Antecedentes

Pretextos del Mando 

Planes Macabros 

 

Antecedentes

EO: Cuando un viernes 19 de mayo del 2016 recibí una carta en mi correo personal, cuyo remitente era nada más ni nada menos que el ex presidente de la República Rafael Correa Delgado decidí tomarme un tiempo para analizar si le respondería o no. 

A mi mente vinieron una serie de interrogantes, entre otras: 1. Si el correo al ser institucional (el del ex Presidente) mi respuesta iría a una bandeja de correo no deseado y por ende todo lo que escriba sería estéril, al menos cuando se anhela de que un mensaje llegue al destinatario. 2. No eran los primeros correos enviados por el Gobierno, de otras entidades, principalmente del Ministerio de Defensa Nacional desde hacía meses se venían recibiendo varios; y, 3. Si mi decisión era la de contestar dicho correo, obviamente sería leído por los asesores del ex Presidente, lo que tampoco era lo que yo quería; es decir, en ninguna de las tres opciones estaba lo que yo consideraba, que mi carta llegue a manos del entonces Presidente, en fin, con opción o sin opción, decidí escribir la carta. Habría una opción más: 4. Y si era una trampa para, justamente, lograr penetrar a uno de los bastiones más sagrados que tenemos en la Armada, y aquella es la administración de justicia y la disciplina. A la postre y al vivir en  carne propia toda estas experiencias producto de dicha misiva, podría decir que la decisión se materializó por cada una de las cuatro opciones.screenshot

Era un sábado soleado en la Base Naval San Eduardo, el ambiente era tenso, pues habíamos recibido la orden de que nos acojamos a un «portalón cerrado”, orden que venía del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, pues de lo que se conocía dicha orden fue dirigida al Cuerpo de Infantería de Marina, al Comando de Guardacostas y a la Brigada Patria, hasta ese día las unidades más operativas de las FF.AA.. 

Mi almirante Poveda había dado la orden que realicemos adiestramiento, principalmente en el portalón y en el gate principal, el objetivo era que si hubiese presencia de la prensa se observen leves movimientos dentro de la Unidad. 

Como Comandante del BIMUIL, Batallón de Infantería de Marina “Guayaquil”, sin lugar a dudas estuve muy motivado a tal punto que decidí enviar a preparar material y equipo a los GINTAC, el Grupo Táctico élite de la Infantería de Marina.

Para aquellos días, tanto el Jefe del Comando Conjunto, el Comandante General de la Armada y el Director del ISSFA, Instituto de Seguridad Social de las Fuerza Armadas, habían dirigido por distintas razones sendas cartas al Ministro de Defensa en donde el común denominador era de exigir respeto a nuestra institucionalidad, pues al parecer el poder político nos tendría como parte de una agenda bastante interesante de la cual todo lo que estaba ocurriendo sería el inicio de un largo vía crucis que culminaría el momento que ese poder cese de atacarnos.

Para que hayamos llegado al “portalón cerrado”, no fue solamente la decisión del Mando la que lo motivó. Durante la segunda semana de mayo, las cosas iban de mal en peor, pues, fue tanto el atropello a nuestros comandantes que no había rueda de prensa en donde el Presidente y el Ministro de Defensa no dejen de atentar contra nuestros principios, además del débito arbitrario de los 41 millones por la venta de terrenos del ISSFA al Ministerio de Medio Ambiente. [1]screenshot

Fueron momentos de desasosiego pues hacía pocos meses de haber cesado al vicealmirante Santiago como Comandante General de Marina. Dado esto, decidí crear un hashtag #respetoFFAA que representaba nuestros anhelos de que el Gobierno mantenga su distancia con nosotros respetando cada uno sus prerrogativas. 

Vía redes sociales, especialmente de whatsapp, convoqué a un gran número de oficiales para reunirnos en el Club Naval, pues, a pesar de todos estos antecedentes, desde el  inicio, ningún comandante se dirigió a nosotros con el fin de mantenernos informados y de las acciones que se realizarían en favor de nuestra Institución y en contra de aquellos viles intereses que acechaban cada vez más a nuestro centro de gravedad: la disciplina.

De la reunión en el Club Naval se enteraron inmediatamente en la Comandancia General de Marina, para aquella época el Comandante General de Marina, mi almirante Sarzosa estaba preocupado por todos estos precedentes, y sobre todo de cómo se estaba minando la moral del personal; pues Fernando “El Corcho” Cordero había dejado la cartera de Defensa con un listado de disposiciones, entre las más atentatorias, aquellas que daban a notar que dentro de FF.AA. ha habido una marcada distinción de clases y discriminación a la tropa. 

La preocupación, en este respecto por parte del Mando Naval fue tardía, pues todas aquellas disposiciones fueron el resultado de casi una década de un plan muy bien estructurado de desinstitucionalización. 

Por más incómodos que nos hayamos puesto a esas alturas del partido, ya era tarde, el poder político tenía la sartén por el mango. De ahí, mi decisión de convocar a la mayor cantidad de oficiales con el fin de generar un manifiesto y en donde existan peticiones puntuales al Mando. 

