
EO: Amaneció la prensa con la siguiente nota: “El Capitán de Corbeta Edwin Ortega rindió versión el 21 de julio del 2016. La diligencia se realizó de manera reservada en la Unidad de Antilavado de Activos dirigida por la fiscal Cecilia Rodríguez durante cincuenta minutos. El caso se encuentra en etapa de indagación previa No. 090101816056399.
La denuncia fue presentada el pasado 26 de mayo por el colectivo Ecuador Unido en Democracia, que lo acusó de la comisión de delitos como sedición, alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de la rebelión, traición a la patria e inducción a la insubordinación.
El colectivo se basó en un audio con supuestas declaraciones de Edwin Ortega en una reunión privada con sus superiores y subalternos”. [16]
Grabación Ilegal
EO: Un día domingo 22 de Mayo del 2016 mientras me encontraba en la comodidad dominguera de mi departamento me alertaron mediante incesantes llamadas de WhatsApp y links a un video en especial en Youtube y el portal ecuadorenvivo.com [17], perteneciente, para variar, de un usuario fantasma que respaldaba al Gobierno de la Revolución Ciudadana y seguía todos los “aciertos” del ex presidente Correa. Cuando abrí dicho link me encontré con la sorpresa de que alguien había subido al cyberespacio un audio en el que se escuchaba mi voz de forma clara y contundente. Los antecedentes a dicho audio comenzaron un martes 17 de mayo del 2016, cuando el Comandante General de Marina, vicealmirante Ángel Sarzosa, comenzó a recorrer las distintas bases navales con el fin de informar las acciones que el mando naval estaba tomando acerca de asuntos relacionados al ISSFA y el débito arbitrario de los 41 millones de dólares. Realmente era una charla acerca de lo que perderíamos como beneficiarios del ISSFA en el caso de que se diera trámite a la reforma que tanto pretendía el gobierno a nuestra seguridad social.
Dado esto, consideré que era la oportunidad para expresarme acerca de mis inquietudes y sobre todo de mis inconformidades respecto del trato que en los últimos meses estábamos recibiendo del Gobierno y del Ministro de Defensa. Recuerdo que el almirante estaba de apuro, pues había ya pasado por la Base Naval Sur y aún le quedaba por recorrer la Base Naval Norte.
Su intervención fue corta, siempre fue muy austero en sus palabras y el mensaje al igual que todos no encerraba mayores decisiones, más bien, trataba de transmitir la confianza que debíamos tener en el mando, una confianza que poco a poco se había visto mermada por la falta de comunicación, especialmente en el tema ISSFA.
Culminada su alocución, pensé en mis adentros – ¿valdrá la pena expresarme en estos momentos?, al final de cuentas a nadie le interesa lo que yo siento o al final si?, ¿servirá de algo mi postura? ¿No me estaré arriesgando demasiado al expresarme en público?. En fin, decidí pedir la palabra y proseguí:
“Soy uno de los oficiales que ha contestado esas cartas que llegaron a nuestros correos, y lo he hecho de manera respetuosa, frontal y decidida. Es mi compromiso como oficial en servicio superior, de manifestar que sus palabras, más que coherentes, más que un mensaje claro, mi almirante, es lo que está ocurriendo entre nosotros. Existe un respaldo total hacia el mando naval, y soy de los que más monitorea esta afluencia de información en las redes sociales. Y le puedo decir, en honor a la verdad, que hay una escalada terrible de desprestigio para las Fuerzas Armadas, la semana anterior. Eso lo puede usted solicitar a los estamentos respectivos, que hubo una escalada terrible de desinformación, a tal punto que estábamos siendo ofendidos por nuestros conciudadanos, familiares, ajenos, propios, extraños. Esta semana hemos recibido la grata noticia de que mi almirante Muñoz ha respondido ese correo.
