.
Más faltas rebuscadas
Falta leve de cuatro días de arresto simple por la entrega de un presente como Comandante de Batallón al Comandante de Operaciones Navales por su ascenso a vicealmirante
Es así que mediante oficio N° ARE-CUINMA-CDO-141-2016-O de 25 de noviembre del 2016 se me sanciona con cuatro días de arresto simple por haberle entregado un presente de la referencia, en el cocktail del día clásico de la Infantería de Marina, día viernes 11 de noviembre del 2016, al contralmirante Freddy García Calle por haber ascendido a su grado inmediato superior.
Dentro de mis argumentos de reclamo al órgano superior manifesté del abuso que venía sufriendo por lo que tampoco prosperó dicha sanción, especialmente por la imparcialidad de esta autoridad al ejercer justicia y por encontrarse actuando en derecho en cada uno de mis procesos.
De hecho, no fue resuelto en esta instancia dicha sanción, fue cuando dentro de las múltiples equivocaciones de los abogados del contralmirante Sánchez y de éste en su obsecuencia en sancionarme; me notificaron estando de licencia sin el acta respectiva, cosa que iba en contra del Art. 125 del Reglamento de Disciplina Militar.
Después me enteraría que el desborde emocional del contralmirante Sánchez se evidenció una vez más, pues era vox populi las serias diferencias de orden personal que tenía con el para ese entonces Comandante de Operaciones Navales, contralmirante Freddy García Calle. En esta ocasión, el afectado fui yo.
Falta leve de cinco días de arresto simple, por haber solicitado medidas cautelares en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington DC
Con mensaje militar MN-ARE-COGMAR-CDO-N-302235Z-NOV-2016-O se disponen las investigaciones sobre mi presencia en Estados Unidos, el Jefe de Estado Mayor de la Armada, vicealmirante Carlos Vallejo Game, pide que se investigue el por qué me encontraba uniformado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y dispone se me abra el proceso disciplinario, además que el Agregado Naval en Washington desconocía de mi presencia en Washington DC.
Es notorio que para ciertas actividades si me consideraban militar pero para otras no, debiendo enfatizar que la formalidad al visitar la Organización de Estados Americanos, más aún con el fin de solicitar medidas cautelares a un organismo tan relevante, debía asistir con mi uniforme, a más de que todos los procesos en los que me he visto envuelto, son como militar, capitán de corbeta de la Armada del Ecuador.
Una cosa es que la institución Armada como tal, me haya dejado solo en esta batalla, otra es que yo deje las buenas costumbres y tradiciones navales como oficial en servicio activo.
No obstante con oficio No. OF-ARE-CUINMA-CDO-2016-0293-O 05-DIC-2016 se me pide que informe de mi presencia en los Estados Unidos, cuando aparte de encontrarme en mi derecho de disponer de mis vacaciones, me conminaban a que señale qué estuve haciendo en mis días libres como cualquier perseguido invadiendo mi privacidad.
No acorde con mis argumentos, el Calm. Lenin Sánchez procede con oficio No. OF-ARE-CUINMA-CDO-2016-0306-O 13-DIC-16 a citarme a proceso disciplinario, actuando como es su costumbre para conmigo de manera implacable, mostrándose omiso a todo argumento que venga de mi persona. Por más que he respaldado mis actos con hechos pertinentes amparados en derecho, era visto su resolución, sancionándome con la más rigurosa de las sanciones. Con oficio No. OF-ARE-CUINMA-CDO-0140-2016-O me notifica la sanción de cinco días de arresto simple, violando nuevamente mis derechos al desconocer como superior el uso del uniforme en franquicia, y sí así fuera, jamás le di mal uso, sin poderme demostrar qué falta he cometido pues no debía, ni por mera formalidad, presentarme al Agregado Naval en Washington, pues me encontraba en trámites personales y sin respaldo alguno de la Armada y menos tampoco estaba de comisión de servicios, sino en uso de vacaciones
Con Oficio No ARE-CUINMA-CDO-141-2016-O del 19 de diciembre, se me ratifica la sanción. En este punto es importante señalar que mediante oficio N° ARE-CUINMA-CDO-2017-0119-O, del 10 de marzo del 2017 el mismo contralmirante Lenín Sánchez Miño, emite resolución en firme con la que ratifica la sanción de cinco días de arresto simple en mi contra. En esta resolución se hace referencia a una supuesta resolución que nunca me fue notificada, concretamente se trata de la inexistente resolución o acto administrativo contenido en el oficio N° ARE-CUINMA.CDO-141-2016-0 de 29 de diciembre del 2016 en la que conozco por referencias constantes en el oficio ARE-CIUNMA-CDO-2017-0119-O del 10 de marzo del 2017 que se me ha sancionado con cinco días de arresto simple por los mismos hechos señalados.