Esta reunión no llegó a darse nunca, pues recibí la llamada de los comandantes Salas y Vásquez en donde me hacían ver que no era esa la manera de solucionar las cosas y que eso generaría un problema mayor a la Fuerza Naval con el Ejecutivo. No es que me hayan convencido, pero cuando supe que mi almirante Sarzosa generó una misiva esa misma tarde al Ministro de Defensa exigiendo que el Presidente de la República conozca de las cifras reales en lo que respecta al manejo de los Liceos Navales y enmiende lo dicho días antes ante los medios de comunicación en Guayaquil, logré aceptar y tener la esperanza de que a posteriori las decisiones del mando serían más contundentes y oportunas.

Hasta esa semana, en sus martes de trabajo en Guayaquil, el Presidente había desinformado a la prensa señalando algunas prebendas que tenían los hijos de los oficiales con respecto a los de la tropa en el acceso a los dichos centros de educación. Fue la gran oportunidad para que la Armada ponga los puntos sobre las ies.

La alegría y certeza de que al fin comenzarían a respetarnos duraría muy poco. Para la última semana de mayo que mi almirante Sarzosa comenzaría a recorrer las principales bases del país, receptando inquietudes sobre una futura ley que reformaría el régimen especial del ISSFA y que sería nefasta para nuestro sistema de seguridad social, desataría la preocupación del régimen en donde a más de continuar con sus agravios en los no pocos espacios que disponía en medios de comunicación llegaría a la inclemente decisión de cesarlo de sus funciones de una manera por demás absurda a finales de mayo del 2016, dejando una vez más mutilada a la Fuerza Naval.

Los hechos que anteceden sumado a todos los improperios y actitudes del Primer Mandatario de ese entonces, más mi percepción muy personal de su concepción respecto a la Defensa, si la tenía [2], y al poco respeto y estima que sentía por los soldados y sus funciones, hicieron que empuñe la pluma y con efusiva agudeza me encierre en mi oficina durante más de tres horas y desentrañe la gran mayoría de hechos, que hasta aquella época había amasado en mis archivos, por lo que no se me hizo difícil traer a mis recuerdos la forma conspicua y oprobiosa como el ex presidente Correa había decidido atacar a la mayor de nuestras fortalezas: la moral.

Las cartas son ya, de conocimiento público, el ex presidente las mostró en los enlaces ciudadanos 490 y 491, en las localidades de Jujan y Puéllaro respectivamente. 

De hecho, cuando el Ministerio de Defensa solicitó sanción para los seis oficiales de la Armada, dejó la reserva que debe guardar la correspondencia entre remitente y destinatario, y en contra de la libertad de expresión las hizo públicas al convertirse en documentos ordinarios, válidos para los procesos disciplinarios. En otras palabras, desde un inicio, fue evidenciada la ilegalidad en el debido proceso.screenshot

Así pues, de esta forma, comienza  lo que yo denomino, el “vía crucis del Capitán Ortega”, y todos los hechos pertinentes que se han materializado producto de las fuerzas poderosas que han atentado mi profesión y estado anímico; y, todo lo que he venido sufriendo desde el mes de mayo del 2016 con la subida del audio grabado ilegalmente en la Base Naval San Eduardo, en reunión con el Comandante General de Marina de aquella época, a las redes sociales, el cumplimiento del inconstitucional arresto de diez días de rigor que culminaría un viernes 19 de diciembre del 2017; y, la despiadada persecución a la cual he sido sometido hasta mi salida de la Institución.

Todo lo que describiré a continuación  son vivencias personales en donde me limito en base a mi buen nombre y como hijo de Dios, a detallar exactamente lo que ocurrió apegado a la verdad. Prueba de esto están como testigos imperecederos todos aquellos quienes formaron parte de los procesos disciplinarios y legales en los que me vi envuelto, las autoridades civiles y militares al momento de cada situación, periodistas profesionales que cubrieron cada noticia, amigos que se solidarizaron con mi caso, conocidos ávidos de justicia que se involucraron en cada una de mis batallas y mis más cercanos familiares (abuela, madre e hijos) que sintieron como suya cada una de mis vivencias. 

Tan solo anhelo que este sinuoso camino, no sea necesario que otro soldado deba transitarlo. Pues anhelo como el que más, que pronto salga el sol verdadero, no solo para nosotros los soldados de la Patria, sino para el Ecuador entero y que se nos devuelva la dignidad, el respeto y la esperanza que en muchas ocasiones se nos quiso arrebatar. 

Que así sea!

 

Se nos llevan el ISSFA

AM: Sin duda que la Espada de Damocles del Presidente Correa que amenazaba cercenar la seguridad social militar desde el inicio de su gobierno, siempre estuvo omnipresente. Simplemente habías que esperar las condiciones y el momento oportuno. [3]

Ricardo Patiño, al asumir el Ministerio de Defensa, tenía que cumplir la hoja de ruta impuesta por el gobierno de la llamada revolución ciudadana. Casi todas las instituciones públicas habían sido sometidas a los designios y postulados de la revolución, faltaban las FF.AA. a los militares había que doblegarlos y para que cumpla esta tarea, nada mejor que un entusiasta miembro activo del Foro de Sao Paulo.[4]

