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SOLÍS OYARZÚN, ESTRATEGA NAVAL CHILENO SEÑALABA QUE LA MARINA QUE SE ENCUENTRE LISTA PARA LIBRAR UNA GUERRA EN EL MAR, PODRÍA EJECUTAR CUALESQUIER OTRA TAREA DE SEGURIDAD, PERO NO VISCEVERSA, A LO QUE ME PERMITO AGREGAR QUE PARA ABARCAR AMBAS TAREAS, DEBERÁ CUMPLIRSE CON LA SIMBIOSIS PERFECTA ENTRE HOMBRE Y MÁQUINA, CONSIDERANDO AL HOMBRE, UN MARINO CON ELEVADA MORAL, MÚSCULO Y CONOCIMIENTO AFINADO; Y A LA MÁQUINA, LO QUE DEMANDE MANTENERLA EN TIEMPOS DE PAZ.

CPCB-IM Edwin Ortega Sevilla

A MANERA DE INTRODUCCIÓN

El 25 de Julio de cada año la “Armada del Ecuador” celebra su día clásico, el mismo que se constituyó en memoria de los héroes que hicieron posible la victoria en el “Combate Naval de Jambelí” en el año de 1941.

Rememorar una gesta heroica va más allá de traer recuerdos, esgrimir episodios o desenterrar archivos; es mucho más que eso, es identificarnos con el presente para proyectarnos al futuro. Es ser grato con los antepasados, en especial con aquellos que consideraron como proyecto de vida, su entrega, en sangre y aliento a mejores días para la Patria, para la Armada que hoy vivimos.

Para comprender el alcance de esta gesta heroica es necesario dar una mirada retrospectiva a las diversas circunstancias que rodearon este acontecimiento, pues la “conciencia histórica” nos obliga a nunca enterrar ninguna circunstancia del pasado sino por el contrario, explorarla, entenderla y convertirla en una herramienta que nos permita construir el futuro y fortalecer nuestra identidad.

Para aquella época el Ecuador no tenía sino apenas tres buques: el buque escuela “Presidente Alfaro”, el Cañonero “Abdón Calderón” y el Aviso “Atahualpa” que no constituían en absoluto una Fuerza de Combate más aún frente a la Flota adversaria compuesta por dos cruceros, dos destructores, submarinos y varias otras naves de menor importancia y que  además contaban  con el apoyo de su aviación de la cual carecía la Armada del Ecuador.

La guerra en el mar no puede enfrentarse con flotas improvisadas y sin entrenamiento, de ahí que la historia garantiza lo dicho, y hoy, sin eufemismos, rompemos aún la idea de que los riesgos y amenazas no existen. Desde su forma y empleo, la amenaza ha mutado, lo que compete al Estado fortalecer los recursos con los cuales se los contrarresta, disminuye, neutraliza o minimiza. En aquellos tiempos los recursos destinados a la preparación táctica y de artillería eran escasos causando graves consecuencias en la condición marinera y alistamiento de los denominados buques de guerra.

No obstante, estas adversidades siempre han surgido a través de los tiempos, verdaderos visionarios de la Armada, como: Manuel Alomía, Manuel Nieto Cadena, César Endara Peñaherrera, Morán Valverde, Sergio Pazmiño, Efraín Cornejo, Víctor Naranjo Fiallos, Monteverde Granados, figuras que fueron afianzando las bases de la Armada Nacional.

De cara a la historia, la Armada enfrentó en 1941 la situación con el Perú, cuyos momentos de tensión diplomática posteriormente desencadenarían en el empleo de la fuerza. La respuesta militar de despliegue fue muy limitada y precisamente eran el Aviso Atahualpa y el Cañonero Calderón las unidades que realizaban el transporte de tropas a los destacamentos de la provincia de El Oro.

REMEMBRANZAS DE VALOR Y HEROISMO

La Escuadra peruana dominaba el Golfo y amenazaba constantemente el flanco occidental de nuestras Fuerzas. Así también, las incursiones de las lanchas y patrulleras peruanas por los canales de Jambelí eran constantes.

La Armada apoyaba al Ejército en el transporte de tropas, armamentos y vituallas, impidiendo cualquier intento de desembarco en la retaguardia y protegía objetivos vitales en nuestra costa. Tareas demasiado grandes para los tres buques con que contábamos:  el buque escuela “Presidente Alfaro”, al mando del capitán de corbeta César Puente Godoy; el cañonero “Calderón”, comandado por el teniente de Navío Rafael Morán Valverde; y el aviso “Atahualpa” al mando del alférez de fragata Víctor Naranjo Fiallos.

El aviso “Atahualpa” fue el primero en entrar en acción y cubrirse de gloria al repeler el ataque continuo de la aviación enemiga abatiendo el 23 de julio un avión del oponente, hecho culminante de su desempeño  en defensa de la Patria.