No sólo se han vulnerado mis derechos y el debido proceso, ahora se falsea la verdad generando documentos que nunca recibí como el que menciono de fecha 29 de diciembre del 2016. La resolución N° ARE-CUINMA-CDO-141-2016-O del 29 de diciembre del 2016, ni siquiera me fue notificada legal y debidamente como en derecho se requiere, por lo que solo se trata de un hecho administrativo, por lo que no cuenta con las presunciones legales de validez y ejecutoriedad de acuerdo a la ley.
Todo lo relatado hace evidenciar que más ha podido la vendetta proveniente de los altos mandos militares y civiles antes que la ley y la Constitución. Al igual como ocurrió con la falta leve de dos días por supuestamente haber dado declaraciones al recibir a mi abogado en el gate principal de la Base Naval San Eduardo, dispone se me arreste violando mi derecho a la defensa.
Y como si fuera un juego la carrera de un oficial y en especial mi condición de ser humano, el problema trascendió a mi nuevo reparto, en donde la “papa caliente” la tenía en sus manos el comandante Diego Cadena Jarre, quien fue mi Comandante en la Dirección de Bienestar hasta abril del 2017, al mismo que supe manifestar se debía esperar que se cierre el debido proceso, para este caso en particular, pues inclusive, le demostré con el semáforo documental del SISDOM (sistema documental) cómo la Infantería de Marina a través del contralmirante Sánchez había tomado conocimiento de mi petición y que pronto se revertiría dicha decisión (el arresto en firme).
Al no considerar mis argumentos dispuso mi arresto de cinco días, cuestión que describiré detalladamente en lo que respecta a la acumulación de faltas en la Dirección de Bienestar y Desarrollo Humano de la Armada.
El contralmirante Sánchez, asesorado, al fin, por algún abogado que conoce del debido proceso, señaló finalmente que hubo un “lapsus calami” y anularon mi arresto.
Estos son los hechos que han evidenciado acoso y persecución. Se quiso cumplir la orden del Presidente de que se me saque de la Armada Nacional, al haber contestado a través de un mail privado al primer mandatario cuando éste nos envió a todos los oficiales en servicio activo de las Fuerzas Armadas.
Hechos de los cuales deriva toda esta serie de sanciones impuestas en forma ilegal y acumulada, violando también el principio de que nadie puede ser sancionado dos veces por el mismo hecho (NON BIS IN IDEM), sin considerar que todos los hechos desencadenantes provienen o derivan de un solo hecho.
Sin embargo, se han ensañado en mi contra las autoridades superiores, especialmente ciertos almirantes que han cumplido consignas ilegales que provienen desde el poder político, por extrañas razones y en defensa de intereses desconocidos.
La antesala a esta tragedia fue que ya tenía boletos comprados a Milán – Italia a un evento organizado por la señora Alicia Erazo, activista ecuatoriana de derechos humanos radicada en Europa y quien muy gentilmente reconoció mi lucha y trayectoria.