¿Cómo era posible que los militares ecuatorianos, que deben ser obedientes y no deliberantes, no formen parte del proyecto político del socialismo del siglo XXI?. Amén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, en los demás países integrantes de la Alianza Bolivariana para América o ALBA; es decir, a los militares de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, ideológicamente hubo que adoctrinarlos con los postulados del Castro-comunismo hasta proclamarse “antiimperialistas y socialistas” y luego que pasen a ser los guardianes incondicionales de los gobiernos totalitarios que pretenden perennizarse en el poder.screenshot

 

Las Fuerzas Armadas ecuatorianas, respetuosas de la democracia, subordinadas al poder político legítimamente elegido por la voluntad soberana, nacidas de las cimientes populares de la Revolución Alfarista [5], habían cumplido su misión, en la guerra y en la paz. Queridas, admiradas y respetadas por su pueblo, junto a la Iglesia Católica son las instituciones de mayor credibilidad y confianza de los ecuatorianos. Seguramente estas sean una de razones para que existan resquemores y desconfianzas y para la lógica de los “revolucionarios”, los militares de nuestro país se constituyen en “mal ejemplo” para sus colegas de los países de la ALBA.

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No sólo se ha recurrido a desafíos, provocaciones, descalificaciones. Se ha tratado de socavar el bien ganado prestigio de los militares, incluso,  llevando la lucha de clases a los cuarteles, sin considerar que unas Fuerzas  Armadas por su naturaleza, son verticales, jerarquizadas y bajo leyes y reglamentos específicos.

Varios Ministros de Defensa declararon a su tiempo que respetarán la seguridad social militar, sobre todo su régimen especial. El Presidente Correa durante el Enlace Ciudadano No. 153, aclaró que de acuerdo al artículo 367 “el sistema de seguridad social es público y universal. No dice una sola institución y el sistema está conformado por el IESS, ISSFA, ISPOL y Seguro Social Campesino (…) Así que no habrá una sola institución que dirija la seguridad social, eso es falso”; además, que “la  Constitución vigente señala que existirá un Seguro Universal y no un sistema único de Seguridad Social. Esto significa que todos los ecuatorianos y ecuatorianas civiles, uniformados, maestros privados, públicos deben tener un seguro social y una jubilación en su vejez”.

Hace más de 3 años circuló un globo de ensayo; es decir, un proyecto de una nueva ley orgánica de la seguridad social universal en la que se establecía que la autoridad rectora de la seguridad social sería el Consejo Nacional de Seguridad Social (en este organismo las FF.AA. no tenía ninguna representación); que el ISSFA, tendría las funciones de registro y actualización de información de sus asegurados; que sería un ente recaudador de los aportes y las contribuciones de los mismos; que no sería un oficial general en servicio activo el director. Que los fondos de los afiliados serían canalizados a través del Banco del IESS; que los préstamos hipotecarios, quirografarios y prendarios que soliciten los afiliados serían otorgados por el Banco del IESS, y algo extraño, se hablaba de “Los regímenes de trabajadores de las Fuerzas Armadas…etc.

El “globo de ensayo” señalado, a la postre se cumplió con creces, al aprobarse la írrita Ley de Fortalecimiento de los regímenes especiales de la seguridad social de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Llamarla de “Fortalecimiento”, resulta una cruel ironía, una burla macabra.

Por lo tanto, las reformas a la Ley de la Seguridad Social Militar, enviadas por Correa y aprobadas por la mayoría gobiernista, son sinónimo de perversión y revancha. Sólo queda ofrecerle a la seguridad social militar una missa pro defunctis o misa de réquiem, Amén.

EO: Para esta época, paralelamente al tema del ISSFA, los consejos de disciplina que se veían venir y la pelea por los liceos navales y colegios militares; Correa a través de INMOBILIAR atentaba contra las bases y unidades militares. En la Fuerza Terrestre ya había mutilado algunas; o, en su defecto entregadas al Estado para otros fines. 

La lucha, ahora, era por la Base Naval Norte y la Base Naval San Eduardo.

La demencial actitud y abuso de poder en contra de FF.AA. no tuvo límites.

Pretextos del Mando

EO: La mayoría de almirantes cuando de decisiones se trataba, velaban por sus intereses. No tengo la menor duda. Se suele hablar de diplomacia o de “inteligencia emocional” pero es incongruente tomar decisiones cuando no existe una adecuada apreciación de los límites entre el poder político y militar. 

No obstante, ellos con el lema, de que hay que seguir trabajando por la Fuerza,  permitieron que el Ministerio de Defensa gane espacio y tiempo. No estuvimos a la altura de la amenaza, no estuvimos preparados para enfrentar a un gobierno que abusó de sus facultades y que no le quedó más opción que arrastrar a PPNN y FF.AA., Policía Nacional y Fuerzas Armadas, a sus planes macabros.

Los estudios de estado mayor, EEM, quedaron en simple teoría. De hecho, resultó impensable materializar EEM que definan el campo de acción de los políticos dentro de nuestras prerrogativas. 

La Constitución de la República ha definido muy claramente nuestro accionar, pero quienes han optado por desintitucionalizarnos lograron penetrar profundamente, a tal punto que lograron cooptar en el plazo de una década a oficiales que no tenían futuro dentro de la carrera. En otras palabras, aprendieron tan bien como funciona nuestro accionar en busca de las aspiraciones propias de la carrera militar que manipularon procesos y cercenaron el camino de algunos oficiales con el fin de alcanzar las más altas jerarquías, ser almirante o general. 