Han sido diez años, ustedes conocen, camaradas, de golpe tras golpe, en que nos hemos sentido más que ofendidos, ya como institución, desinstitucionalizados, como usted bien manifestó, el 4 de febrero hubo una remoción de la cúpula, pero absolutamente nadie dijo nada, mi almirante. Entonces esta insatisfacción, este apremio, ha hecho que nosotros estemos ya, de manera pública, me refiero en las redes sociales, señor; obviamente no en los medios de comunicación, respaldando los valores militares. Y por ende a ustedes, que son la cabeza de nosotros, mi almirante. Quiero finalizar mis palabras indicando que no vamos a permitir que se atente nuevamente contra la jerarquía militar. No conozco los métodos, quizás mi jerarquía no lo permite llegar sino hasta cierto nivel, pero solicito, mi almirante, delante de los infantes de marina, se cambie de estrategia. Ellos piensan con las vísceras. El elemento uniformado es respetuoso, obediente, y estamos contestando, estamos dándole largas en las contestaciones. Solicito a usted se digne ver algún método legal, formal, de que se le declare persona no grata al Ministro de Defensa. Lo hago como Edwin Ortega Sevilla, y solicito así debe ser, por respeto a las Fuerzas Armadas, por respeto a la cúpula militar, por respeto a nuestros principios militares”.
Luego de lo manifestado, en la cámara de tripulantes de la Base Naval San Eduardo se sintió un silencio sepulcral, seguido de estridentes aplausos, lo que en resumidas cuentas, determinaba que lo que había manifestado era el común sentir de todos y cada uno de los presentes, al menos eso era lo que yo pensaba.
Jamás imaginé que mis palabras iban a ser grabadas, fue un reunión privada en donde el Comandante General de Marina permitió la participación de los presentes, lo que es costumbre dentro de la vida castrense, más aún cuando el más antiguo requiere de la postura de los subalternos y llevarse una idea más clara de nuestro sentir.
Pocos días después de lo que el audio fue convertido en un video subtitulado, inclusive descontextualizado, y subido en redes sociales, diario El Telégrafo y medios públicos a través del Canal 7 (Ecuador TV) oficializan en forma ilegítima lo manifestado en el audio, e inclusive se publica sin contrastar dicha información y los asambleístas María Augusta Calle y Mauro Andino señalaron que habría dado un “golpe blando”[18]. Es decir, todo fue orquestado, desde el traidor, que se dedicó a dar cacería a quien pediría respeto a FF.AA. hasta asambleístas del oficialismo que sentenciarían mis palabras con frases exageradas. Paulatinamente nos iban llevando a su cancha, que más que trampa fue desde el inicio una falta de preparación de nuestra parte para enfrentar a los declarados enemigos de FF.AA. y de nuestra institucionalidad.
La seguridad social militar en la caldera del diablo
AM: En piedra de toque se han convertido las reformas a la seguridad social de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y la Policía Nacional que se discuten en la Asamblea. Todo este entramado parece que está debidamente planificado por los expertos en operaciones psicológicas y de la propaganda goebbeliana [19] del régimen; mientras estas reformas se discuten en la Mesa Laboral del Legislativo, el país se cae en pedazos.
El Ministro Patiño hace lo suyo: cada vez que puede nos recuerda que él es el único representante legal de las FF.AA. y que a él corresponde llevar a la Asamblea las observaciones e inquietudes que tengan los militares sobre el proyecto, que es iniciativa (léase orden) del presidente Rafael Correa. No hace falta que nos lo siga recordando, lo demostró en la rueda de prensa junto al Alto Mando, cuando los periodistas requerían las opiniones de los comandantes ahí presentes: tajantemente les dijo que ellos no podían hablar, que son obedientes y no deliberantes. En buen romance, son sordos, ciegos y mudos.
Los militares en activo dentro de los cuarteles y, afuera, los militares en servicio pasivo, jamás podían pensar que a la salida de Fernando Cordero, de ingrata recordación, su reemplazo en el ministerio de Defensa, Ricardo Patiño, iba a aquietar la turbulencia de las aguas que había levantado su antecesor. El palmarés de Patiño no podía dejarnos dudas: miembro activo del Foro de Sao Paulo, en las redes sociales circula un video en donde se lo ve intervenir en la clausura de la XVIII Asamblea de ese Foro, cantando a todo pecho y con viva emoción el himno sandinista. Eso no es todo. En la Asamblea General de la OEA, en Guatemala, cuando los representantes de los países de la ALBA (Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador) manifestaron que se retiraban de la Junta Interamericana de Defensa (JID) de la OEA, el entonces canciller Patiño manifestó que “la JID ha hecho de nuestros Ejércitos y policías apéndices de los intereses norteamericanos” y sólo ha servido “para formar gente para vigilarnos y controlarnos”.
