En casi el 99 x ciento de mis alocuciones me he referido a la corrupción correista y la decadencia ética y moral en el cual Rafael Correa ha sometido al Ecuador. Ahora he dejado que pasen 24 hrs para observar la dinámica de las redes y echar un vistazo a las reacciones frente a la segunda orden de prisión que pesa en contra de Correa, esta vez con la evidencia de un cheque de 6 mil USD.

Lamento decirles que como sociedad, deberíamos sentirnos avergonzados de lo que está ocurriendo y no, ni unos ni otros, llenarnos la boca de frases y epítetos típicas en una sociedad de odio y miseria como de “cuelguen al delincuente” o “es inocente”.

Sino maduramos, van a seguir repitiéndose en la palestra política y social más Correas, que con o sin totalitarismo sabrán como persuadir a las masas, en donde se escuchará que al inicio fue buenito pero que después lo dañaron sus panas. Y tan grave como la imagen que cada día proyectamos a nivel internacional, la de un país corrupto, inmaduro y con una democracia tan débil que invertir sería botar la plata.

¿Por qué les digo todo esto? Pensemos de manera estratégica, ustedes creen que Correa en un país tan diverso y conflictivo de ideologías y pensamientos hubiera sobrevivido más de un periodo en el poder solo con Alianza País?, quizás sí con todas las instituciones del Estado a su mando, en particular la justicia y la Fuerza Pública, como aparentemente sucedió, pero los invito a pensar un poco más allá.

La clave del correísmo y todos sus afines fueron los tratos debajo de la mesa, por qué creen que con todos los que se fue peleando en el camino, ninguno lo traicionó, ni frente a la opinión pública ni en los juzgados, y los pocos que lo hicieron ya saben la suerte que corrieron, como su primo Delgado, Pólit o Capaya se hicieron los machitos desde Miami dando entrevistas a periodistas y negociando con la Fiscalía para que no los toquen, y así muchos como Cadena Marín y Topic, denunciados también en las investigaciones de Zurita y Villavicencio siguen impunes viviendo de las regalías del petróleo y de las comunicaciones, activos del Estado, por ende de todos nosotros.

Otra respuesta coherente es que corrió mucho dinero, sean en contratos, cargos públicos, lavado de dinero, narcotráfico, etc.

Esta cantaleta ya la sabemos, verdad? Pero lo que realmente indigna es que la justicia no solo debería llevársele a Correa consigo, debería atar los cabos que sean necesarios para vincular a los otros peces gordos, y lamento decirles que no son todos de la tristemente célebre revolución ciudadana.

Todos, absolutamente todos los que se beneficiaron hasta con un dólar de la revolución ciudadana; prefecturas, alcaldías, GAD´s pequeños y grandes, funcionarios y empresarios de todo nivel, los medios de comunicación, las cámaras, las fundaciones, las corporaciones, alianzas, secretarías, generales, almirantes, delincuentes de a pie y mafias regionales, transnacionales y demás. Imagínense ecuatorianos la cantidad de compatriotas y extranjeros corruptos que tienen en sus manos el producto de nuestros aportes, en sus mansiones, en sus vacaciones, en los estudios de sus hijos y nietos, en paraísos fiscales, en dique fundaciones y hasta en la creación de movimientos políticos.

Todos estos recursos hubieran servido para levantar a Manabí después del terremoto, para pagar en cash a nuestros jubilados, para crear fuentes de empleo, para cumplir las promesas de 250 mil casas cada año, para dotar del material necesario a nuestros soldados y policías, para levantar una verdadera red de escuelas, del milenio y antiguas, y que nadie deje de ir a estudiar, para financiar completamente los estudios a nuestros universitarios y no tengan que pagar miles de dólares por obtener sus títulos de tercero y cuarto nivel; para hacer dos o tres refinerías del Pacífico por nuestra cuenta, para sacramentar nuestra marca país, para cambiar la matriz energética, para fomentar la matriz productiva; Si ven ecuatorianos, todas estas quimeras fueron el inicio del correato, por eso no los culpo, porque a través de fines altruistas y mega proyectos sociales nos comieron el cuento.

Correa, siempre lo dije, es un delincuente, eso ya lo sabemos, sabemos también que desde niño fue un resentido social y que siempre para alcanzar cada meta vendía el alma al diablo; en fin, 6 mil o 100 millones de USD por los que haya sido acusado es lo de menos, lo que preocupa y deja el mal sabor es que la mal llamada OPOSICIÓN, en particular los otros dueños del país, los de la prensa, de las cámaras, de los estudios jurídicos, de los grupos empresariales, de los que se jactan de ser los precursores del modelo exitoso y que dicen que han creado oportunidades; guardaron silencio, negociaron; y hoy en vez de dar el paso a un costado, anhelan seguir enquistados en los poderes del Estado y favorecer a su circulo de pelucones.

Aquel silencio que raya en la impunidad ha dejado en la calle a miles de ecuatorianos, ha permitido que la diáspora venezolana se tome el país y ha logrado que la violencia sea el pan de cada día.

Ecuatorianos, para entender esto, no se necesitan cargos, títulos ni rangos, se necesita un poco de sentido común y entereza de carácter, y como ya lo vengo diciendo, el problema no es Correa solamente, son todos los que a diario han hecho de la política el lobby del poder, en donde en vez de negociar lo que le hace bien a uno u otro conglomerado, a través de su Whatsapp resuelven cuanto lleva el uno y cuanto lleva el otro.

Una triste realidad de la que iremos despertando a punta de tongo y de falacias, a punta de denuncias estériles y alianzas truchas, a punta de pobreza e inseguridad, a punta de miseria y hambre; y, en especial a punta de como falsos profetas deciden el futuro de todos nosotros sumiéndonos en el odio, la desperanza y la pobreza.

Está en nosotros, dejar de pensar en forma egoísta y comenzar a pensar en sociedad.

Creánme, si el camino para cambiar al país no fuera el democrático, hace tiempos hubiera escogido otro, pero tengo fe que algún día, al menos los que lleguen arriba, hagan conciencia, y de una vez por todas se dediquen a gobernar y no a robar.

Ténganlo por seguro ecuatorianos, habrán más patriotas y menos correas para hacer el bien.

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