Por lo tanto, el efecto deseado de la revolución ciudadana fue, que el Presidente detente el mando y control civil y militar de las tropas, inclusive con fines políticos. 

Mientras tanto, un nepotismo desenfrenado comenzaría a caracterizar al régimen; y, ya con las palas que tanto anhelaron, envolvieron y persiguieron a todos quienes no creyeron en la revolución ciudadana, abusando de su jerarquía lograda en base a favores, prebendas y lisonjas.

Dentro de la Fuerza, echaron la culpa al resto, de las desgracias institucionales y no asumieron su rol protagónico, so pretexto de que faltaba poco para que este Gobierno culmine su mandato. Habría que agregar que, al haber sido parte del círculo cercano del Gobierno, se olvidaron de comandar las áreas operativas, y a pesar de que fueron colocados en comandos estratégicos se caracterizaron por cumplir tareas tipo policía y de apoyo a la acción del Estado; sin recursos y presupuesto limitado, no les quedaría otra opción, pues estaban para ello, para devolver favores. 

Más yo me pregunto, qué hacer con las tácticas recurrentes de aquel Gobierno cuando ha tratado de desprestigiar y provocar a diversos sectores, sin estar exentas las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Como se evidenció a través de los medios de comunicación el 30-S, el mandatario azuzó a los uniformados con un discurso agresivo y desafiante. Años después, en el marco de las sabatinas, el Gobierno en la figura del Presidente ha sabido arremeter a las FF.AA., en no pocas ocasiones; entre otras: 

1. En respuesta a una carta que presentó el Comandante General de Marina al Ministro de Defensa y en la que solicita que se corrija la información de los liceos navales emitida en la sabatina 475. El vicealmirante Sarzosa, ante los medios de comunicación fue públicamente amonestado por no tener buena ortografía y que él (el Mandatario) no hablaba con subalternos.

2. El general (SP) Paco Moncayo fue tildado de troglodita en un inicio, posteriormente se acostumbraría a tratar así a todos los generales y almirantes en servicio pasivo.

3. En una entrevista al ex ministro Cordero, cuando fungía de Ministro de Defensa llamó a un grupo de militares en servicio pasivo como “tres chiflados”.

4. En un conversatorio con los medios de comunicación en Guayaquil el martes 30 Junio 2016 referente a un audio que circulaba en redes sociales en el que se le atribuía a un capitán de la Armada, supo manifestar que es un “golpe de estado” y que la salida del almirante Sarzosa obedeció, justamente, por haber estado presente en la reunión en donde mencionado oficial (un oficial de apellido Ortega) se había manifestado.[6]

5. Términos como “antipatrias”, “sinverguenzas”, “majaderos”, “malcriado”, todos en contra mía.

6. Arremetidas en contra del Gral. González, ex Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, COMACO, del Crnl. Fausto Cobo, del Alm. Molestina, todos oficiales destacados, en servicio pasivo.

7. Los oprobios de Alexis Mera refiriéndose a los marinos que contestamos las cartas y que fuimos sometidos a consejos de disciplina como “galladita de marinos injuriadores”.

Sumado a esto, no es desdeñable recordar cuando en su momento comparó al ISSFA, Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, con un sistema de captación de valores conocido como la pirámide de Ponzi. Estas aseveraciones también trataron de ser desvirtuadas a través de cartas formales por parte del Director del ISSFA, contralmirante Freddy García y luego el general Luis Vivero. Estas comunicaciones siguieron en su momento el respectivo órgano regular a través del Ministro de Defensa; lo que demostró el grado de madurez de los jefes militares y el anhelo de una forma digna y democrática de interlocución con la sociedad.

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Este cúmulo de información, formal e informal, cartas institucionales y algunos monólogos lograron en su momento que los oficiales superiores y subalternos, voluntarios, tripulantes y aerotécnicos nos hagamos formalmente la pregunta de ¿hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Siendo militares y el por qué de la injerencia política en las decisiones de nuestros mandos? ¿Por qué nuestros generales y almirantes estaban siendo ofendidos? ¿Cuál es la real intención del Gobierno en el caso del ISSFA? 

Otrora: la equiparación de salarios con el sector público, la eliminación del bono por condecoraciones, la implementación de las compensaciones, la objeción al contrato del ISSFA con el Ministerio del Ambiente, la unificación de las escuelas militares entre oficiales y tropa, la reducción de personal de FF.AA.; y, hoy por hoy el proyecto de reformas a la Ley del ISSFA que habría sido aprobado a la culminación y presentación de este libro. 

Con fines propios del populismo se nos llamaba “nuestros soldados de la Patria”, y lo inexplicable radica en pensar, que si bien los políticos conocen de las tareas y del elevado riesgo de nuestra profesión, ¿por qué han observado un sistema que fue eficiente y debió ser analizado “casa adentro”?, pues somos los usuarios los indicados para determinar qué nos conviene y qué no. 

Doctrinariamente, todo sistema o plan debe ser revisado después de cierto tiempo de aplicación, y eso deberá hacerse con el ISSFA, pero bajo la tutela de sus aportantes y no sometidos al poder político en donde las únicas aspiraciones no son otra cosa que buscar los recursos económicos que actualmente necesita como sea el Estado para seguir apagando incendios, propios de este sistema corrupto de la revolución ciudadana y del socialismo del siglo XXI.

