Ya no es de mi incumbencia lo que los Mandos Militares decidan casa adentro, yo dejé el uniforme y las botas atrás, cuando estuve dentro de la noble Institución me ungí como soldado con honor y lealtad; más sin embargo jamás dejaré de levantar la voz y llamar las cosas por su nombre.

Fuerzas Armadas necesita un baño de verdad y que las futuras generaciones retomen la dignidad institucional frente a los políticos mediocres y corruptos; un baño de verdad que permitirá retomar la confianza de todos y para todos.

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