Al parecer los jueces o no tienen la misma formación escolástica o el paso de los años y experiencia los han vuelto a unos más sensibles con los delitos y a otros más justos.

“Guayaquil 2 – Quito 0. Dalo absuelto, Abdalá ya sin arresto domiciliario mientras Defensor del Pueblo y Alcalde Quito procesados. Al parecer o hay más eficiencia para los corruptos en Guayaquil o los jueces en Quito no andan puestos las pilas para el beneficio de los pillos”.

Anonadados hemos sido testigos como en días anteriores un Juez en la ciudad de Guayaquil absolvía al ex candidato a la Presidencia del Ecuador y ex asambleísta Dalo Bucaram del caso hospitales y el día de ayer otro juez daba luz verde al pedido de hábeas corpus por parte de su padre Abdalá Bucaram.

Mientras que en la capital de la República otro juez ratificaba la orden de prisión preventiva en contra del Defensor del Pueblo, Freddy Carrión. Sumado a los 14 concejales que lograron destituir al alcalde de Quito Jorge Yunda.

Pues bien, ustedes me dirán que tienen que ver estos hechos y cuán relacionados están. Les explico.

Lo que vivimos en la pandemia no sólo fue el ataque perverso de un virus, fue el inverosímil ataque de políticos y autoridades que nos robaron lo poco que quedaba en las arcas fiscales para adquirir todo lo que se necesitaba y se necesita para luchar contra la pandemia.

Tres de los cuatro personajes que he citado arriba, estuvieron estrechamente relacionados con adquisiciones, unos desde el poder de su investidura y otros haciendo lobby con delincuentes, unos muertos y otros detenidos, entre ellos otro de los Bucaram. Mientras que el Defensor de Pueblo armó una gresca y estuvo envuelto en actos bastante dudosos con respecto al uso de sustancias prohibidas violando el toque de queda producto de esa misma pandemia.

En fin, esta historia ya todos la sabemos, lo concluyente es sostener la hipótesis que en Guayaquil los jueces están dando otro trato a los sospechosos y procesados. Hay algo en el ambiente que sigue oliendo mal y esto demuestra que no solo es ineficiente sino que también es una burla para todos quienes han sufrido los golpes de la pandemia por no haber recibido a tiempo atención médica de calidad.

Los casos no son distintos, están íntimamente relacionados más aún cuando están envueltos en estos actos un ex asambleísta, un ex presidente, un alcalde y un funcionario actual del nivel de ministro.

Parece que la pandemia a muchos no solamente que les abrió el cerebro para delinquir sino que también para cegar la vida de muchos, muchos que esperaban más allá de su buen ejemplo, su honestidad y solidaridad.

Los jueces se están convirtiendo en una raza maldita, una raza que debería velar por la justicia, requisito imprescindible para que el ser humano sobreviva.

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