La impotencia de los subalternos, sea en el grado que sea, se ha manifestado en cómo definimos y apreciamos todo lo que ha venido ocurriendo. 

Nos es inaceptable, cómo preclaros jefes militares han sido cesados de sus funciones. Después de más de 35 años de servicio, un general o almirante aspira ser considerado en las ternas que se conforman para alcanzar el mayor anhelo de todo oficial en FF.AA., comandar a su Fuerza. 

Si bien es cierto, la decisión es del Presidente de la República, no obstante, la carrera militar de estos oficiales es un cúmulo de vivencias en donde al final confluyen una serie de factores: preparación académica, servicio en unidades operativas y administrativas, ejercicio de comandos y dirección, productividad y vida familiar; y sobre todo, una vida ejemplar, llena de los más altos valores éticos y morales. 

Más allá de su designación, se espera, al menos, estabilidad en sus cargos; pues, de manera directa, la gestión de los mandos se replica hasta en el último de los soldados y servidores públicos. 

Cesar intempestivamente, al menos, por razones de orden político, afecta de una forma exponencial a la estabilidad interna de la Fuerza; y no solo por el consecuente movimiento de oficiales de alta jerarquía que comandan los grandes repartos; sino más bien, por el impacto sicológico y el vacío motivacional en cada uno de los subordinados. 

No es menos cierto, que en la salida de un almirante, quedan detrás otros almirantes que pueden cumplir las tareas, inclusive, de mejor manera; empero, ¿cómo el Estado puede de un momento a otro reemplazar a un oficial de alta jerarquía, mismos que son sinónimo de institucionalidad?. Cuando veamos a nuestras fuerzas desmoralizadas, politizadas y desinstitucionalizadas mis palabras tendrán eco y quizá un gobierno sano, fresco y respetuoso de nuestras FF.AA. podrá devolvernos la dignidad respondiendo a todas mis inquietudes, que por ser “fieles cumplidores” no fuimos deliberantes cuando debimos serlo; al menos, cuando quisieron destruirnos estas fuerzas progresistas del mal.[7]

Siembra vientos …

AM: … y cosecha tempestades, es un refrán que advierte de las malas consecuencias que puede traer realizar malas acciones; aunque en estos ya 10 años de gobierno de Rafael Correa, sus malas acciones, no sólo que debieron cosechar tempestades sino huracanes. Un estadista ante cualquier circunstancia por más difícil que ésta sea, no debe reaccionar visceralmente, lo debe hace con ponderación y sabiduría.

La relación Correa-militares, desde el inicio de sus gobierno, siempre fueron difíciles; de inicio tuvo que enfrentarse a la posición firme de un grupo de Almirantes dignos, frente a la prepotencia y arribismo de Homero Arellano Comandante de la Marina; luego, el encargo de Petroecuador a los marinos, no estuvo exento de dificultades, sobre todo cuando recibieron órdenes de Correa o de sus cercanos allegados para que cumplan disposiciones que no eran las correctas, eso propició la salida del Contraalmirante Livio Espinoza [6].

El ataque a Angostura, el amotinamiento de los policías el 30 de septiembre, dos acontecimientos que, igualmente, se manejaron sin ninguna responsabilidad, se caldearon los ánimos, la seguridad ciudadana y el sistema democrático estuvo en peligro, pero gracias a la intervención ponderada de las Fuerzas Armadas la situación no se desbordó, pero el gobierno sigue sosteniendo que hubo intento de golpe de Estado, de intento asesinato y que estuvo secuestrado. Siguen las persecuciones y las heridas no terminan de restañarse.

El tema de la seguridad social militar fue una provocación más a las Fuerzas Armadas, con la orden arbitraria de descontar 41 millones de dólares del Issfa por un supuesto sobreprecio en la venta de los terrenos de los Samanes, asunto que debieron resolver los jueces. Luego de haber declarado por ene veces que respetará el régimen especial de la seguridad social militar, mandato Constitucional, simplemente se eliminó en las reformas ordenadas por Correa a sus asambleístas.

Correa, en la sabatina del 14 de mayo declaró, suelto de huesos, que en los liceos navales sólo eran admitidos los hijos de oficiales, pero “no los hijos de los tripulantes”. El Comandante de la Marina Almirante Sarzosa, a través de una comunicación dirigida al Ministro de Defensa, pidió que la información sea verificada y contrastada; ahí su pecado y atrevimiento, exigía una rectificación del Jefe de Estado. La respuesta no se hizo esperar, Correa, en su proverbial arrogancia, se ratificó en sus declaraciones y para que no quede dudas dijo que no “discutía con sus subalternos”; días más tarde, el Almirante fue relevado de sus funciones.

Como vemos, los enfrentamientos provocados por el gobierno en contra de las Fuerzas Armadas han sido recurrentes y han tenido varios episodios que desgraciadamente han ido escalando. Los fallos de los Consejos de Disciplina de no sancionar a los oficiales de la Marina -uno de los últimos- han tensado peligrosamente la cuerda de la relación Correa-militares.

