Mientras ustedes y yo tenemos una vida normal, creemos en el trabajo como fuente de ingresos lícita y concebimos a la salud, educación y seguridad como ejes esenciales para un buen vivir, hay un grupo de personas que logran entender que la manera más fácil de hacer dinero funciona así:

Para que el Estado opere como tal debe tener ingresos, verdad, pueden ser de sus recursos naturales, de transferencia de tecnología, de nuestros aportes en impuestos o de tantas y cuantas formas como existen hoy en día. Quienes administran estos recursos son las autoridades que elegimos en elección popular y otros elegidas por aquellos que llegaron a tener esa autoridad con nuestros voto. El botín es político y las decisiones desde esta fase dejan de ser técnicas y operativas, en otras palabras, lo que para ti o para mí debe ser razonable, para ellos no lo es, pues comienzan a pagar y cobrar favores. 

Miren amigos, ya voy dándoles tres actores de lo que quiero transmitirles en este mensaje. Faltan unos cuantos más.  Alguien debe “gastar” esos recursos que están en un presupuesto que es aprobado por nuestros honorables de la Asamblea Nacional, y también a través de la ley de la oferta y la demanda, alguien debe ser beneficiario de esos recursos en la provisión de productos y servicios de ese monstruo llamado Estado. 

Así mismo, ese alguien, debe tener personas que manejen esa información y la vendan a los interesados en hacerse de esos negocios, los intermediarios. En el día a día, entonces, queridos ecuatorianos, operan, los lobistas, las autoridades, los beneficiarios, y demás. En la planificación para que este negocio sea sostenible está una Asamblea que asegure las leyes para el efecto, un Consejo Nacional Electoral que asegure que llegue el equipo adecuado al poder y repartirlo entre quienes invirtieron en el negocio redondo de hacerse de los puestos de decisión estratégica y se asegure una pronta recuperación de la inversión. 

Tranquilos, yo se que me van a decir, y dónde quedan los empresarios, por supuesto, aquí en este círculo de la corrupción y del poder aparecen ellos, pues desde que gestionan un dólar por soborno o coima automáticamente deben devengar eso como gasto, y lo hacen haciendo obras mal hechas, con sobreprecio o proveyendo productos y servicios de mala calidad, o simplemente no haciendo nada.

Para que todo esto opere se requiere que alguien garantice la estabilidad, y eso lo logra la Fuerza Pública, al no tener líderes que levanten la voz y so pena de que sean vistos como deliberantes, jefes militares y policiales, se convierten en la pieza clave de este círculo infame.

Finalmente, queridos ecuatorianos, debo decirles, que a lo que más les temen estos pillos de cuello blanco, después de una acción armada, es la cárcel. Al ser esto una realidad, en su malhadado esquema y planificación no han dejado de lado a jueces y fiscales, para incluirlos en este perverso círculo, crean más organismos de control, no sin antes poner candados para que la impunidad sea la misma fiscalización y la misma rendición de cuentas al más alto nivel. Todo es mentira.

Mientras usted y yo entendemos este círculo de la corrupción y de poder, en el país seguimos muriéndonos de hambre, teniendo en plena pandemia un sistema de salud colapsado e inservible, una Fuerza Púbica vilmente silenciada y millones de ecuatorianos en redes sociales, inocentes e incautos, defendiendo lo indefendible, creyendo en salvadores, apoyando a mafias enmascaradas como movimientos políticos y lo más grave, una prensa que en vez de decir la verdad, abre la boca ya cuando se ha consumado el delito, cayendo en un estado de propaganda falaz pero eficaz.

Ahora me entienden por qué es tan difícil abrirse campo en forma patriótica y honorable en el Ecuador, por qué muchos botan la toalla en el intento, por qué al salir a ganarnos el pan de cada día vemos tantos nuevos ricos y muchísima más miseria y pobreza, donde no hay salud ni educación, en donde tu vida y la mía y la de nuestros hijos corren peligro por los elevados niveles de seguridad, la respuesta es sencilla, el Ecuador está secuestrado, secuestrado desde hace muchos años, y quienes deben ser nuestro servidores y administradores, probos y honestos, son delincuentes disfrazados y respaldados por quienes no conocen cómo operan los hilos del poder.

Ahora ecuatorianos, ya saben cómo se hace dinero fácil en el Ecuador, ¿acaso tú eres parte de este círculo de poder, corrupción e impunidad?. 

Quien logre entender este círculo podrá escoger el camino entre lo uno y lo otro, entre la verdad y la trampa, entre lo correcto y la infamia, entre la luz y la oscuridad, entre el real buen vivir o la miseria eterna… he ahí el verdadero concepto de libertad.

One response to “EDITORIAL: ¿Cómo funciona la corrupción?”

  1. Avatar de Gelacio Parra
    Gelacio Parra

    Lamentablemente se cumple el dicho, » un Pueblo elige lo que se merece «, aunque no todos, por que la mayoría somos honestos, eso sucedió con el adoctrinamiento de la década robada, todas las instituciones públicas fueron coptadas por el régimen nefasto, tanto así que con fraude y condecoracion incluida al cne, tuvieron la osadía de quedarse en la teta para seguir abusando de la generocidad del Pueblo Ecuatoriano, y hoy sufrimos las consecuencias, pero no hay mal que dure 100 años y cuerpo que lo resista, hay que esperar que el Pueblo no se equivoque en las próximas elecciones.

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