Varios son los pedidos hechos para intervenir en el seno de la Comisión que discute el proyecto de reformas a la seguridad social militar y policial. La Ley Orgánica de la Legislatura señala que podrán participar en esas comisiones “los ciudadanos que tengan interés en la aprobación del proyecto de Ley o que consideren que sus derechos puedan ser afectados por su expedición, y que presenten la respectiva solicitud en la Secretaría de la Comisión y puedan exponer sus argumentos”. Pese a lo señalado, el Alto Mando no puede exponer sus argumentos en la Comisión, porque así lo decide Patiño. Hay que recordar que el ministro de Defensa, los miembros del Alto Mando y los delegados de los oficiales y personal de tropa en servicio pasivo, son todos vocales del Directorio del ISSFA, con iguales derechos, con la única diferencia de que el ministro preside el Directorio (no es presidente) y tiene voto dirimente. Por tanto a la Asamblea podría ir cualquiera de los miembros del Alto Mando en su condición de vocales del Directorio.
Por último, en la ceremonia militar del 10 de agosto, el General Luis Castro expresó en su discurso el deseo de que “el proyecto, tal como ha sido presentado, sea revisado, consensuado y manejado técnicamente, manteniendo el principio de irretroactividad para que sea sustentable en el tiempo, y de no cumplir con estos principios, que sea archivado”.
Lo señalado por el general Castro es el sentir de los miembros del Ejército que él comanda. Pero también de la Marina y de la Fuerza Aérea y, obviamente, de los militares en servicio pasivo. La licenciada Gabriela Rivadeneira, Presidente de la Asamblea, en respuesta a lo señalado por el general Castro, declaró que “la voz, que la acogemos en cierta medida, no representa a la defensa institucional. Es una voz que representa la defensa de intereses económicos de una clase o un grupo dentro de las FF.AA. que, sobre la base de un sistema de jerarquías, ha estado acostumbrado a privilegios”.
La respuesta de la licenciada es la misma de las autoridades de gobierno: de desafío, descalificación y provocación a las Fuerzas Armadas.
¿Si el General Luis Castro, comandante general del Ejército, no representa a sus subordinados y a su institución, como sostiene la licenciada Rivadeneira, a quién representa?.
Informantes
EO: Cómo no dedicar unas palabras a aquel que tuvo la entereza hipócrita y cobarde de entregar el audio de la reunión que tuvo el Comandante General de Marina con nosotros los infantes de marina aquella tarde del 17 de mayo del 2016.
Siempre me pregunté ¿para quién el poder político transitorio y egoísta significaría más que que sus años de carrera militar y su juramento patrio?. Siempre me pregunté ¿para quién pudo ser más importante unos viáticos pasajeros por el simple hecho de mostrarse servil y consecuente a un puñado de civiles que eran evidentes en su odio a FF.AA.?
Creo que son preguntas muy difíciles de contestar, más aún cuando este tipo de personas se han multiplicado en las tres Fuerzas, en donde más de uno en discursos han usado eufemismos que representan su “lealtad” a la revolución ciudadana y por ende al socialismo del siglo XXI cual chavismo en Venezuela.
Hoy poco o nada importa quien filtró ese audio, pues ademas dejó entrever una vez más nuestra pobre seguridad y la falta de medidas de contra inteligencia por parte de las pocas unidades de inteligencia profesionales que quedaban operativas en FF.AA.