En la sabatina del sábado 3 de diciembre, los insultos y descalificaciones van llegando a su climax, Correa “denunció”, como es su costumbre, de una supuesta desestabilización que estaría en marcha y se refirió a los oficiales en servicio pasivo, de “esos formados en la Escuela de las Américas, esos trogloditas, fascistas que lastimosamente hasta hace poco dominaban incluso dentro de las fuerzas armadas, la Escuela de las Américas es donde se formó Pinochet”.

No hay antecedente en la historia de nuestro país, que un mandatario en forma infamante descalifique grotescamente a oficiales, incluso aquellos que fueron parte del alto mando de su gobierno, insólito.

Por último, el sábado 9 de diciembre, sorpresivamente, nos enteramos que Correa había dispuesto el relevo del Jefe del Comando Conjunto, seguramente no le era útil a sus aviesos propósitos; además, haciendo piruetas pseudo legales, nombró Comandante de la Marina, prescindiendo de cinco vicealmirantes y de un contraalmirante, la triquiñuela consiste en nombrar un comandante de una terna y de inmediato darle de baja, luego nombrar otro comandante de una nueva terna; igualmente de la Fuerza Aérea prescindió de dos Generales y nombró al tercero de la terna. Con esta maniobra, salen brillantes oficiales de la Marina y de la Aviación que estaban en la mira de Correa y Patiño por ser contestatarios y “peligrosos”.

Lo grave de este asunto es que Correa con la decisión de descabezar el mando militar, en forma especial a la Marina, debilita en forma deliberada a las Fuerzas Armadas, a la seguridad y defensa nacional; además, conspira contra estabilidad administrativa de una institución que tiene su  complejidad. Un General o Almirante, no se improvisan, requiere de largos años de formación y perfeccionamiento para llegar a dirigir idóneamente una Fuerza. En realidad no debía asombrarnos esta malhadada decisión de Correa porque en una de sus intervenciones dijo que podía gobernar con Tenientes.

En Chile, donde sus gobernantes respetan las instituciones, los comandantes son nombrados por méritos y de acuerdo a sus leyes y reglamentos, nada de compadrazgos ni de amiguismos, peor incondicionalidades; duran en sus funciones 4 años y no importa si hay cambio de gobierno.

El militar no puede ser convidado de piedra en el país e ignorar la situación política de su patria ni el eventual peligro de ciertas doctrinas que se quieran implantar y que atenten contra el mantenimiento de la estabilidad social, económica, de la democracia, de las libertades y de las tradiciones históricas castrenses. El militar tiene el derecho y el deber de estar permanentemente atento a lo que sucede en su patria en su calidad de militar y ciudadano.

Las Fuerzas Armadas y sus mandos, se deben a su pueblo; jamás alineados al proyecto político de ningún gobierno. Deben garantizar la pureza del sufragio y hacer respetar la voluntad  del soberano y denunciar públicamente si se intenta un fraude electoral.

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Planes Macabros 

EO: En un país donde reina el Laissez Faire, cualquier cosa que veamos puede ser un espejismo. Cuando los nazis comenzaron a aplicar la solución final, la situación reinante en los campos de concentración se testificaba a través de quienes eran los protagonistas de la ejecución de las tareas de la barbarie. No obstante para el pueblo alemán, a sabiendas de que se conocía lo que ocurría dentro de las concertinas y paredes de concreto, la demagogia política logró definir desde los inicios del nacionalsocialismo que unos eran buenos y otros eran malos. Y que debíamos hacer con los malos?, esa era la pregunta que invadía a la mayor parte de la población alemana de la época. No es que se haya indicado en 1935 que había un plan para exterminar a millones de judíos, roms y todos aquellos que no pertenecían a la raza aria. Fue un plan muy bien estructurado, cuyo fin ulterior, lograría afianzar al Tercer Reich y por ende su hegemonía en el mundo. Muchos de los delitos los “cometían” los judíos, es decir los malos. Por ello, los malos debían recibir este castigo. El punto de inflexión: la noche de los vidrios rotos. El castigo inicial sería enjuiciarlos, segundo, lincharlos mediáticamente, tercero, expulsarlos, cuarto, conducirlos a ghettos, y quinto enviarlos a lugares en donde se realicen trabajos forzados. Finalmente y dado que, los aliados se venían aplastantes desde Normandía, se decidió acelerar su suerte con la eliminación masiva o “solución final”. [2]

He hecho esta cruda y macabra analogía con el fin de reflexionar en lo que actualmente ocurre en nuestra sociedad. En qué fase nos encontramos? Estamos ya en la etapa que todos lo que no somos parte de esta “Revolución” debemos ser “eliminados”?, o en su defecto, estamos aun a tiempo de acelerar el “desembarco” y cortar de raíz los planes que materializarían la “solución final”?. Esta analogía es más oportuna que nunca, lo juicios llueven en este país, el linchamiento mediático y los ataques ilegales a la oposición se han vuelto en el pan de cada día, todos los sectores han sufrido un desgaste terrible en enfrentar al status quo y su macabro plan. Finalmente, todo tiene un objetivo, y el objetivo es claro, enterrar sus pecados capitales, perpetuarse en el poder y sobre todo, anular los depósitos y remanentes morales de la sociedad, es decir a los buenos.