El informe presentado por el Comandante del Buque al Comandante de Marina en la parte pertinente decía “Como resultado de este ataque intempestivo, cupo al aviso “Atahualpa” el triunfo de derribar un avión enemigo, que cayó por Balzalito, que se supo por un parte recibido por el telégrafo y felicitaciones del pueblo de Puerto Bolívar, debo manifestar que quien hizo impacto en el avión enemigo y que luego se desplomó fue el Grumete Chalá con la ametralladora de popa. Duró el ataque tan solo siete minutos.”

Mientras que el empleo que tuvo el cañonero “Calderón” después de escoltar a tres motonaves hasta Puerto Bolívar, que transportaban tropa, materiales de guerra y logística en general, en cumplimiento de las órdenes emitidas por el Comandante de Marina Francisco Fernández Madrid fue satisfactorio, en la cual destaca la número 6 que decía “Caso de encontrar a su paso al enemigo, usted comunicará por radio a los demás buques de su convoy, para que apaguen todas las luces y traten de avanzar a Puerto Bolívar de ser posible; entre tanto Ud. Abrirá fuego contra el enemigo hasta tanto el convoy se haya puesto a salvo y sostendrá la acción a despecho del propio sacrificio con tal fin “; la misión fue cumplida con éxito pues la escuadra enemiga debía “interceptar el convoy entre Guayaquil y Puerto Bolívar y no lo logró por la acción del Cañonero.

Los días 23 y 24 de Julio la Escuadra Peruana realizaba patrullajes y faenas de reabastecimiento entre Talara y Zorritos. El 25 de Julio zarpan rumbo norte dirigiéndose el buque Bolognesi para Jambelí y el buque Almirante Villar hacia la Boca de Santa Rosa.

El parte del Comandante del cañonero Calderón en su parte medular dice lo siguiente: ….. “A las 1115 horas cuando nos encontrábamos navegando con rumbo norte y a una distancia de tres millas del faro de Jambelí, el vigía anunció la presencia de un buque a la cuadra de babor y que navegaba con la proa hacia el buque de mi mando, como también el humo de varios buques que se presume era el resto de la escuadra Peruana. En ese instante el personal se preparaba para ejercicios de artillería. El buque avistado visiblemente aumentó su andar, cambiando varias veces de rumbo y con manifiestas intenciones de cortar nuestra proa. Cuando el buque se acercó más se le reconoció ser un destroyer de bandera peruana, por lo cual ordené caer a estribor cambiando 180 grados el rumbo.  Simultáneamente también el enemigo cayó a estribor navegando luego a un rumbo paralelo al nuestro. A las 1125 se ordenó zafarrancho de combate y a las 1130 el enemigo rompe los fuegos con un cañón de proa. Al verse el fogonazo del primer disparo se ordena fuego, repeliendo al primer momento con un nutrido fuego de nuestra artillería. El combate se prolongó  hasta las 1146 horas instante en el que nos ocultamos tras la boca de Jambelí”.

El enemigo que se retiró de la contienda no logró hacer impacto alguno en el cañonero pero si sufrió un impacto en su cubierta, uno a popa en la línea de flotación y varios impactos en la chimenea.

Lograr entender a profundidad la maniobra naval a pesar del profundo dolor de haber cedido gran parte de nuestro territorio nos hace reflexionar que de no ser por la decidida actuación de está mínima flota y de la acción táctica de Moran Valverde, el bloqueo naval y comercial intentado por el enemigo habría terminado con la economía nacional de aquella época.

Es indudable  que el resultado favorable para el cañonero “Calderón” se debió a la heroicidad con que combatió su tripulación.  Fue este  hecho  memorable, en el que el valor y sacrificio  fueron los motores que impulsaron  la victoria, lo  que con gratitud y justicia ha sido reconocido por el pueblo ecuatoriano a través de los tiempos.

A MANERA DE REFLEXIÓN

Hoy x hoy trascendemos de una época gloriosa a días de preclaro estoicismo que se sobrevienen para vivificar nuestras gestas, buscando el elixir que potencie nuestra imagen a través del arduo y desinteresado servicio por la ciudadanía.

El sagrado uniforme hace retórica de los principios institucionales, los eternos, los imperecederos, aquellos que contrastarían un presente y un futuro prometedor por el anhelo ferviente de paz, una paz regional a través de una seguridad ciudadana y cooperativa bien concebida, a través de lazos institucionales afinadamente cimentados y sobre todo a través del respeto a las instituciones, a su universalidad, a sus sostenibildad y principalmente a su identidad.

Todos los 25 de Julio, no solamente, hacemos apología de la sangre valiente de héroes de carne y hueso que persé, desde el más allá son los fieles testigos, así como vosotros, de la lucha diaria de esta Noble Institución por mantener los principios colectivos, que como un todo nos permiten cumplir con la sagrada misión.

Guayaquil, ECUADOR. 21 DE JULIO DEL 2016.

FUENTE PRINCIPAL DE DATOS HISTÓRICOS: HISTORIA NAVAL CONTEMPORÁNEA, INSTITUTO DE HISTORIA MARÍTIMA Y  DATOS INTERESANTES DEL DISCURSO DEL CPNV-EM BYRON PAREDES EN EL AÑO 2015.

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