Pues era consabido que los adeptos que la revolución ciudadana tenían dentro de nuestras filas y cómo, a cualquier precio querían congraciarse con sus jefes políticos. No me queda la menor duda que el esbirro servil que entregó el audio a gente del Gobierno y aquellos que subieron a las redes sociales y los medios del oficialismo que posteriormente lo harían noticia, tienen bien ganado un lugar en la inmundicia de la humanidad, en la podredumbre de la ruindad, más aún cuando se trataba de una reunión patriótica de soldados que para esa y muchas otras tardes anhelábamos un futuro mejor libre de corrupción y de impunidad; cosa que nunca fue del agrado del correísmo.
Persona no Grata
EO: Dentro de nuestras filas, la figura del Ministro de Defensa ha logrado ser tradicionalmente más allá de una figura pública, la cabeza administrativa, convirtiéndolo en el contrapeso entre políticos y militares.
Es aquella persona que con su conocimiento, actitud y experiencia va eslabonando las cuestiones militares con los requerimientos al más alto nivel y que se logre dotar de lo necesario estratégicamente. De ahí que, usualmente, quienes han encabezado esta cartera de Estado han sido militares destacados en servicio pasivo y que de una u otra manera se han mantenido cercanos a la vida castrense y sobre todo preocupados por su evolución a lo largo de la historia, en otras palabras, han sido testigos de la madurez de la institución armada.
Esto ha ido cambiando drásticamente en los últimos años; a tal punto que, el Ministro de Defensa se ha limitado a cumplir consignas del Gobierno, obviando nuestras reales necesidades, buscando se cumpla el fin ulterior, que no es otra cosa que someter a la Fuerzas Armadas al Socialismo del Siglo XXI[20].
Este plan fue ejecutado brillantemente por los Ministros de Defensa: Lorena Escudero, María Fernanda Espinoza, Xavier Ponce, Fernando Cordero y para cerrar con broche de oro con Ricardo Patiño.
Comandar a las tropas, más allá de la responsabilidad y el honor que asiste; quien ostente la función de ejercer el mando político estratégico deberá cumplir con requisitos, unos elementales de conocimientos militares y otros en los que demuestre su probidad en el afán de representarnos en las distintas instancias en donde se ponga a prueba un real interés en velar por los intereses institucionales.
Las acciones de Fernando Cordero, en particular, al emitir disposiciones en lo referente a la equidad entre oficiales y tropa, hubieran tenido sustento y apoyo si no se politizaban, no obstante el sesgo se puso de manifiesto y desde un inicio se logró que la tropa reproche a los oficiales como si verdaderamente hubiera existido una división de clases sociales.
Alguna vez, cuando fui Segundo Comandante del Batallón de Infantes de Marina “San Lorenzo” recibí al ministro Cordero. No dejó de llamarme la atención como alguien tan obeso podía realizar recorridos a las bases militares, peor aún las de frontera. Lo que más le interesó en aquella visita fue tomarse fotos y manejar los vehículos todo terreno HUMMER. Nunca departió con nosotros en actividades militares y peor aún expresarse con palabras motivantes como es costumbre en las visitas de las autoridades de más alta graduación y representantes de gobierno.
El último ministro que conocí en el régimen de Correa, fue a Ricardo Patiño. En mis vagos recuerdos lo tengo presente como el Ministro de Economía de los “pativideos” o de Relaciones Exteriores con la “narcovalija”. Desconozco si tuvo o no responsabilidad, eso será parte de quienes lo juzguen en su momento. De lo que sí estoy seguro es de su manera de actuar, al ser una de las piezas claves de la revolución ciudadana. Ha logrado diezmar al mando militar en los últimos meses del 2016 e inicios 2017, a tal punto que en una decisión sin precedentes logró, mediante decreto ejecutivo, quitarse del camino a dos generales y seis almirantes, lo que demuestra su vocación por disponer de mandos leales al Gobierno y bajo el pretexto del no ser deliberantes, ha ido neutralizando toda investidura militar que a la postre estorbe.
