• Las inconsistencias de la Jueza Ponce
  • Pérdida de tiempo

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Las inconsistencias de la Jueza Ponce 

EO: Una vez agotados los recursos de reclamo, reconsideración y apelación dentro de la Fuerza, previo a que se ejecute el arresto en firme consideré pertinente solicitar medidas cautelares con el fin de evitar se consuma el daño a mi persona, en otras palabras evitar ser privado de mi libertad. 

A este tipo de medidas puede acceder cualquier ciudadano común que considere han sido violentados sus derechos amparados en la Constitución. 

Una vez que fue sorteada mi causa, recayó en la Jueza Lilian Ponce Pisco, quien en su escrito de resolución inadmitió la acción de medidas cautelares que presenté, no obstante lo curioso es que señala lo siguiente: “La vulneración de derechos fue determinado en la resolución del Segundo Consejo Disciplinario”, por lo tanto, si aparentemente sus derechos ya han sido vulnerados, según lo determinado por la Corte Constitucional, ésta no es la vía adecuada…”. Entonces cabe la pregunta: ¿A quién debí recurrir para solicitar medidas cautelares si mis derechos ya fueron vulnerados?, creo que la respuesta es obvia, empero, cuando la justicia tiene dueño, es una pregunta válida que se configura al observar estos fallos que desprestigian aún más a la justicia ecuatoriana y que finalmente, se concluye que al no existir un estado de derecho que garantice la protección de los ciudadanos, queda por seguir en la lucha y búsqueda de justicia recurriendo a las comisiones y cortes internacionales.

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Pérdida de tiempo 

EO: Dicen que la fe mueve montañas, y creo que es aplicable a mi lucha en toda la extensión de la palabra. 

Con una justicia en la cual de antemano ya se asume el fallo, y que sumado a una falta de respaldo total por parte de mi patrono, la Armada del Ecuador; se siga en pie de lucha; implica que, alguna luz al final del túnel debe ser apreciada, estoy convencido que así será. Este eufemismo, no hace otra cosa que, a sabiendas de los resultados, tengo fe de que mi causa habrá valido la pena; más aún cuando, mi caso se ha politizado y han creado un embudo que representa al Ministerio de Defensa, MIDENA y los miembros de las FF.AA.; en otras palabras no sirve de nada defender nuestros derechos y buscar justicia si el ente administrativo que debe servir como catalizador y fortalecernos frente a las políticas de gobierno, no facilita; sino más bien entorpece cualquier trámite en beneficio de las Fuerzas y que vaya en contra de su manifiesto revolucionario.

Muchos dirán que mi lucha fue una pérdida de tiempo y de monumental desgaste frente a la enorme maquinaria estatal. A la final tengan o no la razón, estoy consiente de que el criterio de un militar, más que todo de un ciudadano de a pie, no deja de ser importante; mientras su expresión sea libre y democrática y enmarcada en los cánones de respeto y subordinación. 

La palabra tiene valor. Tanto en el audio ilegalmente obtenido de la Base Naval de San Eduardo como la carta que hizo pública el ex presidente Correa demostraron que los soldados, sin ser deliberantes, tenemos voz en esta sociedad, en particular cuando el sector político está venido a menos. 

He arriesgado mi propia carrera, a sabiendas que mis representantes a través del mando naval jamás se pronunciaron. De lo que pude palpar, el último en expresar su inconformidad de manera pública, pues se filtró en redes sociales la carta que presentó al Ministro Patiño en lo que respecta al manejo de liceos navales y caso ISSFA, fue mi almirante Ángel Sarzosa, inclusive, éstos documentos fueron los que causaron que el Ejecutivo lo cese en sus funciones intempestivamente. 

Considero que soy parte de un foco de resistencia democrático, en donde coincidimos oficiales, tripulantes, en servicio activo y pasivo que creemos en días mejores para la sociedad, y que, dada nuestra formación no permitimos que en nombre de una fallida revolución ciudadana se difamen y se ataquen a nuestros principios militares, a nuestros símbolos patrios, a nuestras instituciones y sobre todo se conculquen nuestros derechos a través de la metida de mano en el ISSFA, en la cúpula militar; y, ahora en la justicia-disciplina a través de mi caso.

Esto lo manifesté en su momento en la misiva al ex Presidente y me he ratificado una y otra vez. Lo triste es ver como generales y almirantes fueron seducidos por el efímero poder y la aparente estabilidad que les prometía  una relación trivial con Patiño, sus asesores y por ende el mismísimo Correa.

 

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