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Al momento que hago esta remembranza comparativa de lo que he percibido estos últimos años,  se viven momentos de inestabilidad política en el Ecuador. Unas elecciones en donde no se tiene confianza en como será llevado el proceso electoral, denuncias de corrupción en la que se espera se sancionen a los verdaderos responsables, un Presidente que se ha dedicado a desinformar al país y a atropellar a quien no esté de acuerdo con sus políticas, cualesquiera que éstas fuesen; y, cientos de ecuatorianos perseguidos por las consecuencias de decirle no a la corrupción y que se haga justicia en casos que la verdad salta a la luz de manera evidente. 

Hemos llegado al punto que la zona de confort en mi país, es ser correísta o lo que es peor, estar impávido a lo malo que ocurre en beneficio de la Revolución Ciudadana [3], por lo que, aún a costa de mi propia carrera, de manera civilizada y democrática he optado por decirle no al status quo, y respetando todos los canales militares y leyes que me asisten como ciudadano común, cual grito desesperado, pedir que retorne el estado de derecho y que todos los ecuatorianos podamos convivir en armonía, e independientemente de la tienda política, profesión o tendencia, la libertad de expresión sea respetada y se cumpla lo que bien señala en sus postulados nuestra Carta Magna [4].

Anhelo que el lector, logre involucrarse de principio a fin con lo que relato en este libro. No hago apología alguna a actos de valor o menos aún potenciar la imagen del militar valiente ante la sociedad, nada de esto. Lo que realmente pretendo, es transmitir mis sentimientos e ideales a través de vivencias de carne y hueso; y que, a la postre todo lo vivido sirva de ejemplo para las futuras generaciones, aquellas de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, en donde exista un estado soberano libre de mordazas, ataduras y grilletes.

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Quizás al momento en que sean leídas estas palabras, muchos de vosotros hayáis escuchado palabras de aliento, admiración y solidaridad a mi favor. A parte de la generosidad manifiesta, deseo solamente deciros que todo lo que se haya dicho, es la remembranza de estos más de ocho meses de lucha desigual. Para mí hubiera sido mas fácil escoger el camino de la aceptación y del conformismo y decir “su orden mi comandante”, pero algo me decía que debía mantener firmes mis convicciones, que el sólo hecho de aceptar algo injusto no me permitiría dormir en paz y mi conciencia sería mi principal  verdugo a lo largo de mi vida. Es así que decidí no solo contestar la carta que ha sido el principal motivo de todo este atropello, sino también ha sido el motivo por el cual encontré una razón más de ser, como ciudadano común y militar a la vez; y no ha sido el de desafiar a la injusticia y tiranía, ha sido tan solo el de pedir respeto a FF.AA. y que se sancione tanta impunidad y corrupción [5]. A través de mi sanción se ha querido quebrantar mi voluntad y también minar la moral con el supuesto daño que se causaría en mi contra. Pero, permítanme deciros, que sin vuestra ayuda, que sin ciudadanos ejemplares como todos vosotros, jamás hubiera logrado levantarme día tras día y sumarme a la lucha de todos aquellos que hoy forman parte de una u otra forma de la resistencia a los atropellos y tiranía del poder. Consciente estoy que luego de la publicación de este libro no lograré ser un Almirante de la República y mi carrera será truncada definitivamente; no obstante, tengo fe en la justicia y en mejores días para la Patria. Y sino lo logro, creédme, las palas doradas las llevo dentro de mi corazón y en cada uno de mis actos en mis veinte años de servicio a la Patria. Con todo esto y aquello, sé que la lucha habrá valido la pena.

La Encrucijada de los Militares

AM: Los mandos y los miembros de las FF.AA. deben ser fieles a su misión constitucional, para servir así al ideal democrático y evitar por todos los medios las provocaciones y que la Institución se politice, conduciéndola a una acción peligrosa para el mantenimiento de la democracia. Los asuntos políticos es tarea extraña a la institución militar que debe estar subordinada al poder político, legalmente constituido, de las autoridades que el pueblo eligió libremente en las urnas. Pero jamás alineadas al proyecto político del gobierno de turno.

La no deliberación se refiere a asuntos que no son de su competencia, salvo en los problemas de la seguridad nacional para cuyos efectos existen las FF.AA. En esta materia es absolutamente necesario que sean deliberantes sin que, por ello, deje de ser el Jefe de Estado quien tome las decisiones.

La organización, el profesionalismo, el sentido democrático de nuestras FF.AA, y su composición social tiene como base principal los sectores medios y populares. Unidos estos dos factores fundamentales -historia y composición social-, la aseveración difundida en el país de que las FF.AA. han cumplido su sagrada misión en la guerra y en la paz, es real. Esto explica por qué las Fuerzas Armadas junto a la Iglesia Católica son las dos instituciones de mayor confianza y credibilidad del país.

El marginamiento obligado de la militancia política de los militares en servicio activo, no debe interpretarse en el sentido que permanecen ajenos a la situación política y social del pueblo. El militar no puede ignorar la situación política de su patria ni el eventual peligro de ciertas doctrinas que se quieran implantar y que atenten contra el mantenimiento de la estabilidad social, económica, de la democracia, de las libertades y de las tradiciones históricas castrenses. El militar tiene el derecho y el deber de estar permanentemente atento a lo que sucede en su patria en su calidad de militar y ciudadano.