Disponer de estos cuadros en Defensa, quiérase o no, generan un malestar en todos los niveles. Cunde la desconfianza y campea la falsa lealtad; lo que conlleva, a que, aquellos que por la vía normal jamás hubiesen logrado los grados y cargos más altos en la Institución Militar, vean en el servicio a la Revolución Ciudadana su coyuntura para lograr sus intereses personales. Esto es lo que le torna peligroso a que se politicen los mandos, de hecho se deben al Estado y a una democracia participativa, teniendo como ideal el respaldo a un gobierno que respete la institucionalidad y que genere gobernabilidad en todos los sectores. Sin embargo, sea cual fuere el caso, las FF.AA. se deben al pueblo ecuatoriano y la Constitución lo señala expresamente.
A la Unidad de Lavado de Activos

EO: El plan debía completarse, por lo que faltaría la justicia al servicio del Gobierno; y la única manera de activarla era con una denuncia en mi contra.
Es así que recibí la notificación por parte de la Fiscalía General del Estado. El colectivo «Ecuador Unidos en Democracia”, sin legalidad alguna había sido el denunciante. La Fiscalía había dado trámite a la denuncia con apenas un panfleto o pasquín en donde ellos mismos citaban algunos artículos del Código Integral Penal, COIP. Según ellos, fueron cuatro delitos los que había cometido, entre otros: uso de la fuerza: Artículo 288.- Uso de fuerza pública contra órdenes de autoridad, Artículo 294.- Abuso de facultades, Artículo 342.- Sedición, Artículo 353.- Traición a la Patria.
Para cuando recibí la citación, me encontré con la novedad que debía rendir versión en la Unidad de Lavado de Activos. En la Armada simplemente me comunicaron que asista, es decir que me presente en aquel lugar con mi abogado y portando cédula de identidad. No lo podía creer. Encima que pido respeto para mis jefes, debía ir a rendir mi versión sin apoyo institucional.
Poco a poco iba palpando los desagravios del mando y de todos aquellos que no tenían la más mínima consideración por sus subordinados y más aún, el concepto de espíritu de cuerpo se iba desvaneciendo conforme eran puestos a prueba frente al poder político y en el cual estaban en juego sus intereses personales.
Hasta esos instantes tenía un gran dilema, asistir con un abogado de patrocinio institucional o con el Dr. Juan Vizueta Ronquillo, prestigioso abogado guayaquileño, conocido por la defensa de causas justas y su valiente actuar ante los atropellos del poder y todo aquello en que la falta de estado de derecho se ponga de manifiesto.
A Juan, como comenzaría a llamarlo, pues más allá de ser un gran profesional, su don de gentes y carisma son sus rasgos característicos, lo que hizo que inmediatamente rompa el hielo y nos tratemos por el nombre y tuteándonos. Lo conocí en medio de un ambiente caótico, en el que todos los civiles estaban pendientes de las reacciones de los militares ante las desavenencias del Gobierno. Fue en el estudio jurídico de los hermanos Vernaza, quienes estaban presentes junto a Roberto López, grandes abogados. Roberto, constitucionalista y columnista de Diario Expreso, fue incisivo desde el inicio y tenía soluciones a lo que nosotros concebíamos como la tiranía opresora, dada su cercanía a Correa y su séquito sabía exactamente como operaban y qué podría considerarse como una piedra en el zapato para el régimen. A un lado, muy pensativo se encontraba Juan, analizando cada uno de mis movimientos, fue cuando tomó la palabra y decidido manifestó -lo defenderé porque creo en su causa y más allá de eso, aún creo que en FF.AA. existen soldados de honor -.
Me quedé atónito a la reacción de Juan. Al salir de la sala en aquella tarde de Julio, fui al internet y averigüé del perfil del Dr. Juan Vizueta, y sin lugar a dudas, el destino me había puesto en el camino a uno de los abogados más prestigiosos del país, luchador y un caballero a carta cabal. En su palmarés constaba la defensa de Galo Lara, Salvador Quishpe, Mery Zamora, etc.
-Vístete con tus mejores galas, ponte todas tus medallas, que un marino de guerra debe asistir al llamado de la justicia erguido y orgulloso, sin temor a nada – fueron las palabras de Juan, momentos antes de ingresar a la Fiscalía.
