Sábado de Gloria y estamos expuestos ante el conflicto de intereses de la alcaldesa de Guayaquil y del Vicepresidente. Creo guayaquileños que ya más no podemos esperar de nuestras autoridades, no es momento de que estas pugnas entre las autoridades locales y el gobierno central empañen todo el trabajo que están haciendo muchos ecuatorianos. Todos sabemos la señora alcaldesa y el señor vicepresidente a qué intereses obedecen. No existe peor vergüenza o desvergüenza que la alcaldesa de Guayaquil venga a estas alturas del partido a creerse dueña de la ciudad y hablar a nombre de todos nosotros y decirle al vicepresidente lo que debe o no debe decir frente a la lucha contra la pandemia; y, viceversa, lo que el vicepresidente se permite decir a la alcaldesa a que haga más y que hable menos, cuando el mismo estaría escupiendo al cielo.

Señores políticos, autoridades, cuando ustedes, hagan algo con la mano derecha, no tiene porqué saber la mano izquierda. Nosotros les pagamos para que ustedes hagan y sirvan a la ciudadanía, no es momento para que nos digan lo que están haciendo o no por nosotros. Es su deber y dejen que quienes están recibiendo esa ayuda sean los que juzguen. Si no se sienten capaces den un paso al costado, su mediocridad al pelearse frente a los ojos del mundo es deprimente, necesitamos gente valiente que realmente sienta lo que viven los habitantes de la urbe porteña y que no tenga intereses partidistas rumbo a las elecciones del 2021. Bien sabemos que uno apoya a la candidatura virtual del señor Nebot y el otro su propia candidatura.

Señora Viteri cómo es posible que usted se permita nombrar a los familiares de los fallecidos cuando usted no sabe nada de lo que viven las familias, y en el caso del vicepresidente ya es hora que deje de llevar semejante equipo mediático y tantos asesores de sus campañas en sus recorridos. Es hora de que hagan lo que corresponde.

Sus actos, sus propias indelicadezas, su demagogia y sobre todo su falta de solidaridad los han llevado a faltarse entre ustedes al respeto y hacer que la ciudadanía a parte de decepcionarse cada vez más, les tenga lástima.

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