Lo vivido por Rodrigo Jaramillo es el epílogo de una muerte anunciada. Mientras más controles ejerzan instituciones carentes de ética como la Secretaria Nacional de Aduanas del Ecuador y demás instituciones corruptas, que en lugar de ser garantes de que se velen por nuestros derechos y que el ciudadano común y corriente cumpla con sus obligaciones, se han tornado en botines políticos, dejando en indefensión a quienes, por una u otra forma han caído en desgracia. Esta triste e injusta historia solamente cambiará cuando hombres justos lleguen al poder y sobre todo ocupen cargos públicos por el simple hecho de servir y no ser servidos, peor aún apropiarse de lo ajeno.
EL caso del cabezal blanco, estoy seguro que se resolverá, y que llegará a oídos del presidente electo, motivo más que sifciente para que se cumpla con lo ofrecido en campaña, justicia y lo de Guillermo será que pronto vuelva a ver a su cabezal, aquel fierro producto de su esfuerzo y sacrificio y que como buen patriota creyó que podía tenerlo en su país para seguirse ganando el pan de cada día, cosa que jamás ocurrió.

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