Ya publicada mi salida del país en la Orden General para vacaciones al exterior siendo el propio Comandante Diego Cadena Jarre, quien me había tramitado el permiso; no obstante inclinándome más a su visceral actitud y falta de decisión en la aplicación de normativas en particular, prefirió al cumplimiento de las órdenes de un superior (contralmirante Sánchez) generando inclusive el documento para que cumpla el arresto. A sabiendas de que le comuniqué dicha ilegalidad y que no se había seguido el debido proceso, prosiguió con la tramitología, cuestión que hizo que pierda no solo el vuelo sino mis vacaciones y el evento programado en Italia.
Las órdenes inconstitucionales del vicealmirante Vallejo
Con el afán de silenciar y apagar la protesta interna el vicealmirante Carlos Vallejo emitió dos mensajes militares, uno como Jefe de Estado Mayor de la Armada; y otro, como Comandante General de Marina Accidental, aprovechando que su compañero el vicealmirante Fernando Noboa se encontraba de vacaciones, más dedicado al fútbol, pues es conocido que su hijo Christian Noboa es seleccionado nacional.
Con el fin de quedar bien ante sus superiores administrativos como el Ministro de Defensa Nacional, en particular, y los afines al Gobierno que fungían las veces de autoridades en la cadena de mando; mientras duraron los consejos de disciplina, presionaron desde todos los niveles con el fin, no solo de buscar culpables para que el poder político sacie su sed y su hambre en detrimento de FF.AA., sino más bien de esperar ocupar el más alto cargo que un marino puede ocupar que es el de Comandante General de Marina. Vallejo no dudó en actuar como un ajeno a su Institución, dando paso a todo lo que venía del Ministerio de Defensa. No obstante, su actuar fue tan ruin que el Presidente se enteró, inclusive lo llegó a nombrar con su rango, más no por su nombre, en un enlace radial en la ciudad de Guayaquil y en un enlace ciudadano desde la Provincia de Galápagos. Las órdenes militares dadas a través de mensajes militares influyeron tanto en mis compañeros de armas, superiores, iguales y subalternos, que poco a poco dejaron de compartir información en redes sociales; inclusive las típicas reacciones como “me gusta” o “me enoja” dejaron de formar parte de la forma de evidenciar su descontento ante los atropellos del gobierno.
En otras palabras, la influencia del vicealmirante Vallejo, había dado sus frutos, lo que también influyó de manera negativa en mi contra; pues, el respaldo a mi causa no solo era desde un inicio de oficiales y tropa en servicio pasivo, sino de quienes me conocían y estaban en servicio activo; inclusive, compañeros de mi promoción.
Todos comenzaron a marcar distancias. Lo más grave era que, preferíamos cumplir una orden inconstitucional que a corto plazo nos “evitaría” problemas de índole disciplinario, a actuar con espíritu democrático en beneficio de nuestros conciudadanos, así el precio sea aparentemente mucho más elevado.
Como me supo decir el Comandante Luis Kon, – Edwin me apena lo que ha ocurrido contigo, refiriéndose al segundo consejo de disciplina – pero, nosotros nos debemos al poder civil y eso no podemos evitarlo.
No lo culpaba, pues todos habíamos sido formados excelentemente bien en la Escuela Naval. La subordinación y la disciplina estaban por sobre todas las cosas; no obstante, se habían olvidado de enseñarnos y nosotros en aprender lo que implica que, con el tiempo nos vayamos dando cuenta de las libertades en democracia y cómo sistemáticamente un grupo de corruptos y atropelladores, nos limiten esas libertades y coopten todos los poderes, para convertirse en tiranos, acallando todas las voces que piensan distinto; sin sumar, todo aquello que en estos años el mismo Comandante Kon fue testigo como miembro activo de la Institución.
En otras palabras, muchos fueron, o insensibles, o fieles cumplidores de las normas militares olvidándose de los principios básicos que la misma Constitución de la República del Ecuador los consagra en su artículo 158.