Mi resistencia a la tiranía
“…Pare de mentirnos, que el país necesita la verdad y que se sancione tanta impunidad y corrupción… dedíquele fuerzas a eso, no a meterse en instituciones serias y honestas de siglos de tradición…”
Carta al Presidente Correa, mayo 2016.
No puedo culparme ni tampoco exculparme de mi miopía social, menos de la ceguera de muchos ciudadanos, incluidos uniformados, al no haber tomado decisiones oportunas por el Ecuador y haber evitado que lasarcas del Estado, su moral y su esencia hayan sido flagelados por la revo- lución ciudadana.
Leyes, insinuaciones, compra de conciencias, intimidaciones y sobre todo ataques en contra de Fuerzas Armadas y Policía Nacional lide- rados por Rafael Correa, demuestran el grado de desinstitucionalización que vivimos los uniformados durante más de una década, hasta el día de hoy.
En aquel grupo de “culpables” quienes llevan en sus conciencias el mayor peso de lo ocurrido son los generales y almirantes, comandantesy suboficiales y todos aquellos que, con mando formal, fueron engañadospor el sistema corrupto populista y que lo materializaron más de un cen- tenar de ministros, viceministros y funcionarios de rango medio.
Fueron culpables de haber permitido el peor atentado que seudo revolucionarios militantes de un socialismo del siglo XXI hayan logrado asestar a las instituciones que, con mayor credibilidad dentro del aparato estatal y del pueblo, se hayan mantenido altivas en medio de una comple- jidad social a pulso de obras y de dos guerras victoriosas.
Espero de todo corazón compatriotas que este libro despierte en ustedes la curiosidad propia de ciudadanos ávidos y hambrientos de jus- ticia y de conocer la verdad, aquella que incomoda a unos y alegra a otros, y sobre todo, aspiro demostrar que estamos en medio de una justicia mer- cenaria que privilegia a pocos y en donde el correísmo monopolizó sus actos a través de un estado de propaganda.
En este documento quiero dejar sentado que ningún cobarde antipatria nunca jamás debe volver a atentar contra el espíritu fiel y leal de los verdaderos soldados, aquellos que se deben al pueblo y no a las mafiasocasionales que transitan efusivas como huestes depredadoras en contra de la Patria.
Deja un comentario