
Mi lucha no es desde hoy, ni desde ayer. Una vez que decidí salir de la Armada me di cuenta que lo mío era el activismo social. 25 años como patriota sirviendo en todo el país hizo en mí, sumado a la debacle institucional, un ser humano sensible ante la realidad nacional. Dos años después de la tragedia del terremoto de Manabí, personalmente me dirigí a evidenciar cómo el Gobierno desatendió a este sector tan vulnerable. Ahora lo volveremos hacer, recorreremos palmo a palmo, codo a codo cada uno de los cantones y parroquias, ya como RUMBO, generando propuestas y haciendo lo que más me gusta hacer: trabajo en territorio.

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