Cuando bajamos del auto, sentimos el estruendo de los aplausos y las avivadas, creí que estábamos en medio de una manifestación, sin embargo a lo lejos se observaban letreros que decían: “Ortega somos todos”, “Basta de atropellos a FF.AA.”, “El ISSFA es y será de los militares”, “Ministro Patiño Guerrillero”; etc, de los pocos que recuerdo. Pero lo que más me llamó la atención en aquella mañana era la presencia de marinos en servicio pasivo, desde comandantes generales hasta tripulantes que en algún momento se acogieron a la disponibilidad. No solo ello, sino también, a pesar de verme envuelto en un problema institucional, no había respaldo de miembros de la Institución en servicio activo.
La salida intempestiva días antes del Comandante del Cuerpo de Infantería de Marina, Contralmirante Rafael Poveda tuvo un peso específico en este dilema. Como comandante de una unidad operativa, el espíritu de cuerpo es lo que más se evidencia cuando algún miembro de nosotros está en problemas; es por ello, que mi personal fue solidario desde un inicio, querían estar presentes conmigo en la Fiscalía, pero las consignas fueron claras de parte del nuevo Comandante del Cuerpo de Infantería de Marina, contralmirante Lenin Sánchez, quien pocos días antes había sido ascendido por decreto ejecutivo al grado de contralmirante, meses después de la vía normal que lo hizo el resto de su promoción y cuyo proceso estuvo viciado y que hasta hoy está en entredicho. En otras palabras el personal de mi batallón debía limitarse a que su Comandante estaba en problemas y deberían ser apenas testigos del comienzo y posterior largo trajinar del vía crucis.
Se desconoce también el porqué del relevo casi inmediato del mando del CUINMA. Todo fue de un día para el otro, pero que coincidía con la salida del vicealmirante Sarzosa que fue cesado como Comandante General de Marina por su desacuerdo con el trato del presidente Correa a la Armada y el ascenso a contralmirante de Lenin Sánchez. Como se pudo observar, las piezas se movían a libre albedrío, desde el más alto nivel de la política pero con fines muy específicos y de tinte netamente político. Estoy seguro que no fueron por necesidades institucionales, más bien obedecían a caprichos e intereses del Gobierno de la Revolución Ciudadana.
Una vez dentro de la Fiscalía, comencé a rendir mi versión en medio de las cámaras de los medios de comunicación, de militares en servicio pasivo y personas afectas a mi causa, todos estaban atentos a como yo me desenvolvía. En honor a la verdad lo que precisé aquella mañana en la declaración fue exactamente lo que ocurrió y lo que a a postre me generaría más de un problema.[21]
En la Escuela Naval, Colegio Militar y en mi hogar aprendí que la verdad prima por sobre todas las cosas, el mundo podrá venirse encima pero ante todo los valores y el honor quedarán intactos. En aquella fatídica mañana en que me bautizaba como militante de mi propia causa y lobo solitario frente a la vorágine aplanadora estatal, supe manifestar a la fiscal de mi caso Cecilia Rodríguez, quien cumplía una orden personal del fiscal Chiriboga, que me expresé con altivez ante el auditorio de la Base Naval San Eduardo, y que definitivamente pedía formalmente que se respete a FF.AA.. Esto sería solo el inicio de un largo camino que en los próximos meses me tocaría transitar, bordeando los límites de la política y mi carrera militar a la vez.
Conclusiones de la Armada
EO: La Armada del Ecuador a través de la Inspectoría General concluyó: “De la documentación antes referida que adjunto, se indica la presunción de un delito de acuerdo al artículo 178 y 470 del Código Orgánico Integral Penal, una vez que se cuente con más elementos de convicción, es procedente observar la Tercera Disposición General del Reglamento de Disciplina Militar, esto es, todas las acciones u omisiones que tengan indicios de delito, entre otros, deberán ser puestos en conocimiento de las autoridades respectivas”.
Es decir, en ningún momento tuve, siquiera la presunción de cometimiento de falta, o peor delito alguno. A quien se estaba buscando era al responsable del acto de grabar ilegalmente, más, como es de costumbre en un país donde no existe estado de derecho, quien cometió los presuntos delitos fui yo.
