Para liderar un país se necesita de experiencia en mandar a grupos élite y grupos de mediana y baja preparación, sea en los ámbitos: académico, empresarial, social, político; etc, se requiere de esa dosis de don de mando.

Haber logrado entender cómo piensa cada uno de los miembros de esos equipos y sus entornos; y saber que cada ser humano es un mundo diferente y merece ser escuchado es la base elemental para aventurarse en la conducción de masas.

De ahí que la política es un arte, el que permite encontrar el mejor camino para la mayoría en medio de consensos.

Para ello no hace falta controlar a las masas desde twitter o desde una silla de ruedas cómoda en Carondelet; o desde un sillón de cuero hecho a mano desde un banco y peor desde un avión privado producto de aplicar modelos exitosos que nunca existieron ni existirán. Que no me vengan con cosas, esos son seudo dirigentes que les cayó el poder por el engaño popular.

Hace falta entender la dialéctica humana, hacer sacrificios capitales y saltar a la palestra recorriendo sin demagogia ni altruismos disfrazados cada uno de los rincones de la patria.

Esto se viene y pronto!

Edwin Ortega Sevilla

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