Los enfrentamientos provocados por el gobierno en contra de las FF.AA. han sido recurrentes y han tenido varios episodios que desgraciadamente han ido escalando. Los fallos de los Consejos de Disciplina de no sancionar a los oficiales de la Marina -uno de los últimos- han tensado peligrosamente la cuerda de la relación Correa-militares.

Una jueza, a más de anular el fallo de uno de los Consejos de Disciplina, dispuso en forma insólita, apartándose de su ámbito, que se “capacite a las FF.AA en el conocimiento de los derechos constitucionales”.

Frente a esta encrucijada, vale la pena recurrir al filósofo austriaco Karl Popper (1902-1994) que planteaba una interrogante: “¿En cómo cambiar un mal gobernante que habiendo sido elegido democráticamente, hace uso del poder para destruir la democracia. Esto es, cómo en democracia se puede salvar la democracia, sin la necesidad de recurrir a los militares?”

EO: Por otra parte, prestigiosos columnistas como Miguel Rivadeneira de diario EL Comercio, el 08 de febrero del 2016 describía la falta de respeto del poder político en el siguiente artículo, Militares “Chiflados”: “La desesperación que tienen por los recursos para cubrir el déficit fiscal, pagar deudas atrasadas a proveedores y contratistas, tapar huecos y poder seguir con el enorme gasto público les llevó el año pasado a meter mano en los recursos del IESS. Eliminaron de un plumazo, sin auditorías, la deuda en salud por USD 1 700 millones, a pesar del reconocimiento del delegado presidencial. Luego, borraron el aporte del Estado del 40% para pensiones jubilares. Hoy merman al seguro social de los militares (Issfa). El art. 372 de la Constitución señala que los fondos y seguro universal obligatorio serán propios y distintos del Fisco y servirán para cumplir en forma adecuada los fines de su creación y sus funciones y “ninguna institución del Estado podrá intervenir y disponer de sus fondos y reservas ni menoscabar su patrimonio”. No entienden que un seguro social se sostiene con recursos previsionales que garanticen el futuro. Como el poder impone, dispone al Issfa que pague cerca de USD 40 millones por la venta de predios al Ministerio del Ambiente, que fuera aprobado luego del proceso firmado en notaría y la autorización de un ex Ministro de Defensa y su colega de este Gobierno. Pero hoy se reduce el monto y se obliga a la devolución. Más aún cuando en la sabatina de febrero del 2010 se habló de USD 80 millones. El art. 323 de la Constitución prohíbe toda forma de confiscación, que puede ser contra el Issfa. Al ambiente nefasto de confrontación y de división de estos nueve años se ha sumado la mofa y la burla contra militares retirados que protestaron pacíficamente por esta decisión y que fueron calificados de chiflados. Este no es el único hecho que provoca a los uniformados, que han demostrado profesionalismo. Existen acusaciones de crímenes de lesa humanidad por su acción contra quienes tomaron las armas y actuaron al margen de la ley. Por ello, el Alto Mando Militar se presentó en la Corte Nacional de Justicia en defensa de la actuación institucional. El autoritarismo cree que está por sobre la Constitución y el ordenamiento jurídico. Juega con fuego, aunque le importe poco lo que pueda pasar. De los civiles ha abusado demasiado; cree que cambiando de jefes militares y poniendo a identificados con el régimen se arregla el problema. Las FF.AA. nacionales no son las venezolanas, que están al servicio de un desgobierno que ha creado el caos. Según la ley y sus reglamentos, los comandantes no solo tienen responsabilidades militares sino administrativas y tendrán que responder luego por sus acciones u omisiones. ¿Van a aceptar que se afecte al Issfa? El males­tar no solo existe en los militares retirados sino también en los activos, que ven con preocupación lo que ocurre, y dentro de poco serán pasivos y pueden tener problemas a futuro con la sostenibilidad de su sistema previsional, pese a que aportan más que los civiles.»

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2 responses to “Parte I: ESTRATEGIAS DEL CORREATO”

  1. Avatar de Ana santiesteban
    Ana santiesteban

    Siento mucho tido lo que tuvo y tiene que pasar, al igual que ud. Veo la situacion del país venida a menos cada día, el desenfoque económico, el avance del narcotráfico y la guerrilla, la inseguridad, la falta de honestidad y honrradez de quienes nos gobiernan. Lo pude ver en la audiencia de acción de protección y queria darle un abrazo y decirle que me solidarizaba con ud, pero no era posible, sin embargo siempre sigo su tema por cualquier medio que haya noticia, siempre estuve conciente de su fortaleza y aguerrida voz. Su lucha desigual, uno en contra de todo el sistema. No me quedó más que empatizar y tratar de entender por un par de minutos lo que devió pasar y perdón lo que debieron pasar ud. Y la familia. Fuerza y gracias por elevar la voz, ojalá despierte la conciencia de la gente y vea en 3D, el destino que estamos tomando.

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  2. Avatar de Gustavo Morales Maquilón
    Gustavo Morales Maquilón

    Excelente relato documentado por el Capitan Ortega. Por ser un civil no conocia los pormenores que indica en su libro. Espero que jovenes de nuestra patria lo lean y valoren al verdadero sentir de un militar.

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