De tantos comentarios que se vertieron, pude observar uno que más me llamó la atención y que lo transcribo textualmente:
“Corresponde a la Armada, al mando, asumir la responsabilidad de la defensa institucional del señor oficial, basado en que el audio se trató de una conversación entre un grupo militar y su comandante. Es un subordinado el que está pidiendo que se respete la institución y lo pide a su comandante. Es un ejercicio de Liderazgo el que ejecuta el vicealmirante Sarzosa. El almirante escucha a su subordinado. La esencia del liderazgo es la comunicación bidireccional. Falta la otra parte del audio, en donde, seguramente, el comandante general invocó al orden y disciplina”.
“Es un acto naval, de ejercicio de liderazgo. Si el Cap. Ortega hubiese estado en una posición de mando y personal a cargo, arengando a las tropas sobre faltar el orden constituido, allí es otra cosa. Él está como subordinado. Más allá que la grabación fue hecha y difundida de manera ilegal, es un subordinado que se queja ante su superior, en un acto del servicio. El almirante estaba en una comisión, en un acto que el promovió para auscultar la moral y sentir de sus tropas. El almirante Sarzosa nunca perdió el control, ni mando, ni autoridad. Él, debió haber comunicado esos resultados al Jefe del Comando Conjunto y éste a su vez al Ministro de Defensa.” Comandante Díaz.
“Lo único que pretende este Gobierno, a través de sus representantes, es humillar a FF.AA., como ya lo va hacer con el ejército por el tema del afroecuatoriano. Creo que la defensa del capitán Ortega es institucional, porque el Comandante General, en comisión de servicio, promovió un acto de ejercicio de liderazgo, diseñado para auscultar la moral de las tropas. El capitán Ortega es uno de todos los que expresaron sus sentires”. Almirante Estupiñán.
Saldo Final

EO: Me embargaban sentimientos de impotencia al escuchar ese audio mutilado y descontextualizado subido en las redes sociales, por algún adepto al gobierno[22]. El hecho de ser militar, en este régimen, implicaba estar sometido a represalias, en particular, cuando se pensaba diferente, pues todo era relacionado con que no debemos ser deliberantes y cumplir con lo que establece el Art. 158 de la Constitución en lo que respecta a la obediencia.
Faltarían líneas para definir y describir cómo fui linchado mediáticamente. Creo que la forma cómo el gobierno comenzó a manipular mi buen nombre, mi uniforme y sobre todo mi condición de ser humano y militar fue alejado de la ética y de la moral que debe caracterizar a todo estadista, más aún en alguien que se precisaba de haber logrado una verdadera revolución en nuestra nación y que su principal caballo de batalla en el socialismo del siglo XXI sin lugar a dudas sería el respeto por igual a todos. Todo fue una falacia, una pesadilla de la que difícilmente saldríamos sin pagar un elevadísimo precio.
Cuando supe de la versión que debía rendir en Unidad de Lavado de Activos, cual delincuente común, me di cuenta del poder que tiene el gobierno para minar la moral de quienes opinan diferente.

Están en capacidad de condenar y poner a órdenes de la justicia común con denuncias sin fundamentos. A pesar de que siempre tuve el apoyo de los marinos retirados [23], los partidarios de Alianza País trataban por sobre todo de agredirme verbalmente. Tan solo con el fin de infundir el temor dentro de las filas militares, en base a este caso, han llamado a declarar a una veintena de oficiales y tripulantes.
Motivados por un panfleto, la Fiscalía actuó con celeridad, incumpliendo las formalidades de rigor; lo que dista de cómo la justicia del gobierno de Correa ha administrado los proceso que han sido públicos y flagrantes, con un trato totalmente parcializado e inequitativo.
Con el fin de que el personal de FF.AA. no se deje convencer por el estado de propaganda que se creó para debilitar su institucionalidad, valientes oficiales en servicio pasivo crearon el frente de defensa del ISSFA, realizando mitines y seminarios-conferencias con el fin de dar a conocer la verdad de los planes que tenía la revolución ciudadana en contra de nuestro seguro social.

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