Frecuentemente nos preguntan qué tendencia ideológica tenemos, o qué pensamos respecto a la economía, política, activismo social y cuál es nuestra postura como movimiento. Para dar respuesta a estas interrogantes se requiere que quienes las formulan, primeramente tengan una visión clara de lo que es el historicismo, el seguimiento a caudillos y partidos tradicionales y esos apegos a los “mismos de siempre”. Esta vorágine se ha plasmado, directa o indirectamente en cada uno de los ecuatorianos, ha hecho que las masas se inclinen por los ofrecimientos de aquellos que ensalzan la imagen de de los precursores, gestores y ejecutantes de tales tendencias.

Nada mas alejado de la realidad. Estos discursos populistas no han concretado nada, o ¿acaso tú tienes empleo o ha mejorado tu educación?, o ¿tienes un seguro de salud de calidad?. O cuando haz buscado justicia ¿te garantizaron tus derechos y te la proveyeron? O ¿haz sufrido algún tipo de violencia y los políticos de turno han mejorado la condición de nuestros policías y militares para luchar contra la inseguridad?

Por ello, mi deber será dar a conocer la verdadera y única tendencia política, aquella que proyecta el bien común y la administración de los recursos públicos en forma honesta. Aquella de principios y valores. 

No caigamos en la trampa de lo que tanto daño le ha hecho al país, seamos diferentes, actuemos diferente. El sistema falló y a grandes males, grandes soluciones”.

Las ideologías en nuestros días sirven como plataforma para alcanzar el poder. Cual dogma voraz, sin pragmatismo, logran cooptar mentes y corazones atentando contra un libre albedrío democrático y de co gobierno. De ahí que, gracias a esta herramienta, la mayoría de líderes políticos exponen ante las masas sus propuestas y salidas a la problemática nacional a través de la demagogia y el engaño popular. Frecuentemente nos preguntan qué tendencia ideológica tenemos, o qué pensamos respecto a la economía, política, activismo social y cuál es nuestra postura como movimiento y nosotros como Rumbo damos las mejores respuestas, pero muchas veces diciendo lo que es correcto y más no lo que las masas anhelan escuchar.

Estos términos basados en falsos historicismos de izquierda o de derecha, ahondan más las diferencias en la sociedad, exacerbando a sus fanáticos lo que redunda en odio y rencor.

Los gobiernos populistas han venido acuñando términos que de a poco ha ido calando en el pueblo desinformado y fanático, como el de “atrasapueblos” “lawfare” “partidocracia” etc; y que gracias a la efectividad de las redes sociales, llega tan pronto como se lo publica a esas mentes débiles de fieles seguidores de estos caudillos populistas.

La verdadera y única tendencia política, es aquella cuyo fin e ideal estén comprometidos con la democracia, alineados a las necesidades de todos los sectores de la sociedad. Una tendencia en que el Estado demuestre ser el garantista y no el abusivo explotador; en que las instituciones públicas demuestren su empeño en un real buen vivir, en donde la empresa privada permita un crecimiento sostenible tanto del patrono como de sus empleados; en donde las tendencias políticas articulen decisiones globalizadas que beneficien a la mayoría y no a pocos, especialmente en el manejo de la politica económica exterior. 

Dado esto, el Estado debe tornarse eficiente, eficiente en su estrategia y planificación; así como, en el control, ejecución y fiscalización. Cuando esto ocurra podremos acuñar cualquier ideología a sabiendas que lo que hacemos en el territorio es lo que le hace bien a la mayoría. Por ello, ni siquiera, la conocida “tercera vía” se convierte en una verdad absoluta y de fácil aplicabilidad. Los ideales, filosofía y principios nacen una vez más, del servicio desinteresado y de la administración eficiente y honesta de la cosa pública.

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